Columnas

Mi vocación latinoamericana (IV)

Doña Bárbara

 

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

 

Rómulo Gallegos

Hace noventa años salió publicada la novela: “Doña Bárbara”, escrita por el venezolano Rómulo Gallegos y considerada una de las obras cumbres de la literatura latinoamericana. La lectura de la novela es fantástica, cautivante de principio a fin, los personajes realmente son emblemáticos, entrañables, créanme que en muchos momentos Santos Luzardo, Marisela y la propia Doña Bárbara, se vuelven parte de nuestras vidas, porque hay muchas conductas, sentimientos, pasiones, orgullos, deseos, amores, que se ven reflejados en nuestro interior, y, sobre todo, la historia nos enseña que debemos esforzándonos por civilizarnos, porque seguimos siendo bárbaros, en palabras de Santos Luzardo: “Es necesario matar al centauro que todos llevamos por dentro.”

Bien podemos darle a Doña Bárbara una lectura política de nuestro continente, la temática central es la histórica y vigente lucha entre civilización y barbarie, tristemente siendo preponderante la barbarie, el autoritarismo, los fanatismos, la ignorancia, la división y polarización social. Doña Bárbara representa ser la cacica donde sólo se hace su voluntad, la ley, el derecho, el respeto, no existen, su voz y deseos son la ley, y casi todos voluntariamente aceptan esa realidad, porque las servidumbres son voluntarias, los autoritarismos no los auto-recetamos, ejemplos: Venezuela con Maduro, Cuba con el Castrismo, Nicaragua con Ortega, en Argentina regresó el peronismo, y todo indica que en el caso mexicano seguimos esperando que un cacique, un líder, un mesías, sea quien resuelva nuestros problemas, que con sus decisiones y con la voluntad de su dedito este país progrese, la corrupción se acabe, la economía crezca, ¡por favor! Qué horror, ignorancia, incivilidad, ingenuidad, y todo ello porque seguimos siendo centauros, es decir, mitad hombres y mitad bestias.

Barbarita de joven fue violada, ultrajada, por unas bestias de hombres, en esos años la mujer era vista como un objeto sexual, cuando bien le iba era vendida, Barbarita con el paso de los años adquirió poder, se convirtió en una mujer rica, soberbia, su fin central era dañar a los hombres, engatusarlos con su belleza y sensualidad y hacerlos sufrir, esto implicaba vengarse del daño que le habían hecho, porque no tan sólo la violaron, además, asesinaron a su único amor llamado Asdrúbal, por lo tanto, Barbarita ya convertida en Doña Bárbara, odiaba no a un hombre en especial, odiaba a todos los hombres, y cuando los tenía en su cama lo hacía para satisfacerse ella, pero una vez satisfecha los maltrataba y si alguno le estorbaba lo eliminaba.

Una de las víctimas de Doña Bárbara fue Lorenzo Barquero, con quien tuvo una hija llamada Marisela, era tan dura de carácter Doña Bárbara que siendo niña Marisela, la corrió junto a su padre, esta niña creció en plena pobreza, miseria, sin educación, en esencia nunca tuvo madre, y su padre por el amor y al mismo tiempo desprecio que sentía por Bárbara, su vida se hundió en el alcoholismo, sin dejar de señalar que Lorenzo había sido un joven brillante, con estudios, gran orador, pero cuando regresó al rancho y conoció a Doña Bárbara inmediatamente se enamoró de ella y todo lo civilizado y estudiado quedó en el olvido, perdió lo último que un hombre puede perder como es la dignidad.

Santos Luzardo es un personaje que en momentos Rómulo Gallegos le otorga mayor protagonismo e incluso por encima de Doña Bárbara. Santos creció en una familia conformada por sus padres y un hermano, al iniciar la historia de la novela conocemos que Don José Luzardo asesinó a su hijo Felix, y al poco tiempo Don José se quitó la vida, Doña Concepción se llevó a su único hijo a Caracas, Venezuela, creía que las tierras donde vivieron en la zona del rio Arauca estaban malditas, y sólo si Santos asistía a la Universidad, el destino de su vida podría cambiar, es decir, dejaría de ser un hombre bárbaro para ser un civilizado.

Doña Concepción nunca más volvió a su tierra natal, sin embargo, no se deshicieron de sus tierras, cuando Santos terminó la Universidad luego, luego se volvió un hombre próspero, al morir su madre decidió vender el rancho llamado “Altamira”, para lograr tal fin realizó lo que pensaba sería el último viaje a las tierras de su infancia y donde se encuentran los orígenes de su progenie, cuando llegó a Altamira le vinieron a Santos muchos recuerdos, añoranzas, nostalgias, sentimientos encontrados, al final resolvió no vender, y no sólo eso, se quedó a vivir en el rancho, supo que tenía una vecina incomoda y poderosa llamada Doña Bárbara, y que por si faltará poco, con el paso de los años se ha ido adueñando de parte de su territorio, además, mucho del ganado de Altamira ya estaba herrado con el fierro del rancho “El miedo”, luego entonces, Santos se propuso recuperar sus tierras y poner orden en su rancho y frenar a esta poderosa mujer.

El encuentro físico con Doña Bárbara es bastante demorado en la novela, pero desde el primer momento que Santos llegó a Altamira, Doña Bárbara supo que se enfrentaría a un hombre decidido, seguro, de carácter indomable, a partir de este momento Santos utilizando la ley intentará poner orden al interior del rancho y con sus vecinos, Doña Bárbara a través de  astucias, argucias, pretenderá dominar a Santos Luzardo, cuando se dio el primer encuentro resultó que Doña Bárbara quedó impresionada de Santos, pero era tan soberbia que estaba segura que él la buscaría, porque nadie se podía resistir a los encantos de esta bella e imponente mujer, Santos no tan solo no la buscó, sino que en su casa vivía Marisela, la hija abandonada y olvidada por Doña Bárbara y todo indica que Marisela estaba muy enamorada de Santos y no era mal correspondida por él, Doña Bárbara hará de todo por tener a Santos incluyendo brujerías.

La historia completa es fascinante, apasionante, intrigante, bien valdría la pena los que ya la leyeron la releyeran y los que no la han leído acudan a ella, al final, Rómulo Gallegos lo que presagió hace noventa años se ha cumplido literalmente cuando mediante su personaje Santos Luzardo declara: “El centauro cien años lleva galopando por esta tierra y pasarán otros cien.”

 

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