Falleció el cardenal y arzobispo emérito Sergio Obeso Rivera

Benjamín Domínguez Olmos

* Es velado en Catedral de Jalapa donde lo sepultarán mañana
* Descansa en la morada eterna con Dios Padre: Reyes Larios
* Presidió por 3 veces la Conferencia del Episcopado Mexicano
* Apoyó beatificación y canonización de Rafael Guízar Valencia
* Fue un hombre culto, amable y de una gran calidad humana
* Su santidad Pablo VI lo nombró Obispo de Papantla, Veracruz
* Papa Francisco le impuso el capelo cardenalicio en San Pedro

 

Estos son los ornamentos que colocarán sobre el ataúd del Cardenal. Su palio arzobispal, el bonete y pectoral cardenalicio y un crucifijo.

El cardenal Sergio Obeso Rivera, arzobispo emérito de Jalapa, falleció anoche a la edad de 87 años, en su casa de Coatepec, de acuerdo con el comunicado extraordinario emitido por la Arquidiócesis y signado por el arzobispo Hipólito Reyes Larios.

Previamente, el director de la Oficina de Comunicación Social, presbítero José Manuel Suazo Reyes, informó que el sentido deceso ocurrió a las 20:40 horas, tras haber recibido los auxilios espirituales, en su casa de Coatepec, rodeado de sus familiares más cercanos y acompañado de la oración de innumerables personas.

Precisó que los restos del cardenal Obeso Rivera serán velados en la Catedral de Jalapa a partir de este lunes 12 y que su misa exequial tendrá lugar mañana martes a las 13 horas para, enseguida, ser sepultado en la propia Catedral.

Ayer al mediodía, durante la homilía, el arzobispo Reyes Larios informó a los participantes en la misa que por la gravedad de su estado de salud los médicos no permitían el acceso al personal que regularmente le asistía, pero que estaba preparado para partir a la casa del Padre y les pidió que elevaran sus oraciones para que Dios Padre lo recibiera con los brazos abiertos e introducirlo en las moradas eternas.

El cardenal Sergio Obeso Rivera, nació en Jalapa el 31 de octubre de 1931, sus padres fueron Emilio Obeso y Estela Rivera Ramírez, fue el sexto de 9 hijos. Vivió sus primeros 8 años de su vida Las Vigas.

Ingresó al seminario el 23 de enero de 1944. El 10 de octubre de 1947 fue enviado a continuar su formación a la Pontificia Universidad Gregoriana en la ciudad de Roma, donde obtuvo el Doctorado en Teología, fue ordenado sacerdote el 31 de octubre de 1954. A su regreso a Jalapa, en 1955 fue destinado al servicio del Seminario. Allí se desempeñó como prefecto de filósofía, director espiritual, docente de materias filosóficas e incluso como rector.

En 1971, su santidad Pablo VI lo designó Obispo de la diócesis hermana de Papantla, Veracruz; su ordenación episcopal fue el 29 de junio de 1971. El 18 de enero de 1974 fue nombrado obispo coadjutor con derecho a sucesión de la Arquidiócesis de Jalapa. A la muerte del arzobispo Emilio Abascal Salmerón, el 12 de marzo de 1979, se convirtió en el 3° Arzobispo de Jalapa, en esta sede estuvo 28 años al frente.

Además de las banderas de México y del Vaticano.

Durante su gestión, se llevó a cabo la beatificación y canonización de San Rafael Guízar Valencia, así como la promoción y erección de las diócesis de Córdoba y Orizaba.

El cardenal Obeso Rivera presidió por 3 ocasiones la Conferencia del Episcopado Mexicano. Fue unos de los principales artífices de la reforma constitucional de la relación Iglesia y Estado. Su santidad Benedicto XVI aceptó su renuncia del arzobispado de Jalapa debido a su edad, el 10 de abril de 2007.

El domingo 20 de mayo de 2018, el papa Francisco anunció en la Plaza de San Pedro, el nombramiento cardenalicio para monseñor Obeso Rivera; el capelo cardenalicio lo recibió el 28 de junio de 2018 en la Basílica de San Pedro, en Roma.

