Veracruz: 500 años

(XII. La Rica Villa de la Veracruz)

 

Rodolfo Chena Rivas

 

Puerto de Veracruz con la fortaleza de San Juan de Ulúa

Hernán Cortés desembarcó en las costas del actual Estado de Veracruz, un viernes santo del año 1519, hace 500 años, y dejó memoria de ello en cinco “Cartas de Relación de la Conquista de México” dirigidas al emperador de España, fechadas entre el 10 de julio de 1519 (escrita en la “Rica Villa de la Veracruz”, hoy Municipio de Veracruz) y el 3 de septiembre de 1526 (escrita en “Tenuxtitán”, hoy Estado de la Ciudad de México). Así lo narran tanto Cortés en sus “Cartas” como Bernal Díaz del Castillo en su “Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España” (1632). La fundación de Veracruz nace al calor de la disputa expedicionaria entre Diego Velázquez, Gobernador de la isla Fernandina (Cuba), y el capitán Hernán Cortés. Los expedicionarios españoles que tornaríanse -sin aún saberlo- en futuros conquistadores, acuerdan, al poco de su desembarco, ir más allá de las acciones de exploración y rescate. Quintana Roldán (“Derecho Municipal”, 2000) revisa los relatos de López de Gómara, Antonio de Solís y de Bernal Díaz del Castillo, otorga mayor veracidad a éste y dice que: “lo cierto es que con la creación de aquél municipio, bajo las reglas del Fuero de Castilla, legitimó Cortés el mando de la expedición dadas las deficiencias de su mandato de Cuba. Por otra parte, la pretensión de Cortés fue transformar su, hasta entonces, furtiva encomienda, por la investidura legal que le otorgaba el cabildo a nombre del Soberano.

Cortés hizo lo que la astucia y la ambición indicaban: “nos parecía que no convenía al servicio de vuestras majestades, y que en tal tierra se hiciese lo que Diego Velázquez había mandado hacer al dicho capitán Fernando Cortés, que era rescatar todo el oro que pudiese, y rescatado, volverse con todo ello a la isla Fernandina, para gozar solamente dello el dicho Diego Velázquez y el dicho capitán, y que lo mejor que a todos nos parecía era que en nombre de vuestras reales altezas se poblase y fundase allí un pueblo en que hubiese justicia… y hicimos un requerimiento al dicho capitán… y que ansí mismo le pedimos y requerimos que luego nombrase para aquella villa que se había por nosotros de hacer y fundar alcaldes y regidores… y luego comenzó con gran diligencia a poblar y a fundar una villa, a la cual puso por nombre la rica villa de la Veracruz” (primera “Carta”). Por su parte, Bernal anota: “fundada la villa, hicimos alcaldes y regidores, y fueron los primeros alcaldes Alonso Hernández Puertocarrero, Francisco de Montejo, y a este Montejo, porque no estaba muy bien con Cortés, por meterle en los primeros y principal, le mandó nombrar por alcalde; y los regidores dejarlos he de escribir, porque no hace al caso que nombre algunos, y diré como se puso una picota en la plaza, y fuera de la villa una horca, y señalamos por capitán para las entradas a Pedro de Alvarado, y maestre de campo a Cristóbal de Olí, alguacil mayor a Juan de Escalante, y tesorero Gonzalo Mejía, y contador a Alonso de Avila, y alférez a fulano Corral: porque el Villaroel, que había sido alférez, no sé que enojo había hecho a Cortés sobre una india de Cuba, y se le quitó el cargo; y alguacil del real a Ochoa, vizcaíno, y a un Alonso Romero”. Así es como en un contexto de intereses materiales y económicos, se crea el primer municipio continental y se nombran sus autoridades, siguiendo la concepción que privaba en España. ¿Qué encontró Cortés? ¿Qué pasó después? …Seguiremos.