Columnas

Macro universidades de Iberoamérica

  • Se celebró el III Congreso Internacional de la Unión Iberoamericana de Universidades y de las Cortes Supremas y Constitucionales de Iberoamérica

 

Raúl Contreras Bustamante

 

Se conoce con el nombre de Iberoamérica al conjunto de países donde se hablan lenguas “iberorromances”. De manera general, se refiere a aquella región integrada por España y Portugal, así como por los países que en el pasado fueron territorio de sus colonias en este continente.

Así, desde hace siglos, un pasado en común une a países de América y Europa. Nos identifica el lenguaje, pero también muchas tradiciones y en gran medida la forma de ver y entender el mundo. Por ello, no es poco común que los lazos de amistad de la región se estrechen de forma frecuente.

Lo anterior viene con motivo de la celebración del III Congreso Internacional de la Unión Iberoamericana de Universidades, en el que también convergen las Cortes Supremas y Constitucionales, que tuvo lugar los días 23 y 24 de octubre en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. El primer y segundo congresos fueron celebrados en España y México, respectivamente.

Se trató de un espacio de reflexión y diálogo entre ministros y juzgadores de los poderes judiciales de la región, así como decanos, académicos, especialistas e investigadores de las cinco universidades públicas más grandes e importantes que integran la Unión Iberoamericana: la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Sao Paulo.

A lo largo de la reunión, renombrados juristas de estos países reflexionaron en torno a las complejidades de la labor judicial y de la enseñanza del derecho.

El análisis y discusión de los magistrados de las cortes supremas de Argentina, España, Brasil y México estuvieran centrados en temas trascendentes como: el control judicial de los actos públicos y de gobierno, el nombramiento y remoción de los jueces, la independencia verdadera del Poder Judicial, así como el papel de los jueces nacionales para impartir la justicia convencional y aplicar los tratados y resoluciones de carácter internacional.

La representación de nuestra Corte Suprema estuvo a cargo del ministro Juan Luis González Alcántara, quien se distinguió por la claridad de sus conceptos académicos, así como por su gran experiencia como juzgador.

Otro gran pilar de este congreso fue la enseñanza del derecho. Difícil tarea representa en la actualidad formar juristas. Y es que de uno u otro lado del Atlántico, la formación de los abogados se ha complicado debido a los avances tecnológicos, la presencia de un sinnúmero de disposiciones legales —de carácter internacional, nacional y local—, así como por los cambios sociales radicales de diversa índole.

La celebración que tuvo sede en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires logró reunir a lo más ilustre de la academia y la judicatura de Iberoamérica. La conjunción de puntos de vista y experiencias enriquecieron el debate y se analizaron temas —desde puntos de vista del derecho comparado— que con seguridad sirvieron a todos los actores y generaron conocimiento que se vio reflejado en las conclusiones.

Los cambios que se viven en materia económica, las problemáticas sociales y políticas, los acuerdos y conflictos internacionales, las distintas idiosincrasias y visiones nacionales, fueron confrontados y comparados. Porque si bien las realidades sociales y jurídicas son diversas, en el fondo los problemas son muy similares.

Como Corolario, la frase del pensador francés, Henri Dominique Lacordaire: “La libertad no es posible más que en aquellos países en que el derecho predomina sobre las pasiones”.

Tomado de Excelsior (26 de octubre de 2019)