Presencia.
Benjamín Domínguez Olmos
- La declaración que desató el “Carbonelazo”, en abril de 1974
- Subsecretario de Gobierno era precandidato a la gubernatura
- Echeverría lo hizo del conocimiento al gobernador R. Murillo
- “La cargada” de organizaciones partidistas duró nueve días
- Con excepción del sector agrario que también tenía su ‘carta’
- Visita de Teresa Peñafiel a Echeverría hizo inclinar la balanza
- R. Hernández Ochoa, legislador federal, subió a la palestra
- “Se nos adelantó Teresita”, dijo Augusto Gómez a “El Tigre”
Hace más de medio siglo, corría el mes de abril de 1974, era presidente Luis Echeverría Álvarez y gobernador de Veracruz, Rafael Murillo Vidal, en los corrillos políticos se comentaba sobre la sucesión y la identidad de quién sería “destapado” por el PRI para contender por el despacho principal de Palacio de Gobierno.
El tuxpeño Jesús Reyes Heroles era presidente del CEN del PRl; precandidatos: Rafael Hernández Ochoa, exsecretario de Trabajo y Previsión Social, que había migrado a la Cámara de Diputados y era vicepresidente de la Diputación Permanente; Eugenio Méndez Docurro, secretario de Comunicaciones y Transportes; Fernando Gutiérrez Barrios, subsecretario de Gobernación; Mario Hernández Posadas, delegado de la Secretaría de la Reforma Agraria de la que era titular Augusto Gómez Villanueva -que a nombre de los sectores partidistas había destapado en 1970 como precandidato presidencial a Echeverría Álvarez-; Arturo Llorente González, subsecretario del Trabajo. Así las cosas, el gobernador Murillo fue citado a Los Pinos el día 15 por la tarde y regresó al filo de la medianoche a Palacio, ya con el visto bueno en favor del subsecretario de Gobierno Manuel Carbonell de la Hoz, con quien se reunió.
El mandatario, en su despacho, tras consultar con un amigo en común, periodista y columnista del “Vocero de la Provincia”, que la información no alcanzaría a publicarse en los periódicos de mayor circulación en el estado, acordó el “destape” para el martes 16, como así ocurrió.
Un portafolio con varios cientos de miles de pesos, suficientes para los primeros gastos de la precampaña, y un sobre con la lista de empresarios de distintas ramas con intereses en el estado que se unirían al financiamiento, le fue entregado a Carbonell, y don Rafael marchó a su residencia, en la avenida Avila Camacho, junto con su amigo el periodista para abundar sobre el tema.
Entre lo acordado, que el líder del PRI y del Congreso, Manuel Ramos Gurrión, sería el coordinador de la campaña. Durante la semana se manifestó “la cargada” de los sectores obrero y popular nacional y estatal en favor del subsecretario; no así de la Liga Agraria y de la CNC, que desde la SRA controlaba Gómez Villanueva.
Hubo personajes políticos que se inconformaron, pese a que el secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, a pregunta expresa precisó: “Carbonell es el precandidato en Veracruz”, que hizo que los dimes y diretes menguaran en los corrillos políticos.
Pero, el viernes 19, a los postres de una comida donde el líder nacional del PRI departía con un grupo de colaboradores en el restaurante “Los Guajolotes”, de la capital del país, entre los que se contaban los jarochos Mario Vargas Saldaña y Rodolfo Duarte Rivas, se agregó otro contertulio, el columnista alvaradeño de ‘Frentes Políticos’ del periódico Excelsior, José Ángel Trinidad Ferreira, quien escuchó repetir la frase: “Yo, como veracruzano, no he votado por él”: JRH, como así lo publicó “El periódico de la vida nacional” el 20 de abril, como título de la entrevista que, a la postre, desató una controversia a nivel estatal y nacional que motivó la declinación a la precandidatura gubernamental de Carbonell de la Hoz, al responder una única pregunta, formulada por quien esto escribe -entonces reportero de Diario de Xalapa-, en su despacho de Palacio de Gobierno, donde con Pompeyo Lobato, de El Dictamen,ocupamos los dos sillones frente a su escritorio.
Con gesto adusto, el poderosos subsecretario, en punto de las 9:00 de la mañana entró y saludó a los reporteros y curiosos que llenaban todo el espacio de su oficina, seguido de la licenciada Emma Rodríguez Cañada, su jefa del Jurídico.
-“Licenciado, se nos invitó a esta conferencia porque se nos dijo que usted tiene una importante declaración que hacer sobre su precandidatura a la gubernatura. ¿Cuál es?
-Efectivamente… inició, y de lo expresado para declinar la propuesta de sectores priistas, que no fue mucho, se publicó, escuchó y conoció a través de la prensa, la radio y la televisión.
Tras la declinación de Manuel, Echeverría Álvarez vino días después a Veracruz dizque a auscultar personalmente sobre las preferencias de los veracruzanos sobre quienes aspiraban a la candidatura. Retornó a la capital del país y, previo a conocerse la decisión tomada, arribó a su residencia Teresa Peñafiel de Hernández, quien fue recibida por su comadre María Esther a quien le dijo que necesitaba hablar con su marido. Motivo, el estado de ánimo en que se encontraba su esposo Rafael, que se preguntaba por qué Carbonell y no él había sido el que inicialmente se había escogido.
Palabras más o menos le hizo saber a la “compañera” María Esther que Hernández Ochoa cavilaba sobre que había hecho para no contar con el apoyo presidencial, por lo que su comadre le pidió que esperara unos 15 minutos mientras Luis terminaba de nadar y que, los tres, desayunarían y podría hablarle del tema.
Así ocurrió, y cuál sería la sorpresa de Teresita, tras describir el estado de ánimo de su marido, que el presidente le pidió dijera a Rafael que lo esperaba más tarde en su despacho, haciéndole saber que él iba a ser el candidato que apoyaría el partido en el poder…
Ese mismo día, Gómez Villanueva tenía audiencia con LEA y le había comunicado a su amigo y correligionario el “Tigre” Hernández Posadas, que aprovecharía para “fajarle” a su favor tras la declinación del subsecretario de Gobierno. Mario estaba en un hotel de Insurgentes Norte, sin contestar el teléfono a nadie y, sólo con su chofer y asistente, el coatepecano Sadot Virués.
Antes de las 15 horas se apersonó en el despacho del titular de la SRA y tras ingresar a la oficina, las primeras palabras que escuchó de Augusto fueron: “Mario, se nos adelantó Teresita, el bueno es Hernández Ochoa”. El comentario lo hizo “El Tigre”, en 1982, siendo candidato al Senado junto con Manuel Ramos Gurrión, en un desayuno donde terciaba en la mesa este reportero.
El destape y declinación de Carbonell y la “unción” de RHO, ocurrió en 9 días, como lo recordó en la conferencia “El carbonelazo: historia de la sucesión en Veracruz en 1974”, el guanajuatense Ignacio Vázquez Torres, que fungía como delegado del CEN del PRI en el estado en esa época, en la ciudad de Perote, el 25 de junio de 2011, con motivo del 486 aniversario de su fundación.
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En portada: Manuel Carbonell de la Hoz, Jesus Reyes Heroles, Rafael Hernández Ochoa
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