Coatzacoalcos y Minatitlán, rodeadas de agua pero sin agua potable en el corto plazo

Javier Herrera Borunda

 

Como resultado del crecimiento poblacional y de su concentración en zonas urbanas, el abastecimiento de agua potable para consumo humano se ha convertido en nuestro país en un tema prioritario de la agenda nacional, e incluso podríamos decir que de seguridad nacional. La disponibilidad de agua es importante en todos los niveles: global, nacional, regional, estatal y municipal, por lo que su preservación demanda políticas públicas integrales con visión de largo alcance, consistentes y totalmente focalizadas a la utilización responsable del recurso.

El consumo de agua es vital para nuestra sobrevivencia, por ello es un derecho consagrado en nuestra Constitución Política, en su artículo cuarto, donde se establece que: “Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre y asequible. El Estado garantizará ese derecho…” Recordemos también que el agua es, además, un elemento indispensable para potenciar la productividad del campo del cual depende nuestra seguridad alimentaria, así como el funcionamiento de muchas industrias.

Debemos reconocer que México ha tenido avances importantes en la dotación del vital líquido a su población. Actualmente la cobertura nacional es de 91.6%; en las zonas urbanas es de 95.4, mientras que en localidades con 2,500 o menos habitantes, la atención asciende al 78.8%, debido principalmente a la dispersión de la población que habita en zonas geográficas difíciles para su abastecimiento, especialmente en las serranas, por la dificultad técnica y financiera que representa desarrollar en ellas sistemas de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales.

Por otro lado, en nuestro país la distribución geográfica del agua no coincide con la de la población. En la zona centro-norte de México se concentra el 27% de la población total, se genera el 79% del Producto Interno Bruto (PIB) y se cuenta con tan sólo el 32% del agua renovable, mientras que en la zona sur está presente el 68% del agua de nuestro país, en ella habita el 23% de la población y se genera el 21% del PIB. Existen diferencias sustanciales entre el Norte de nuestro territorio, donde observamos áreas con gran escasez y el Sur-sureste donde se presentan fenómenos meteorológicos que derivan en costosas inundaciones que afectan asentamientos humanos e infraestructura local.

Y es así que nos encontramos con una paradoja incomprensible. Las ciudades de Coatzacoalcos, y Minatitlán, así como los poblados contiguos a ellas, a pesar de estar rodeadas de agua, se enfrentan hoy al gran reto de corto plazo de poder abastecer en tiempo y forma de agua potable a su población. Estas ciudades han impulsado su desarrollo a través de la industria petroquímica nacional que se desarrolla en los complejos industriales de Pajaritos, Morelos y La Cangrejera, así como de la refinería General Lázaro Cárdenas. Como resultado, la zona urbana de estos municipios ha crecido de forma considerable, planteando retos importantes derivados de una urbanización acelerada y poco planificada, entre ellos el abastecimiento de agua para sus pobladores.

Actualmente, las principales fuentes de abastecimiento de agua potable para Coatzacoalcos y Minatitlán son: el sistema de abastecimiento Yuribia que es el principal venero de alimentación de la zona urbana en coordinación con un sistema de pozos localizados en la misma, y la presa La Cangrejera con el acueducto Uxpanapa que dan servicio a Pemex y a la zona industrial.

El sistema Yuribia está conformado por una presa de captación en la que confluyen los ríos Ocotal y Tezizapa; un acueducto de 64.3 kilómetros que abastece 750 litros por segundo a Coatzacoalcos y 250 a Minatitlán; un canal de llamada, que es una estructura para la captación de agua pluvial, con capacidad de 1,500 litros por segundo, y una planta potabilizadora con una dimensión operativa de mil litros por segundo.

La presa Yuridia se localiza en el municipio veracruzano de Tatahuicapan de Juárez, a cincuenta kilómetros de Coatzacoalcos; sin embargo, los ejidatarios del lugar están inconformes con la derivación del agua de la presa hacia zonas urbanas con lo que consideran se ven afectados sus cultivos, lo que da motivo a conflictos sociales frecuentes, y por otro lado, el acueducto, que inició sus operaciones en 1986 y fue construido para una vida activa de veinte años ha rebasado su vida útil por lo que presenta fallas a lo largo de su trayecto. Adicionalmente el sistema de batería de pozos urbanos requiere de mantenimiento urgente y conservación de su infraestructura, que se ha descuidado en los últimos años.

En 2015, Coatzacoalcos tenía ya un déficit de 380 litros por segundo y Minatitlán de 235, de no tomar las medidas conducentes se espera que estas cifras aumenten a 700 y 255 litros por segundo, respectivamente. Cualquier solución que se decida llevar a cabo tomará de dos a cuatro años en su construcción, por lo que resulta urgente tomar medidas inmediatas, antes de que el sistema colapse y las consecuencias sean graves.

La Comisión Nacional de Agua ha realizado una serie de estudios con diversas alternativas para dar cauce a la solución de este problema, por lo que la fracción parlamentaria del Partido Verde Ecologista de México presentó en días pasados al Pleno de la Cámara de Senadores un Punto de Acuerdo en el que exhorta a la Comisión a informar a esta soberanía acerca de las obras de mantenimiento, o en su caso construcción de nueva estructura hídrica, que permita el oportuno abastecimiento de agua potable para la ciudades de Coatzacoalcos y Minatitlán.

Nuestro país es privilegiado en cuando a recursos hídricos, no los desperdiciemos y miremos al futuro, las predicciones nos dicen que la falta de agua será motivo de guerras en el mediano plazo.

 

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