Ciudades sostenibles

Juan Carlos Sánchez Magallán

Las ciudades y los asentamientos humanos deben ser inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, pues las personas que viven en éstos son los que más recursos consumen y donde mayor contaminación se produce. La sostenibilidad del planeta incide en el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, zonas verdes y espacios públicos seguros, así como también en la mejora de las comunidades aisladas en el transporte público, la gestión participativa, la urbanización inclusiva, la protección del patrimonio cultural y natural del mundo, el uso eficiente de los recursos, la mitigación y adaptación al cambio climático y la gestión integral de riesgos; todo ello reduciendo el impacto ambiental de las ciudades en especial en la calidad del aire y la gestión de residuos, apoyando los vínculos económicos sociales y ambientales entre las zonas urbanas conurbadas y rurales, prestando atención a las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad, mujeres, niños, niñas, personas con discapacidad y donde las personas mayores puedan convivir.

El mundo está cambiando, actualmente 56% de la población mundial habitamos las ciudades (4 mil 400 millones de personas). Los analistas calculan aumentará a más del doble para 2050, pronosticando que siete de cada diez personas vivirán en ciudades. Las urbes son centros neurálgicos del crecimiento económico, en ellas se genera aproximadamente 60% del Producto Interno Bruto del mundo, sin embargo, la rápida urbanización que estamos viviendo, junto a la ausencia de políticas públicas coherentes, están generando un número creciente de externalidades negativas y zonas empobrecidas, carentes de infraestructura, con servicios básicos insuficientes y sobrecargados.

El crecimiento urbano incontrolado aumenta la contaminación del aire y las desigualdades sociales, lo que es una amenaza a la estabilidad y cohesión social impidiendo un desarrollo económico y social inclusivo. Sólo en nuestro país hay miles de familias que aún viven en la pobreza; por otro lado los niveles de consumo de energía y de contaminación son prueba de la importancia de lograr la sustentabilidad. Las ciudades ocupan sólo 3% de la superficie terrestre, pero representan entre 60 a 80% del consumo de energía y 75% de las emisiones de bióxido de carbono.

Además, las ciudades ejercen una fuerte presión en sus entornos con una enorme necesidad de suministro de agua potable, alimentos y disposición de residuos tóxicos

La FAO advirtió que el hambre y las muertes seguirán aumentando significativamente en las zonas urbanas que no cuentan con medidas para garantizar que los residentes más vulnerables tengan acceso a agua potable, saneamiento y alimentos.

En este contexto, los urbanistas proponen invertir la lógica de hacer sólo consumidores de recursos y generadores de residuos, y construir espacios más sustentables donde se reutilicen y valoricen las aguas útiles, se reciclen junto con los residuos sólidos y se produzca energía limpia. El plano más tradicional, la ingeniería civil ayuda en la solución de las problemáticas en temas como el planeamiento de las ciudades, la definición de los usos de suelo que además debe ir de la mano con la planificación de sistemas de transporte que sean eficientes, sustentables, accesibles e incentiven el uso del transporte público y la movilidad activa, trabajar con el diseño en la reconstrucción de sistemas de alcantarillado, redes de distribución de agua y plantas de reutilización, y la revalorización de aguas servidas además de trabajar en diseños y construcciones de infraestructura resiliente ante sismos de gran magnitud, al igual que ante eventos hidrometeorológicos extremos, tales como sequías e inundaciones y lograr desarrollos tecnológicos que permitan reducir los costos de construcción de vivienda al igual que minimizar las externalidades negativas del desarrollo de ciudades, ¿o no, estimado lector?


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