Columnas

Desdén ciudadano a recolección de firmas

Arturo Reyes Isidoro

 

Estoy seguro que si a cualquier ciudadano le preguntaran de persona a persona o vía wasap si quiere ver en la cárcel a todo funcionario o exfuncionario pillo, no dudaría en responder de inmediato que sí.

Por eso me pregunto qué les pasa, primero que nadie, a los morenistas que, según mi apreciación, no han respondido masivamente a la recolección de firmas para formalizar una petición a las autoridades a fin de que convoquen a una consulta ciudadana para que se decida si debe investigar y enjuiciar por corrupción y otros delitos a los expresidentes.

El sábado, el Consejo Nacional de Morena determinó por unanimidad realizar una movilización nacional para recabar 2 millones de firmas, y no un millón 800 mil (“para que no haya pretextos”), como lo requiere la ley, para tal propósito, informó a El Universal Alfonso Ramírez Cuéllar, dirigente nacional de ese partido.

Los expresidentes en la mira son Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, unos del PRI otros del PAN.

Pongo en primer lugar a los morenistas porque la idea original es del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero en lugar de que al echarla a rodar creciera como una bola de nieve cuesta abajo, tal parece que se redujo a un globito que, ffffssssttt, se desinfló de inmediato.

En general, tampoco los ciudadanos –afiliados a otros partidos o no– han acudido al llamado presidencial y menos apoyado la iniciativa de Morena, según he podido constatar en el módulo del centro histórico, al que solo han acudido esporádicamente unos cuantos.

A juicio mío todos debieran formar largas colas (guardando la sana distancia, por supuesto) para exigir que se le haga justicia al pueblo mexicano que está agraviada por todos los abusos y atropellos de los expresidentes y en algunos casos de sus esposas. Pero han mostrado desdén. ¿Por qué?

¿Porque ven que AMLO, como Poncio Pilatos, se está lavando las manos al tirarle la pelota a los ciudadanos cuando él tiene todo el poder para pedirle (ordenarle) al Fiscal General de la República que investigue, lleve a juicio y, de proceder, envíe a prisión a los expresidentes?

¿Porque la aplicación de la ley está contenida expresamente en ordenamientos legales y no necesita consultarse a nadie para saber si se aplica o no ante denuncias concretas o la presunción de ilícitos que obliguen a proceder de oficio?

¿Porque consideran que se está partidizando la aplicación de la ley?

¿En el caso de la población en general, solo por llevarle la contra al presidente, y de paso descalificar a su partido?

En realidad, si el presidente hubiera querido, entrando hubiera ordenado enjuiciar a Peña Nieto y a Calderón (su cliente favorito) y todos los mexicanos, estoy seguro, le hubieran aplaudido. La consulta parece una maniobra electorera con visos de ejercicio democrático, pero además retarda la aplicación de la justicia y al final el resultado puede ser manipulado a favor o en contra.

Ayer, el senador panista Gustavo Madero retó al presidente: «Si usted tiene algo contra cualquier expresidente que haya cometido un delito, métalo al bote. Denúncielo, no le saque. No sea Pilatos… Si tiene algo es su obligación denunciarlos, armarles las carpetas de investigación. Si tiene un pacto de impunidad, rómpalo, pero no utilice a la democracia”.

La opinión, el argumento de Miguel Molina

Sobre el tema, recupero el argumento que dio (publicó) el viernes pasado Miguel Molina, un periodista veracruzano radicado en Ginebra, Suiza, de gran estatura profesional en Europa y en otras partes del mundo, quien tiene un ojo al gato y otro al garabato, esto es, que nunca ha perdido contacto con el terruño y sigue a diario la vida pública de Veracruz.

“Es verdad que muchos piensan –pensamos– que los expresidentes Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto tienen que responder por lo que hicieron y dejaron hacer durante sus sexenios sin que nadie los llamara a cuentas. Hasta ahí vamos bien. Pero la cosa cambia cuando se quiere someter la ley al capricho de la opinión pública.

Si algo hemos aprendido de las redes sociales es que prevalece la voz de quien grita más, de quien publica más, aunque ni los gritos ni las publicaciones se molesten con los hechos. Y a esas voces sin nombre y a las manos alzadas en reuniones insuficientes y proscritas por las leyes de salud y el sentido común les tocará decidir qué vaina.

Así no. Dejar la turba a cargo de la ley es alentar el linchamiento a manos de quienes creen que los rumores que se comparten en la internet y en la calle son ciertos, de quienes están convencidos de que conocen cómo se mueven las hojas del árbol del poder aunque nunca hayan estado bajo esa sombra.

Pero la ley no es asunto de opinión, como ya dirá la Suprema Corte de Justicia cuando llegue el momento. Ni el Presidente ni la Cámara de Diputados tienen razón para promover una consulta sobre los asuntos turbios y de otros que se les atribuyen a los expresidentes, porque todavía no hay pruebas de nada, aunque haya sospechas de todo y de casi todos.

A fin de cuentas, en el país que queremos cada quien recibe según sus derechos, la justicia es recta y la letra de la ley es clara. Que pague quien se aproveche de su encargo, y que a los responsables vivan la vergüenza histórica de haber sido y el dolor político de ya no ser.

… uno concluye que lo único que se necesita es que la Fiscalía se decida a investigar, que descubra delitos, que revele irregularidades, que exponga corrupciones, que exhiba complicidades ilícitas, que consiga pruebas concretas, que prepare casos inexpugnables, que siga la letra y el espíritu de la ley, y que acuse a quien haya que acusar porque la ley es la ley o no es ley, como alguien dijo una vez…” (alcalorpolitico.com).

Por lo demás, ¿no es como para llamar la atención al gobierno ver que al menos los veracruzanos no respondieron de inmediato, no han respondido, a una convocatoria presidencial, ni siquiera los militantes, menos los simpatizantes? ¿Y si ese fuera un anticipo de la respuesta ciudadana que habrá en las urnas el próximo 6 de junio? ¿Quién motiva en Veracruz, quién es el líder?

Radio Teocelo, 55 años en el aire

Este martes, XEYT Radio Teocelo cumple 55 años de estar en el aire, un ejemplo de lucha para sobrevivir, ganarse el cariño de sus radioescuchas y adaptarse a la modernidad digital, una voz regional comunitaria que en 2005 fue distinguida por la UNESCO como “Una experiencia exitosa, replicable en otras partes del mundo”.

Desde 1992, Radio Teocelo, una empresa sin fines de lucro, pionera entre las radios comunitarias de México, es la única emisora en el país que cuenta con el apoyo económico de sus oyentes. Cada mes, algunas personas aportan 25 pesos o más para su sostenimiento. Tiene un número de socios cercano a las 500 personas.

Da servicio a 400 localidades de 12 municipios del Estado, con una audiencia potencial de 500,000 personas. En algún momento supe en forma directa de su lucha para sobreponerse a muchos obstáculos y en años pasados pude estar con ellos en sus festejos de aniversario.

Desde este espacio abrazo y felicito al patriarca y forjador de la empresa, Élfego Riveros Hernández, a todo el equipo de Radio Teocelo, que en ocasiones le ha dado espacio al contenido de “Prosa aprisa”, así como a la nueva generación, un relevo generacional que ya es toda una realidad. Larga vida y mucho éxito a todos así como a la empresa.

Y entramos al mes de la patria. Pobre Patria mía, cómo la tienen, cómo la traen, cuánto mal le han hecho.

Categorías:Columnas, Prosa

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