Por: Madelyn Fernández Agüero
Panorama Opinión. El pasado 8 de marzo, se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, una fecha institucionalizada en 1977 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para reconocer la lucha histórica de las mujeres por la igualdad de derechos. Desde entonces el 8M nos invita a reflexionar sobre las deudas pendientes y los avances necesarios para garantizar una participación equitativa en todos los ámbitos de la vida social y económica.
Hoy, casi cinco décadas después, América Latina y el Caribe avanzan-de forma desigual-, en la revindicacion de un derecho que había sido relegado, el reconocimiento del cuidado como un derecho humano fundamental. Se trata de un cambio de paradigma que busca visibilizar una realidad histórica, las tareas de cuidados que desde siempre ha recaído desproporcionadamente sobre las mujeres, sin reconocimiento, sin remuneración adecuada, y con un alto costo en sus oportunidades de desarrollo personal y profesional.
Pero, ¿qué significa realmente el derecho al cuidado? La reciente Opinión Consultiva No. 31 de 2025 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos marca un hito en la región al reconocer este derecho como autónomo. En ella se establece que el cuidado no solo implica recibir atención, sino también el derecho a cuidar y al autocuidado, configurando así un enfoque diferencial que insta a los Estados adoptar politicas públicas que garanticen cambios en la corresponsabilidad en la vida familiar y laboral.
Sin embargo, el reconocimiento del derecho al cuidado no parte de cero. Se deriva de instrumentos internacionales de los que el país es parte, como la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), Declaración Americana, la Carta de la Organización de los Estados Américanos, entre otros que, disponen obligaciones estatales en materia de protección social e igualdad.
Este impulso regional se vió reflejado en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, celebrada en 2025 en Tlatelolco, México, donde los Estados, incluyendo República Dominicana, adoptaron el “Compromiso de Tlatelolco, Una Década de Acción para el Logro de la Igualdad Sustantiva de Género y la Sociedad del Cuidado”, un instrumento que propone avanzar hacia una “Sociedad de Cuidados”, basada en la corresponsabilidad social y de género, reconociendo que cuidar no es una tarea individual ni exclusiva de las mujeres, sino de todos los sectores de la sociedad involucrados.
Este documento traza una hoja de ruta y una agenda de una década de acción (2025-2035) en América Latina y el Caribe, para acelerar el logro de la igualdad de género y la sociedad del cuidado mediante transformaciones en los ámbitos político, económico, social, cultural y ambiental.
Por otro lado, en República Dominicana recientemente se realizó la Consulta Nacional sobre la condición social y jurídica de las mujeres (2026), por el Ministerio de la Mujer , arrojando como dato alarmante que, cerca del 80 % de las mujeres considera que las responsabilidades de cuidados y domesticas, limitan sus considera que las responsabilidades de cuidados y domesticas, limitan sus oportunidades de crecimiento laboral y personal. Esta cifra revela que persiste una organización social que condiciona el desarrollo pleno de derechos para las mujeres.
Frente a este panorama, la Política Nacional de Cuidados implementada por el Gobierno desde el 2022, representa una oportunidad para la autonomía de tantas mujeres, y necesario su fortalecimiento para continuar impulsando el acceso al empleo pleno, la participación y liderazgo igualitario, la creación de empresas de atención, y la redistribución en las cargas de cuidado.
En adicción, es necesario resaltar que en nuestro país ya existe una nueva carrera técnica reconocida por el INFOTEP para ser cuidador(a). De acuerdo a lo comunicado a los medios por la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, más de 4 mil personas se han formado como cuidadores certificados.
No obstante, el desafío es claro según los datos de la Consulta, y la protección de este derecho fundamental implica replantear prioridades, y continuar innovando con politicas públicas eficientes. Significa entender que sin cuidados no hay bienestar, no hay desarrollo y, sobre todo, no hay IGUALDAD.
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Publicado en: Medios Panorama, República Dominicana (20 Marzo 2026).
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