“Gonzalo Celorio: el recién galardonado Cervantes mexicano.”
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

El pasado 23 de abril del presente año, Gonzalo Celorio recibió el Premio Cervantes de Literatura en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares en España. En algunos videos que compartieron los medios de comunicación sobre este suceso, se puede notar que el rostro del escritor mexicano en ese instante transmitía dicha, felicidad, quizás por dentro sucedían muchas cosas, pero su exterior mostraba serenidad y, sobre todo, que estaba disfrutando profundamente todo lo que se decía alrededor de él y de su obra. En diciembre de 2023 escribí[1] un artículo sobre el libro de Gonzalo Celorio: “Para la asistencia pública”. En este trabajo resalté la claridad, amplitud y belleza del lenguaje empleado por G. Celorio. Considero que no existe mejor manera de celebrar el otorgamiento del prestigiado galardón más que leyendo sus libros y lo haremos con el titulado: “El surrealismo y lo real maravilloso americano.”
Hasta ahora no he tenido la oportunidad de leer las novelas de G. Celorio, sólo parte de sus libros de ensayos. En estos trabajos estamos ante un escritor erudito, especializado, con un bagaje literario y cultural impresionante. El libro se publicó en 1976 en la colección SEP/SETENTAS. El autor realiza un detallado estudio sobre dos movimientos artísticos importantísimos del siglo XX, uno de origen europeo como es el surrealismo, y otro netamente americano como es lo real maravilloso. Lo anterior incluye que en la obra aparezcan un sinfín de extraordinarias novelas de la literatura latinoamericana, por citar algunos ejemplos: “Cien años de soledad”, “El reino de este mundo”, “El señor presidente”, “Pedro Paramo”, sólo por citar unos cuantos ejemplos, y al lado de ellas estarán obras, pinturas y personajes del surrealismo europeo.
¿Cuál es el objetivo central del autor? Atreverme a citar un solo propósito es limitar un libro tan amplio en sus posibilidades de análisis e interpretación, mas, tratando de compartir un estudio analítico concreto, me detendré en el siguiente punto. G. Celorio inicia manifestando que para él las pinturas de Remedios Varo, esa gran artista de origen español radicada en México y que formó parte del surrealismo, tienen una enorme relación con personajes y acontecimientos que se narran en “Cien años de soledad”. A partir de aquí inicia el estudio sobre las coincidencias y divergencias, parafraseando a O. Paz, de los dos movimientos antes citado. El surrealismo y lo real maravilloso.
Remedios Varo es el punto de salida con los surrealistas, pero, G. Celorio desarrolla minuciosamente los motivos, causas y postulados del movimiento: “El movimiento surrealista debe su nacimiento entre otras causas, a la crisis axiológica de Europa después de la Primera Guerra Mundial; al anarquismo proclamado por Dadá en los manifiestos de Tristán Tzara; a un particular espíritu racionalista propio de la cultura francesa; y, muy especialmente, a la divulgación de las teorías del psicoanálisis de Sigmund Freud.”
El autor explica que desde que André Breton publicó el manifiesto del surrealismo, quedó muy claro que los artistas que formaban parte de la vanguardia buscaban no sólo renovar el arte, iban más allá, intentaban modificarlo, liberarlo de la razón absoluta. Los surrealistas le dieron rienda suelta en sus creaciones artísticas a lo irracional, lo onírico, lo absurdo. Se trataba de ir contra la cultura dominada por una razón que no comprendía que el hombre también es pasión, sentimientos y hasta un poco de locura. Por ahora hasta aquí nos quedamos con las características mínimas y básicas del surrealismo.
