Marxismo penetró en el sistema educativo mexicano en 1930

  • No es una corriente universitaria cultural, está apoyada por factores políticos concretos, específicos y no tan pequeños: Carlos Illades
  • Consideró que en el siglo XXI “posiblemente una nueva generación se haga cargo de los saldos sociales del proyecto neoliberal

José Luis Couttolenc Soto

 

Xalapa, Ver., 27 de agosto de 2019.- Carlos Illades Aguiar, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Cuajimalpa, sostuvo que el marxismo penetró el sistema educativo mexicano en la década de 1930 con la educación socialista, y no obstante que existían algunas referencias vagas en la prensa obrera, fue la revolución rusa la que permitió que esta corriente se difundiera de manera más amplia.

El reconocido académico estuvo el jueves 22 de agosto en el auditorio “Gonzalo Aguirre Beltrán” del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV), en donde ofreció la conferencia “El marxismo en México, de la Tercera Internacional a nuestros días”, como parte del ciclo de charlas del Doctorado en Ciencias Políticas que ofrece dicho instituto.

El ganador de diversos premios de historia y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel 3, acudió a la UV atendiendo la invitación del cuerpo académico (CA) Estudios Sociopolíticos.

Carlos Illades puntualizó que el marxismo no es una corriente universitaria cultural, sino una corriente apoyada por factores políticos concretos, específicos y no tan pequeños.

Refirió que, durante el cardenismo, al ser implementada la educación socialista en México, el marxismo cobró importancia y sus primeros actores estuvieron en el campo de la historiografía, profesores normalistas y funcionarios como José Mancisidor, quienes pensaban que México era un país analfabeta, antes de la Revolución, por lo que llevaron la corriente marxista a diferentes espacios geográficos.

“El marxismo ayudó a formar profesores que, a su vez, formaron estudiantes que dieron origen a una masa crítica de lectores de esta corriente.”

Desde la perspectiva de Illades Aguiar, en el siglo XX hubo en México cinco generaciones de marxistas. A la primera denominó la “Tercera internacional”, que se fundó en 1919 en San Petersburgo, dando pauta a la creación de partidos comunistas en gran parte del mundo; en nuestro país desarrollaron esta corriente autores como Vicente Lombardo Toledano y Wenceslao Roces, quienes defendieron la perspectiva soviética del marxismo.

La segunda generación identificada como “El marxismo humanista”, nació durante la Revolución Mexicana y se caracterizó por incorporar la perspectiva marxista de escritores como José Revueltas, Adolfo Sánchez Vázquez y Eli de Gortari; dijo que a ellos les tocó la ruptura con el marxismo soviético.

A la tercera generación de marxistas mexicanos que producen su obra en México pertenecen autores como Pablo González Casanova, Alfonso Aguilar Monteverde, Ángel Bassols Batalla, Adolfo Gilly –que utiliza el marxismo en primera instancia para explicar la Revolución Mexicana–, Enrique Semo –poeta y estudioso de la transición hacia el socialismo.

A la cuarta generación, “Marxismo crítico”, corresponde la generación de 1968 compuesta por estudiantes avanzados en ese momento; a ellos les tocó la crisis del bloque socialista con la invasión soviética a Checoslovaquia. A ella pertenecen autores como Carlos Pereyra, Arnaldo Córdoba, Roger Bartra, Bolívar Echeverría y Jaime Labastida.

La quinta generación, llamada “El marxismo de la derrota”, creía en la posibilidad de reformar el sistema socialista, pero les tocó una hegemonía capitalista.

Por último, Carlos Illades consideró que en el siglo XXI “posiblemente una nueva generación se haga cargo de los saldos sociales del proyecto neoliberal.

La conferencia fue moderada por el investigador del IIH-S, José Galindo Rodríguez.