Terrorismo interno, crímenes de odio en El Paso, Texas

Javier Herrera Borunda

 

Dos ciudades hermanas están de luto: El Paso, Texas en los Estado Unidos de América y Ciudad Juárez, Chihuahua, en México. Un joven fanático estadounidense que viajó de Dallas a El Paso, ambas ciudades en el estado de Texas, con tan sólo de 21 años de edad y por nombre Patrick Crusius, con la consigna en el corazón y en su voz: “Es una respuesta a la invasión hispana en Texas”, irrumpió en el centro comercial Walmart de El Paso, donde perpetró el asesinato masivo de 22 personas.

Al luto que se vive en estas ciudades nos unimos millones de mexicanos, estadounidenses y ciudadanos del mundo en una proclama que exige a nuestros gobiernos tomar medidas inmediatas para salvaguardar la vida de quienes hoy son víctimas mortales del odio, el racismo y la xenofobia contra migrantes, especialmente mexicanos.

Envalentonado por las condicionantes a que da origen el discurso de odio y racismo contra migrantes promovido por el movimiento supremacista blanco estadounidense, e incluso por su primer mandatario, y por la facilidad que existe en la Unión Americana para adquirir toda clase de armas, incluidas las de muy alto poder, el joven asesino abrió fuego contra las personas que estaban haciendo compras en Walmart Cielo Vista (donde por cierto también se vende armamento y municiones), especialmente relacionadas con útiles escolares en preparación al cercano inicio del nuevo ciclo escolar, dejando un saldo de 22 personas muertas, 8 de ellas mexicanas, y 26 más lesionadas, entre las que se incluyen menores de edad.

A título particular esta matanza me toca fibras sensibles, mi madre nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, y como siempre lo ha dicho es orgullosamente chihuahuense y más juarense. Soy testigo presencial desde muy niño de que entre El Paso y Ciudad Juárez existe una relación de absoluta cercanía, es literalmente una comunidad binacional en la que el odio racial no está presente en su vida cotidiana, no existen diferencias de este tipo entre sus habitantes, se reconoce su origen común. En El Paso tres de cuatro habitantes son de origen hispano.

De acuerdo a diversos analistas se afirma que la violencia que se vive actualmente en el vecino país del Norte se debe en gran medida al libre tráfico de armas, a lo que se añade más recientemente el resurgimiento desmedido del discurso de odio promovido para exaltar la supremacía blanca contra los latinos, tema en el que el presidente Trumph ha caído con frecuencia inaudita, y una variable más que sin duda también incide es la violencia presente en un gran número de videojuegos, películas y series que han logrado posicionarse entre las favoritas de niños, jóvenes e incluso adultos. Es obvio que los discursos de odio no disparan las armas, pero también es cierto que sí polarizan y estimulan a quienes no cuentan con la estabilidad necesaria para no caer en actos de barbarie cuando cuentan con armas de alto poder a su lado.

Con respecto al libre tráfico de armas en Estados Unidos, quienes las producen, distribuyen y venden se amparan en la Segunda Enmienda de la Carta de Derechos o Bill of Rights de los Estados Unidos de América donde se protege el derecho del pueblo estadounidense a poseer y portar armas y en la que se establece que ni el gobierno federal ni los estatales o locales de esa nación pueden infringir ese derecho. Es tan laxa la legislación al respecto que para adquirir un arma de fuego, incluso las de alto poder, se requiere tan sólo acudir con un distribuidor autorizado, presentar una identificación oficial que acredite la mayoría de edad y llenar un formato que proporciona el propio vendedor.

En diversas ocasiones, ante hechos de violencia como el recientemente sucedido en El Paso, Texas se ha buscado legislar con objeto de restringir la laxitud y accesibilidad que permite la Segunda Enmienda; sin embargo, es tan poderosa política y económicamente la Asociación del Rifle, uno de los grupos de cabildeo más poderosos del Congreso estadounidense, que ha sido prácticamente imposible hasta nuestros días modificarla un ápice. No nos debe sorprender entonces que en el país vecino habitan alrededor de 310 millones de personas y existe un estimado de 275 millones de armas de fuego en manos de civiles.

La tendencia al alza de los tiroteos masivos en la Unión Americana es muy alarmante, pareciera que el concepto conocido como “copycat”, o “crimen de imitación”, es decir, la presencia del fenómeno social que se produce para imitar a algún modelo heroico obtenido del cine, las crónicas de los medios de comunicación de hechos violentos y los videojuegos, está actuando cada día con mayor fuerza para destruir el tejido social. Tan sólo en las últimas dos décadas se han presentado 155 tiroteos masivos en los Estados Unidos y la tendencia va en aumento.

En la ciudad de El Paso, Texas, en tan sólo unos cuantos minutos del pasado día 3 de agosto, hubo el mismo número de homicidios violentos que los que se presentaron a lo largo de todo el año 2018. Es considerada una de las diez ciudades más seguras de Estados Unidos, sin duda las 700 mil personas que habitan en ella están desconcertadas, la cicatriz emocional será difícil de desvanecer en el corto plazo.

Las autoridades de la ciudad trabajan para enfrentar jurídicamente el caso del joven asesino, es probable que sea acusado por terrorismo interno o por crimen de odio, lo que es un hecho irrefutable es que será juzgado por homicidio masivo con la pena capital, ocho personas perdieron la vida por sus acciones y en el marco jurídico del estado de Texas él también la perdió por sus acciones. Nueve vidas truncadas, no tendría por qué haber sido así.

 

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