Ciencias sociales, arremetidas por regímenes autoritarios: Bernard Lahire

  • El sociólogo y profesor de la Escuela Normal Superior de Lyon, Francia, recibió el Doctorado Honoris Causa por la UV
  • “Mostrar cómo se construyen, perpetúan y consolidan constituye algo sumamente molesto para los privilegiados y dominantes”

Claudia Peralta Vázquez

Xalapa, Ver., 22 de septiembre de 2019.- Bernard Lahire, sociólogo y profesor de la Escuela Normal Superior de Lyon y decano del Instituto Universitario de Francia, destacó que el arremetimiento hacia las ciencias sociales por parte de dictaduras y regímenes autoritarios, muestran el carácter notablemente incómodo de las mismas.

Durante su discurso emitido el pasado 11 de septiembre, tras recibir el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Veracruzana (UV), en Sesión Solemne del Consejo Universitario General (CUG), el homenajeado agradeció a la máxima casa de estudios por honrar a esta área de la ciencia a través de su persona.

En la Sala de Conciertos Tlaqná, Centro Cultural, en presencia de autoridades universitarias, estatales y municipales, Lahire fue condecorado por su trayectoria académica como científico social y por su programa de investigación en el ámbito global de las ciencias sociales.

Comentó que, desde su existencia, la sociología se ha enfrentado a numerosas resistencias en todo el mundo y no hay manera de imaginarla distinta pues pone de manifiesto cosas que muchos quisieran mantener ocultas, como el hecho de evidenciar desigualdades o relaciones de dominio en particular.

“Mostrar cómo las mismas se construyen, se perpetúan y consolidan, constituye algo sumamente molesto para los privilegiados y para los dominantes de todo tipo.”

Expuso que el mundo se divide en dos categorías. Por una parte, están quienes buscan construir muros, ya sean reales o simbólicos, para separar a los grupos, naciones, culturas y civilizaciones; por otra parte, están los constructores de puentes, caminos y pasajes que vinculan y favorecen la comunicación, los intercambios humanos, y no sólo los económicos.

“Al esmerarse por entender la sociedad o las culturas, al mostrar que las fronteras nacionales u otras son muy arbitrarias y que los seres humanos ubicados de ambos lados de esas fronteras –sean políticas, culturales o sociales– son menos extraños uno al otro de lo que parecería, los investigadores de las ciencias sociales indudablemente pertenecen a la categoría de los constructores de puentes.”

En el marco de su primer reconocimiento Honoris Causa por parte de una universidad de lengua castellana, Lahire expuso que lo que las sociedades han logrado en relación con los mundos físico y natural, les cuesta más repetirlo con el social.

Sin embargo, el desarrollo mundial sin precedentes de las ciencias sociales en instituciones universitarias durante el siglo XX, su presencia en numerosas formaciones universitarias o profesionales, su introducción ocasional en las preparatorias, han contribuido a expandir una relación más equipada, informada y más racional con el mundo social.

Sostuvo que, dada su implicación en distintas ocupaciones rutinarias, familiares, profesionales, culturales o de tiempo libre, en sociedades con una fuerte división laboral los individuos no tienen, a final de cuentas más que una visión extremadamente limitada de un mundo social complejo.

Debido a esta división social del trabajo, dedican su tiempo y su energía a actividades tan restringidas y localizadas que carecen del tiempo y de los medios necesarios para reconstituir los marcos sociales más generales, de los cuales son parte.

Sobre el objetivo de las ciencias sociales, Bernard Lahire aseveró que consiste en permitir que los seres humanos accedan a unas realidades invisibles para la experiencia inmediata.

“Estas ciencias tienen la capacidad de acceder a unas realidades que nunca nadie directamente ha observado, advertido y vivido, movimientos lentos, pluriseculares, de población, desigualdades económicas, escolares, culturales, de salud y tasas de criminalidad.”

También, agregó que las ciencias sociales se diferencian de los demás géneros de los discursos mediáticos, políticos, religiosos, por esa posibilidad que tienen de congelar la imagen de manera más larga, sistemática y controlada, en vez de contarnos cuentos y reforzar los estereotipos de toda índole.

Los investigadores evidencian lo problemático en las certezas más obvias y menos debatidas, despiertan nuestras conciencias somnolientas dirigiendo una mirada rigurosa, interrogativa y crítica sobre el estado del mundo.

Y enseguida cuestionó: ¿Qué serían nuestras representaciones del mundo social sin un conocimiento científico del mercado económico, de las organizaciones productivas y de la estratificación social, de las desigualdades económicas, sociales, culturales o de género, pero también sin conocimiento de las estructuras de la parentela, de las formas contemporáneas de la familia o de los procesos de socialización según el sexo o entorno social de origen?

El sociólogo francés añadió que históricamente, las ciencias sociales se han construido en contra de las naturalizaciones de los productores de la historia, en contra de todas las formas de etnocentrismo arraigadas en la ignorancia de los puntos de vista particulares que se tienen sobre el mundo, en contra de las mentiras involuntarias o deliberadas sobre el ámbito social.

Por este motivo, dijo, parecen cobrar una importancia fundamental en el marco de las sociedades democráticas.

“Deberían ser desarrolladas en todas partes donde fuera posible para contribuir a la formación de ciudadanos un poco más sujetos de sus acciones en un mundo social desnaturalizado, vuelto un tanto menos opaco, un tanto menos extraño y un tanto menos incontrolable.”