Prosa aprisa.
Arturo Reyes Isidoro
Los historiadores, que en Xalapa los hay en serio, me han de corregir si es que sienten la necesidad de hacerlo, en aras de la verdad histórica. Al término de la guerra cristera en 1929, que en Veracruz tuvo al general y gobernador Adalberto Tejeda su figura emblemática, se abrió un periodo de reacomodo social de la Iglesia durante once años, hasta que en 1940, recién electo presidente de la república, el general Manuel Ávila Camacho se declaró públicamente creyente, en medio, entonces, de un escándalo nacional por el momento histórico que se vivía.
En una declaración al periodista e historiador José C. Valadés, para la revista Hoy, declaró que era católico. “Ser católico no es ser clerical, ni fanático. Soy católico por origen, por sentimiento moral”. Detalle interesante: el presidente saliente, general Lázaro Cárdenas, lo había impuesto y lo había hecho ganar ante el candidato opositor Juan Andreu Almazán, interesante porque Cárdenas era anticlerical, había impuesto la educación socialista, pero, eso creo, hombre grande de su tiempo, sin duda inteligente y con visión histórica, había entendido que el país necesitaba serenarse y ser encauzado por la vía institucional; que hubiera unidad nacional.
De la lucha cristera venía, en Veracruz, el cierre de templos católicos por el entonces gobernador Tejeda y la persecución contra el hoy san Rafael Guízar y Valencia. A partir, pues, de Ávila Camacho se inició una nueva etapa en las relaciones entre la Iglesia Católica y el Gobierno mexicano, aunque en adelante todos los presidentes se cuidaron de mantener en privado su creencia religiosa, si bien José López Portillo (JoLoPo) se entrevistó en privado con el entonces Papa Juan Pablo II durante una visita que hizo a México, Carlos Salinas de Gortari reanudó relaciones diplomáticas con El Vaticano, que no existían, y Vicente Fox utilizó sus relaciones con la Iglesia para anular su primer matrimonio religioso y poder casarse con Martha Sahagún.
Aquí alguna vez recordé que incluso durante la visita del Papa Juan Pablo II se dio un encontronazo histórico entre López Portillo y el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, liberal, veracruzano de Tuxpan, porque JoLoPo decidió que el pueblo mexicano lo recibiera en las calles de la Ciudad de México y la ley prohibía la realización de cultos públicos fuera de los templos e imponía multas a quien violara la disposición, ante lo que López Portillo dijo que él pagaba la multa y se salió con la suya. Luego, para complacer a su mamá, doña Cuquita, le llevó al pontífice a Los Pinos.
La vida me dio oportunidad de trabajar al lado de un gobernador culto e inteligente como don Agustín Acosta Lagunes, quien me permitió cercanía y acceso a la toma de decisiones de Gobierno, y por eso sé, y tengo testimonios documentales, de cómo, sin hacerlo público, apoyó con todo a la Iglesia católica en la restauración de templos o en la construcción de unos nuevos, y no escatimó recursos para apoyar en todas las peticiones que le hacía la jerarquía eclesiástica. Pero fue celoso de que no se supiera, tal vez –nunca se lo pregunté– por aquello de que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha (Mateo 6:3). Otro gobernador que los apoyó, también muy en privado, fue Fidel Herrera Beltrán.
Me tomé hoy la libertad de estos pincelazos históricos porque, en lo personal (soy católico, creyente) veo bien que el gobierno de Rocío Nahle haya contemplado incluir a la Catedral Metropolitana de Xalapa dentro del proyecto integral de restauración del centro histórico, como parte de una armonización de los edificios históricos del primer cuadro de la capital, y porque la Iglesia no tiene recursos para un trabajo completo como el que se ha emprendido. Rocío, de alguna manera, restaura las buenas relaciones del Gobierno con una de las instituciones más poderosas de la Tierra, que, sin una declaración abierta, pero con una mente muy cerrada y embotada por su tendencia ideológica, rompió el entonces gobernador Cuitláhuac García Jiménez, el primero de Morena.
En su momento comenté cómo a la muerte del cardenal emérito Sergio Obeso Rivera, un buen hombre, sin duda alguna, casi hasta la santidad, el primer cardenal veracruzano, Cuitláhuac, estando a solo unos pasos su despacho de la Catedral, no tuvo la diplomacia ni la cortesía ni la sensibilidad para ir a expresar sus condolencias a la jerarquía y a la grey católicas mientras velaban a Monseñor en el que había sido su templo, un desprecio que no se justificaba en un gobernante de una población abrumadoramente católica en su mayoría. Rocío como gobernadora electa se reunió con el Arzobispo de la Arquidiócesis de Xalapa, Jorge Carlos Patrón Wong, y hoy sus relaciones las lleva al terreno material.
A Nahle le va a redituar positivamente su gesto, eso creo, pero, lo más importante, es que el acercamiento contribuye, también eso creo, a la reconciliación entre las dos grandes instituciones históricas y a una distensión ante la polarización que se creó en el pueblo mexicano, incluido el veracruzano, con la llegada de Morena al poder.
(A finales del año pasado me atreví a comentar a un funcionario del gobierno nahlista-morenista que mi parroquia, la iglesia de La Piedad, muy cerca de la Casa Veracruz, está en muy malas condiciones y la feligresía no tiene recursos para restaurarla, como también le planteé la necesidad de conseguir unas bocinas para la hermosísima capilla del convento de las madres franciscanas, a unos cuantos pasos de los dos inmuebles. No le solicité dinero, para nada, sino que enviaran personal a meterle mano al templo. El comentario lo dejo al aire. No pido para mí, sino para una buena causa. En la capilla del convento quiero que me velen el día que toque irme).
El Verde se rebela ante reforma electoral; en Tamiahua prefieren ir solos
Que el columnista sepa, el miércoles los dirigentes estatales del Partido Verde se reunieron en la Ciudad de México con la cúpula nacional y ahí cerraron filas para ir en contra de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum si los perjudica con la eliminación o reducción de las diputaciones plurinominales y la modificación del modelo de financiamiento público.
Ante la postura de rebeldía del PVEM y el PT, sin cuyos votos la reforma no pasará, Sheinbaum tuvo que salir ayer a decir que no hay nada decidido en definitivo. Tal como lo comenté en este espacio ayer, en el caso de Veracruz hay molestia contra Morena por las “migajas” que les quieren dejar y de ahí que también estén decididos a ir solos en la elección extraordinaria municipal de Tamiahua si no dejan que ellos encabecen la planilla, pues Esteban Ramírez Zepeta les quiere agandallar la candidatura a la presidencia. En la pasada elección el Verde quedó en primer lugar, el PT en segundo y Morena en tercero.
Fararoni viaja hasta Nueva York a proponer matrimonio
Austeridad republicana, pobreza franciscana. Hipocresía. Puro Cuento. El periodista tapatío Jorge García Orozco, colaborador de EmeEquis, publicó ayer jueves en su cuenta de X que el alcalde morenista de San Andrés Tuxtla, Rafael Fararoni, viajó hacia la Urbe de Hierro, Nueva York, para proponer lazo matrimonial a su novia, además calzando unos zapatos tenis Valentino de 16 mil pesos (790 euros), y también publicó otra imagen donde se le ve portando un reloj Santos de Cartier de más de 201 mil pesos. En Morena, sin duda, primero los pobres.
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