Columnas

Nueva Cumbre de Cambio Climático en Madrid

Javier Herrera Borunda

 

La comunidad internacional se reunirá entre los días 2 y 13 de diciembre en la ciudad de Madrid, España, con objeto de llevar a cabo los trabajos relacionados con la XXV Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25). En ella serán abordados temas relacionados con uno de los problemas que más preocupan a gobernantes, investigadores, especialistas, organizaciones no gubernamentales, empresarios y personas conscientes de la situación de extrema gravedad que están representando el calentamiento global y la contaminación para la supervivencia de nuestro planeta y de todos los seres vivos que lo habitamos.

En esta reunión también se incluirán los trabajos de la XV Reunión del Protocolo de Kioto (CMP15) y la II Reunión del Acuerdo de París (CMA2), en seguimiento a los compromisos asumidos por las naciones firmantes.

La COP25 ha estado rodeada desde su planeación original de diversas contingencias derivadas de las consecuencias que vivimos en la geopolítica global. Originalmente estaba planeada para llevarse a cabo en Brasil, sin embargo su presidente, Jair Bolsonaro, a finales de 2018, dio a conocer a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que este país renunciaba a la organización del evento debido a razones económicas. Ante este hecho, en diciembre de ese mismo año, durante la XXIV Convención sobre el Cambio Climático celebrada en Katowice, Polonia, el gobierno de Chile asumió la Presidencia y la organización del evento que se llevaría a cabo en el Parque Bicentenario de Cerrillos, en la ciudad capital, Santiago.

A mediados de octubre del presente año se empezaron a presentar en tierras chilenas una serie de protestas sociales y disturbios que finalmente obligaron al gobierno de ese país andino, en voz del presidente Sebastián Piñera, a declarar que la Cumbre sería suspendida, por lo que intervino el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien se comprometió a realizar la COP25 en la Institución Ferial del Madrid durante las fechas programadas. Un gran reto, sin duda.

Para tal efecto, el 8 de noviembre pasado el Consejo de Ministros de España aprobó un Real Decreto con medidas urgentes para la creación del Comité Organizador de la Cumbre al frente del cual se nombró a la titular del Ministerio de la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y se declaró a la COP25 como “un acontecimiento de excepcional interés público”, por lo que se destinaron los recursos necesarios para su organización y se crearon incentivos fiscales especiales para las empresas españolas participantes en la Conferencia.

En un espacio de 200 mil metros cuadrados, dividido en dos zonas, la azul y la verde se reunirán las personas asistentes. La zona azul corresponderá al espacio administrado por la ONU y en ella se llevarán a cabo todas las sesiones de negociación de la XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, así como las del Protocolo de Kioto y del Acuerdo de París. La zona verde está considerada como un espacio de diálogo abierto para la participación social de los actores de la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales, fundaciones, universidades, patrocinadores y empresas. Esta zona estará dividida en tres áreas: la primera dedicada a la ciencia y la innovación, la segunda a las comunidades indígenas y la tercera a los jóvenes.

Está previsto que a la COP25 asistan representantes del más alto nivel de 200 países así como activistas de renombre internacional, entre ellos la joven sueca Greta Thumberg Emman, quien actualmente surca el Océano Atlántico en un catamarán con objeto de no contaminar el aire con emisiones de bióxido de carbono (CO2) emitidas por una aeronave. Se calcula también la asistencia de 25 mil delegados y como resultado de la reunión se espera fijar las directrices para afrontar una crisis climática que cada día es más manifiesta en acontecimientos climáticos cada vez más extremos y preocupantes.

Las cifras estadísticas a las que se enfrentarán los analistas asistentes a esta cumbre no son alentadoras, demuestran que muchos países firmantes del Acuerdo de París no están cumpliendo con los compromisos asumidos y los niveles globales de CO2 siguen incrementándose, las temperaturas globales terrestres y oceánicas aumentan al igual que la acidez de los mares, el nivel de hielo y nieve de la criósfera disminuye y el sistema de vida consumista lejos de retroceder aumenta sin límites. Sin duda, la realidad nos hace ser pesimistas ante lo que hemos logrado hacer como humanidad frente la crisis climática a nivel internacional.

El principal objetivo de la COP25 será garantizar seriamente los compromisos asumidos por los países firmantes del Acuerdo de París, con la conciencia de que Estados Unidos, responsable del 15% de las emisiones de CO2 a la atmósfera, formalizó su salida del Acuerdo el pasado 4 de noviembre “condenando a las generaciones venideras a sufrir las consecuencias”, como afirman activistas ambientales estadounidenses. Por otro lado, un indicador nos dice que este año batiremos el récord de emisiones globales de CO2 al aire al ascender a alrededor de 40 mil millones de toneladas, lo que nos enfrenta a un escenario futuro desolador.

2030, de acuerdo a la ONU y los especialistas medioambientales es el año límite para detener el calentamiento global, si no lo logramos para entonces el daño será irreversible. Esa es la razón por la que insistimos en un desarrollo verdaderamente sustentable, en el que seamos corresponsables todos: los tres órdenes de gobierno, el sector privado, instituciones científicas, académicas, religiosas o de cualquier otra índole, y todas las personas de nuestro país. ¿De verdad tenemos conciencia de la magnitud del cambio climático y la contaminación ambiental y de sus consecuencias? Piénsale.

javi.borunda@me.com