Profesora de EEUU estudió comunidad afromexicana; se vinculó con estudiantes de la comunidad Coyolillo

  • Comenzó un intercambio epistolar entre sus alumnos y los mexicanos, planea escribir tres novelas sobre el tema para enseñar español

 

David Sandoval Rodríguez

 

Michelle Nicola, becaria del programa Fulbright-García Robles

Xalapa, Ver., 26 de diciembre de 2018.- Michelle María Nicola, profesora de español en la Escuela Preparatoria Grant, adscrita al distrito de Portland en Oregón, Estados Unidos (EEUU), realizó una estancia de investigación a través del vínculo de la Universidad Veracruzana (UV) con el programa de becas Fulbright-García Robles (Comexus).

La docente elaboró un proyecto que se relaciona con las historias de los afromexicanos en Veracruz, donde existe una población importante.

Relató que a través de un documental conoció a Sagrario Cruz Carretero, académica del Instituto de Antropología (IA) y especialista del tema, por lo que al llegar a Xalapa se entrevistó con ella. Desde su llegada en septiembre pasado, impartió conferencias en la Facultad de Pedagogía y en otros eventos; posteriormente visitó la comunidad Coyolillo y viajó con los integrantes del colectivo al 19° Encuentro de Pueblos Negros, los días 9 y 10 de noviembre en Coahuila.

“En mi región de EEUU, el principal contacto que tenemos con personas que hablan el español son indígenas de México, Guatemala y El Salvador, entonces esa presencia latina que tienen los cubanos y puertorriqueños no la encontramos.”

Reconoció que en un principio desconocía la existencia de los afromexicanos, pero desde entonces comenzó a investigar y elaborar lecciones para sus estudiantes; sin embargo, se dio cuenta que el material disponible tenía lenguaje de nivel universitario y, por ello, había que trabajar en ese aspecto.

“Considero que es importante que los alumnos vean en el currículum que pueden vincular lo que les estoy enseñando con su propia vida, porque si aspiro a ser una buena maestra, debemos aspirar a que el alumno se conozca más y que los temas no le sean ajenos.”

La idea general de su proyecto y estancia aquí era crear ese material didáctico para sus clases de español y con ello mostrarles cómo vive y se percibe la población afromexicana.

Durante su estancia se entrevistó con varios investigadores de la UV como Cruz Carretero y Rafael Figueroa Hernández, investigador del Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación (CECC).

Conoció a la joven activista Daniela López Carreto, estudiante de la UV oriunda de Coyolillo, donde trabaja en un colectivo denominado “Casa Coyolillo” que busca mejorar las condiciones de vida de esta localidad.

“Ella me abrió las puertas a la comunidad y a través de su Casa están tratando de fortalecer la identidad afro, así como el conocimiento de las raíces y realizarán un foro contra el racismo en el próximo Carnaval, a celebrarse en marzo de 2019.”

La profesora estadounidense ingresó a la telesecundaria y al telebachillerato de la comunidad, donde efectuó varias actividades con los alumnos, en primer lugar, un intercambio de cartas entre sus alumnos de Portland y los jóvenes de Coyolillo.

“Eso fue muy bonito, cada semana que llegaba a la comunidad los niños preguntaban emocionados sobre las cartas y hasta un niño me dijo que estaba enamorado de una niña, yo bromee con él pidiendo que me invitaran a la boda.”

Recalcó que no buscaba imponer una identidad en ellos porque el pueblo se conoce como afromestizo, “pero sé que algunos se preguntan sus orígenes y ¿quién soy yo para preguntarles qué es ser afromexicano?”, cuestionó.

Aunado a su trabajo escolar, Michelle María Nicola forma parte de la organización Rethinking Schools, que cuenta con una revista donde se abordan temas que relacionan la docencia con la justicia social y cómo el aula es un espacio de aprendizaje mutuo entre alumnos y profesores.

Además de las cartas, los alumnos escribieron poemas donde se preguntaban sobre su identidad y sus orígenes. Otra actividad fue elaborar conjuntamente una línea cronológica de la historia de Coyolillo, que los llevó a crear el árbol cronológico de cada uno.

Explicó que su aproximación con los jóvenes está basada en las ideas de Paulo Freire y Peggy McIntosh, principalmente.

“Una cosa única que he encontrado en México, y en especial en Coyolillo, fue que la gente es muy abierta y no estuve; a pesar de haber estado aquí mucho tiempo, algunos niños lloraban cuando me despedía y todos me abrazaban. En muy poco tiempo la gente te llega al corazón y eso es algo muy bonito.”

A su regreso seguirá con el intercambio de cartas y buscará compartir las actividades que haga con sus estudiantes, “pienso que esto es muy importante porque las personas llegan a hacer sus investigaciones, sacan sus fotos, se van y nada cambia; en cambio, para mí esto es fundamental, que cualquier cosa que haga tenga un fin tanto para la gente de Coyolillo, de la UV y para mi escuela en Portland; esto es fundamental porque tiene que ver con la ética y los valores de uno”, precisó.

En este momento trabaja en ordenar las actividades y escribir una guía de intervención para replicar este trabajo, además tiene pensado escribir tres novelas cortas y didácticas que sirvan para la enseñanza del español.

La académica agradeció a los integrantes de la UV por su apoyo y acompañamiento en las distintas actividades que realizó, entre los que mencionó a Jessica Badillo Guzmán, de la Facultad de Pedagogía; Daniel Romero León, del Programa de Estudios sobre América del Norte (PEAN), y Aranzazu González Hernández, quienes le facilitaron su estancia desde el inicio.