Por otra parte, acá en América surgió un movimiento que si bien es verdad tiene amplias coincidencias con el surrealismo en algunos aspectos, no cabe la menor duda que lo real maravilloso es esencialmente americano y sus orígenes son muy diferentes. Lo explico: en las grandes novelas del siglo XX, como las citadas de Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias y Juan Rulfo, entre otras, las historias allí narradas si bien son inventadas por la imaginación, ficcionadas, el punto de inspiración de esas fantásticas historias es la realidad. Sí, por absurdo que parezca, estas historias donde se cuentan sucesos inverosímiles tienen su punto de inspiración en hechos reales.
G. Celorio reafirma lo arriba escrito con estas palabras: “La inseguridad social, política, económica, que padece el reino de este mundo nuestro, en el que todo puede ser arbitrario, absurdo, contradictorio, nos hace confiar por fuerza en el milagro –no hay otra alternativa –: el milagro de la supervivencia, de la libertad, de la justicia social; el milagro del pan nuestro de cada día, el milagro de la multiplicación de los panes y los peces…Desnudos todavía frente a un mundo en tantas latitudes indomable, -por lo exuberante o por lo estéril –, hay que recurrir a la hechicería, al conjuro, a la magia…y finalmente la magia es eficaz, surte sus efectos prodigiosos porque el espíritu colectivo ha depositado en ella toda su fe.”
Esa realidad absurda donde convive la racional con lo irracional, la cordura con la locura, lo técnico con lo mágico, hace que lo real maravilloso se distinga fuertemente del surrealismo, porque en el arte de América Latina no se tuvo que inventar nada para crearlo, la realidad otorgaba el material y el artista sólo transformaba esa realidad ordinaria en una realidad literaria estética. Cualquier lector podría pensar que esa realidad se ha ido modificando, que en el proceso civilizatorio atrás quedaron, por citar un ejemplo, los dictadorzuelos, empero, deseo señalar algunos ejemplos que son material puro en la actualidad para darle continuación a la narrativa de lo real maravilloso.
En el lejano ayer Antonio López de Santa Ana sepultó su pierna con grandes honores de Estado. En la época reciente, hasta hace poco tiempo, un dictadorzuelo pronunciaba un discurso ante la multitud y afirmaba que un pajarito le hablaba y le traía un mensaje, sino mal recuerdo, sostenía que el espíritu de su antecesor estaba en ese pajarito, y, lo más sorprendente, una gran mayoría le creía. Acaso, esto no es parte de lo real maravilloso. Pensemos en otro ejemplo: imagínese usted que participa en una gran rifa, de pronto, se entera que ganó un avión presidencial, sí, como lo escucha, usted se ha ganado un enorme avión donde podrá viajar por todo el mundo. Acaso esto no es realismo mágico. Piénselo usted.
De acuerdo con lo planteado por G. Celorio, el surrealismo tuvo su auge porque buscó liberar al hombre de una vida dirigida por la razón pura. Si bien el hombre posee razón, también es emoción, deseos, sueños, pasión y hasta un poco de locura. Hay que comprenderlo de manera más íntegra. Por su parte, lo real maravilloso provocó un arte porque mostró al hombre latinoamericano tal como se comporta, con sus grandezas y miserias, con sus sueños fantasiosos y con la búsqueda de la verdad racional y objetiva.
Finalmente, no se está elogiando la realidad que ha inspirado lo real maravilloso, el mismo arte incluye una función crítica y denunciadora. Sin embargo, quedándonos en el terreno puramente artístico, es innegable que los grandes artistas latinoamericanos lograron crear una inigualable estética inspirados en la realidad y esa estética debería ser transformadora, pero no ha sido así, lo real maravilloso sigue circulando en el aire, y no debemos olvidar que es el mismo aire que respiraron los creadores de ayer y es el que respiran los creadores de hoy. Felicidades al gran Premio Cervantes Gonzalo Celorio, un artista del lenguaje.
Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com
Twitter@MiguelNaranjo80
Facebook: José Miguel Naranjo Ramírez
[1] https://puntoyaparteonl.com/2023/12/20/gonzalo-celorio-la-exquisitez-y-amplitud-del-lenguaje/
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