Veracruz cumple y se suma a la lucha contra el consumo de plásticos de un solo uso

Javier Herrera Borunda

 

El pasado martes, 17 de septiembre, el gobernador constitucional del estado de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, firmó en el World Trade Center de Boca del Río, a través de la Procuraduría Estatal de Protección del Ambiente, y junto con un destacado grupo de empresas responsables con el medio ambiente, un convenio cuyo objetivo es erradicar del consciente colectivo el consumo de plásticos de un solo uso, a través del cual, además de cumplir con las leyes ambientales vigentes, se busca impulsar un consumo ciudadano responsable con el uso y desecho de este material.

La contaminación mundial de los ecosistemas, derivada del uso de plásticos, es hoy en día un problema global debido a que miles de toneladas de este material invaden nuestras calles, campos productivos, escurrimientos de agua, lagos, lagunas, océanos, y mares, lo que, sin duda, tiene efectos devastadores sobre las faunas y floras terrestres y marinas, y desde luego sobre nuestra propia salud.

Muchas son las consecuencias del uso del plástico para nuestro planeta, por un lado, se destruyen los hábitats que permiten nuestra sobrevivencia en él, ya que los fragmentos en que se va dividiendo este material contaminan los espacios que tocan acumulando sustancias tóxicas que lastiman la vida animal y vegetal, que al convertirse en alimentos para consumo humano no cuentan con los elementos de sanidad necesarios; y por otro, hoy sabemos que algunos aditivos usados en la fabricación de plásticos convierten en tóxicos ciertos alimentos al entrar en contacto con ellos provocando delicados problemas de salud en los seres humanos.

Gran parte del plástico que se produce actualmente a nivel mundial está contemplado y diseñado para ser desechado después de haber sido utilizado por una persona una sola vez, por lo que no es reutilizable. Productos como platos, vasos, mezcladores, popotes, cubiertos, botellas de bebidas, bolsas impresas o libres de tinta, tapas de botellas, empaques para alimentos elaborados de unicel o plástico espumado, colillas de cigarros, entre otros, son productos que al ser desechados fuera de los espacios destinados para ello terminan arrastrados por los escurrimientos de agua hacia los mares, que lamentablemente son hoy el receptáculo de ocho millones de toneladas de plásticos que ya amenazan la vida marina.

Estas estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas nos obligan a tomar medidas inmediatas si no queremos alcanzar las proyecciones de este organismo que afirman que de continuar al ritmo actual, en el año 2050, los seres humanos vamos a convivir con 12 mil millones de toneladas de desechos plásticos que observaremos en nuestro entorno, si es que sobrevivimos.

De acuerdo a cifras proporcionadas por esta misma institución, la producción mundial de plástico en 2018 ascendió a 800 mil millones de toneladas, de las cuales el 36 por ciento se destinó a la fabricación de envases de plástico. Cada minuto se compran en el mundo un millón de botellas de plástico y anualmente se utilizan 500 mil millones de bolsas. Dependiendo del tipo de plásticos, los productos fabricados con este material tardan en biodegradarse hasta diez siglos si no se reciclan, ya que solamente el 9% de las nueve mil millones de toneladas de plástico que se han producido han sufrido este proceso, un 12% han sido incineradas con las consecuencias de efecto invernadero que ello produce en la atmósfera, y el restante 79% han terminado en vertederos, basureros o directamente han sido abandonadas en el medio ambiente.

Se calcula que entre el 60 y el 80 por ciento de la basura marina es alguna variedad de plástico, y la cantidad varía según la región. Esta contaminación la encontramos actualmente en todos los océanos del mundo, aunque la mayor concentración se presenta en las zonas costeras y en los arrecifes. La expedición científica que recorrió entre julio y agosto de este año el denominado Pasaje del Noroeste, localizado en el Ártico canadiense, encontró por primera vez en la historia micropartículas de plásticos en las muestras de hielo tomadas durante su trayecto, algunas de ellas hasta de un milímetro. Ciertamente lamentable.

Algunas de las características que han permitido el éxito de los plásticos de un solo uso son su costo reducido, su durabilidad y resistencia; sin embargo, estos aspectos positivos nunca podrán pesar más que los daños que ocasionan al contaminar suelos y aguas, al congestionar las vías fluviales e incluso contribuir a que los desastres naturales se magnifiquen, al obstruir las redes de alcantarillado y convertir los encharcamientos de agua en lugares de cría para los mosquitos que transmiten enfermedades como el dengue y la chikungunya, y a contaminar nuestros ecosistemas.

El estado de Veracruz es la primera entidad de la República en legislar en la materia, sin embargo, debemos tener conciencia de que es necesario reforzar esta iniciativa para tener éxito en el objetivo planteado, mejorando los sistemas de gestión de residuos, promoviendo alternativas ecológicas a los plásticos, educando a los consumidores en el cuidado del medio ambiente, e incluso diseñando estrategias de reducción de gravámenes en el uso y venta de plásticos.

La responsabilidad de crear un entorno sostenible y un desarrollo sustentable en nuestro país, debe ser una acción compartida entre autoridades, iniciativa privada y ciudadanos, esta es la única fórmula exitosa que permitirá garantizar que nuestros ecosistemas a corto y largo plazo estén protegidos. Aplaudo que en esta ocasión sea así.

javi.borunda@me.com