De hecho, Rocío ya canta la salida del Secretario de Salud

Prosa aprisa.

Arturo Reyes Isidoro

¿Qué? ¿La gobernadora Rocío Nahle no sabe si el cardiólogo Valentín Herrera Alarcón, misanteco de origen, reputado en su especialidad, va a dejar el cargo de Secretario de Salud? Eso dijo en Orizaba este miércoles, cuando los reporteros le preguntaron sobre la especie: “No sé, apenas estamos platicando”. No. Sí sabe que se va si no ni siquiera permitiría la pregunta, lo que no se sabe hacia afuera es si ella lo despide o si él le renunció.

En la ortodoxia política priista, una regla de oro no escrita era que a un gobernador, a una gobernadora, nunca se le renuncia. Para salvaguardar el principio de autoridad, siempre era el gobernante quien cesaba o despedía a su colaborador, o si un secretario le renunciaba, no le aceptaba la renuncia, lo enfriaba, lo mantenía en el cargo el tiempo que quería y cuando se le antojaba entonces anunciaba su salida.

Cuando Rocío declara que no sabe si Valentín se va es porque casi ya se fue, y seguramente está decidiendo quién quedará en su lugar, que en Minatitlán no dejan de mencionar a la doctora exalcaldesa Carmen Medel Palma como su relevo. Ese “apenas estamos platicando” es porque ha de estar tratando de convencerlo de que no se vaya. Si la posible o inminente salida solo fuera un rumor, ella lo hubiera atajado en forma terminante: está firme en el cargo.

Valentín Herrera les hizo un favor viniendo a ocupar el cargo

Creo que el cirujano cardiovascular y torácico le hizo un favor a la gobernadora aceptando venir a la Secretaría. Desde el punto de vista económico, en unas cuantas intervenciones en la CDMX gana mucho más de lo que le pagan acá. Académicamente perdió viniendo también. Él era catedrático en la Facultad de Medicina de la UNAM y publicaba artículos especializados en revistas de la especialidad en México, Alemania, España, Reino Unido, Suiza y Estados Unidos.

Su currículum es impresionante. La misma gobernadora lo publicó cuando dio a conocer su nombramiento. Desde 1997 es médico adscrito en el Instituto Nacional de Cardiología, fue subjefe del Departamento de Cirugía de Adultos, jefe del Departamento de Cirugía de Adultos, profesor titular del Curso de Especialización en Cirugía Cardiotorácica de la UNAM, subdirector y director del Hospital Regional “Gral. Ignacio Zaragoza” del ISSSTE y director del Hospital Regional “Lic. Adolfo López Mateos”.

Integra además las sociedades médicas: International Society Minima Invasion Cardiac Surgery; Mitral Foundation NY Mount Sinai; miembro del Comité Académico de Postgrado de la UNAM; y miembro del Comité de Trasplante Cardíaco en el Hospital ABC. Forma parte de la Sociedad Mexicana de Cirugía Cardiaca, del Club Mexicano de Cirujanos Cardiovasculares, Sociedad Médica del Hospital ABC, y es miembro del Cuerpo Médico en la Especialidad de Cirugía Cardiovascular. Es socio de la Sociedad Médica Hospital Médica Sur, de Médica Hospital Ángeles del Pedregal y Sociedad Médica Clínica Londres.

Solo vino a exponer su prestigio y a que lo exhibieran en público

¡Uf! Aún me pregunto qué le picó o quién lo convenció de venir a exponer su prestigio en un gobierno que lo ha exhibido públicamente, como el lunes pasado cuando ante el incumplimiento de pago del bono navideño a los empleados del sector Salud, Rocío Nahle declaró en su conferencia de prensa que “si en el área de dirección de SESVER no pueden, vamos a tener que darle espacio a los que sí pueden, que nos ayuden a resolver”, cuando ella bien sabía que el problema había sido de su secretario de Finanzas, Miguel Reyes.

Como se advierte en su currículum, el cirujano cardiovascular pasó por el servicio público como director de dos hospitales regionales de la Ciudad de México, sabe, pues, de la dirección y administración de un nosocomio, trajo la experiencia para aplicarla en la Secretaría de Salud, experiencia que incluía su trato con los medios, lo que intentó en un principio, a su llegada, pero lo frenaron. Creo que desde ahí empezó su calvario, que lo tiene listo con la maleta para regresar de donde vino.

Desde el año pasado se dijo que ya había renunciado

El año pasado comenté en este espacio que tenía la versión de que por lo menos en tres ocasiones había presentado su renuncia, pero que no se la aceptaban. Lo del no pago del bono navideño debió haber sido la gota que derramó el vaso para ya no querer quedarse más. Los que salimos perdiendo somos los veracruzanos, que si hubieran dejado trabajar al médico seguramente la situación en el sector Salud sería otra. Ni modo. Si se da el cambio, llegará alguien que solo agache la cabeza y repita: sí, señora; sí, señora.

A estas alturas, la que debe estar feliz es Dulce María Nena de la Reguera, quien puso pies en polvorosa a tiempo cuando vio que la Secretaría que le habían encargado, la de Turismo, la querían desaparecer fusionándola con la de Cultura, privilegiando esta última. Al final la redujeron al mínimo, como sucedió al recortarle el presupuesto para este año en forma drástica, al grado que van a tener que tomar el dinero de los hoteleros, el del impuesto al hospedaje, para pagar actividades que le corresponden a la Sectur. Así, Nena no se expuso a algún feo o a algún descrédito.

Que Eric Domínguez es el del problema del pago navideño

¡Vaya! Ahora surge la versión desde dentro de que quien en realidad es el culpable del problema del pago retrasado del bono navideño es el subsecretario de Finanzas y Administración, Eric Domínguez, porque es quien debe poner orden en los aparatos administrativos de las dependencias y dispersar los recursos a tiempo para el pago de los trabajadores.

Que Eric debió alertar y orientar a tiempo al secretario Miguel Reyes, por su experiencia como exalcalde de Papantla, y para ayudar, de paso, a la gobernadora Rocío Nahle. Que hay quien lo quiere justificar diciendo que es que se puso muy nervioso con la detención de su excomandante de policía cuando fue presidente municipal, José Miguel Santoyo Hernández, a quien acusan de extorsión y de ser operador de un grupo criminal ligado a la delincuencia organizada, y que por eso descuidó su responsabilidad.

Si bien la aprehensión del excomandante policíaco ocurrió en Puebla, los hechos por el que lo vinculan ocurrieron en Veracruz, pero hasta ahora la Fiscalía General del Estado no ha dicho nada sobre el asunto, y el subsecretario Domínguez, menos.


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