Son innumerables las obras y el quehacer pastoral que el cardenal fue realizando a lo largo de su servicio en la arquidiócesis -señala el comunicado extraordinario-, somos testigos de su cercanía con sus fieles, su capacidad de interlocución con diferentes actores y su exquisita capacidad para conversar así como su don de gentes. Vivía con mucha discreción y no le gustaba hablar de sus cualidades y de sus logros. Sin embargo todos somos testigos de sus dones y de sus virtudes.

El cardenal Sergio Obeso fue una persona consagrada a Dios que fue invitado desde muy pequeño a prepararse para trabajar en la viña del Señor. Muchos años de su ministerio sacerdotal los dedicó a la formación de los sacerdotes y después como arzobispo, recorrió incansablemente el territorio de la arquidiócesis de Jalapa, Dios adornó su vida con cualidades extraordinarias que él utilizó en la predicación evangélica, en la conducción de la arquidiócesis y en el trato con todo tipo de personas; fue un ser humano extraordinario que supo atender con diligencia a todos los que tuvieron la fortuna de tratarlo directamente.

Sergio Obeso Rivera fue una persona admirable en todo sentido. Tuvimos el privilegio de ser guiados por él, siempre escuchamos con mucha atención su consejo y sus orientaciones. Lo reconocimos como un hombre culto, como una persona amable, brillante y con una calidad humana reconocida por propios y extraños. Era elocuente al hablar, sus enseñanzas manifestaban la profunda solidez de su formación y la claridad de su pensamiento.

El cardenal fue sobre todo un testigo elocuente de la fe. De esta experiencia religiosa se desprendía también su profunda visión de la vida y sus grandes virtudes. El contacto con la Sagrada Eucaristía y con la Palabra de Dios despertaban en él todo tipo de virtudes: piedad, caridad pastoral, dedicación, respeto, claridad, solidez, firmeza y transparencia entre otras.

Como pastor al frente de esta arquidiócesis, lo admiramos por su don de gentes, y su cercanía con la comunidad a la que servía con fervorosa piedad y trato respetuoso. El cardenal puso sus cualidades al servicio del evangelio. Su profunda capacidad para comprender los misterios de la fe, se completaba con la claridad a la hora de exponer magistralmente la doctrina cristiana.

Supo integrar muy bien el cultivo de su fe con el compromiso con las realidades temporales. Fue admirable la austeridad con la que siempre vivió mostrando una gran libertad ante los bienes de este mundo. Su grandeza interior le permitía apreciar la belleza de este mundo sin perder la mirada en las cosas del cielo.

Fue un pastor cercano con las personas de bajos recursos, y por eso muchas veces recorrió las comunidades rurales y los pueblos de la sierra del estado de Veracruz con una gran disposición y caridad pastoral. Siendo el pastor de esta arquidiócesis supo crear las estructuras eclesiales que permitieron el acercamiento y acompañamiento a los sectores más desprotegidos.

Don Sergio -agrega-, nos enseñó con su ministerio y testimonio de vida que la verdadera fe no se puede encerrar solo en la sacristía. Pero también que el servicio a nuestros hermanos, resulta más auténtico cuando se inspira en nuestra pertenencia a Cristo. Fe y vida fue un binomio muy bien conjugado por nuestro cardenal.

También nos enseñó con el testimonio de su vida que se puede y debe servir a los pobres sin asumir posturas radicales y sin demagogias. Se puede servir a los más desprotegidos y ser testigos en el mundo sin renunciar a los valores cristianos ni perder nuestra pertenencia a Cristo. El cardenal Sergio Obeso le sirvió al mundo porque tenía una gran pertenencia a Cristo.

Reconociendo su brillante trayectoria episcopal y los servicios calificados que ofreció a la Conferencia del Episcopado Mexicano y a todo el pueblo de Dios damos gracias a Dios por haberlo tenido entre nosotros. Que por la misericordia de Dios alcance el premio de los justos y que goce eternamente de la contemplación del rostro de Dios.

“Que por la misericordia de Dios, el alma de nuestro querido Cardenal Sergio Obeso Rivera, descanse en Paz”. Que el Señor aumente en nosotros su gracia y nos conceda por intercesión de Santa María de Guadalupe, San Rafael Guízar Valencia y el beato Darío Acosta Zurita cumplir con alegría su santa voluntad. Que a todos nos conceda el consuelo de la fe, finaliza el comunicado.

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En portada: Hipólito Reyes, Papa Francisco, Sergio Obeso, Papa Pablo VI