Columnas

Deserción escolar por la pandemia

Raúl Contreras Bustamante

 

Hace unas semanas, en este mismo espacio señalamos el impacto que para la educación ha tenido la pandemia de covid-19 que, desde hace meses, ha puesto en jaque a los gobiernos de todo el mundo.

Y es que según el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, más de mil millones de estudiantes se han visto afectados por el cierre de las escuelas y podemos enfrentar una “catástrofe generacional” que podría “desperdiciar un potencial humano incalculable, minar décadas de progreso y exacerbar las desigualdades arraigadas”.

La crisis generada en el mundo por el virus SARS-CoV-2 ha venido a acrecentar la brecha de la desigualdad social y está golpeando de manera severa los procesos para impartir la educación, que es por esencia el más efectivo instrumento para combatirla.

En México esta situación de la educación no podría ser ajena. De manera reciente, el secretario General de la UNAM, el doctor Leonardo Lomelí Vanegas, informó que cerca de 72 mil estudiantes de preparatoria y licenciatura están en peligro de abandonar sus estudios tras la crisis provocada por la pandemia o se han dado de baja para el ciclo escolar que comenzará el 21 de septiembre próximo.

La información dada a conocer es preocupante, pues dicho número representa cerca del 20% del total de la matrícula estudiantil de nuestra máxima casa de estudios.

Ante ese escenario, la universidad de la nación se prepara para adaptarse a la realidad que este histórico ciclo escolar próximo a comenzar nos depara como institución.

Y, es que debido a que siguen siendo elevadas las condiciones de riesgo sanitario, el semestre habrá de desarrollarse con el modelo de educación a distancia. Para ello se habrán de aprovechar las valiosas herramientas del Sistema de Aulas Virtuales y Ambientes Educativos que la universidad ha puesto al servicio de su comunidad.

Se están implementando diversos programas para mejorar la conectividad a internet de algunas instalaciones que podrán facilitar el trabajo académico de los alumnos, procurar conseguir más becas, préstamo de tabletas y equipos de cómputo para estudiantes de muy bajos recursos, apoyo sicológico, así como tomando previsiones estrictas ante un remoto —pero eventual— regreso físico a las aulas.

En la Facultad de Derecho, durante estos meses, los profesores han sido capacitados en el uso de las plataformas en el modelo de educación a distancia. Lo anterior con el fin de ser tan buenos profesores en un aula virtual como lo son en un aula tradicional.

Los estudiantes de la Facultad de Derecho contarán en breve con una valiosa herramienta para estudiar y revisar sus lecciones a distancia, pues se desarrolla la videoteca académica de la licenciatura, gracias al esfuerzo y compromiso de profesoras y profesores, quienes han decidido responder con entereza a las exigencias de la emergencia, con el propósito de dotar de un mecanismo de apoyo que permitirá que los alumnos acudan de manera asincrónica a revisar el contenido de sus materias.

Hoy más que nunca el destino de México depende, en gran medida, del futuro de sus universidades públicas, pues en ellas se debe producir el conocimiento que nos permita superar los efectos tremendos que la pandemia trae aparejados.

Habrá que trabajar de manera sensible y empática para tratar de evitar la deserción escolar. No olvidemos que el éxito de un estudiante representa la superación su familia entera. Por eso, la condición económica desfavorable de muchos de nuestros estudiantes nos impone un formidable reto adicional a la emergencia sanitaria.

Como Corolario las palabras del dramaturgo irlandés, Premio Nobel de Literatura, William Butler: “La educación no es llenar un salón, sino encender un fuego”.

 

(Tomado de Excélsior 12 09 2020)