Columnas

Centenario del natalicio de Mario Benedetti (III)

Letras de emergencia

 

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

 

Todo hombre que tiene conciencia no debe ser indiferente ante los problemas que acontecen a su alrededor e incluso el escritor profesional si bien debería guardar una sana distancia del poder, considero que como hombre informado, entendido e ilustrado, se encuentra comprometido a denunciar los males que aquejan y laceran a la sociedad y más si recordamos que el intelectual normalmente es una persona que a través de sus obras y pensamientos influye, guía, sus obras sirven de espejo para que la sociedad puede verse, analizarse, criticarse, comprenderse, reconocerse, porque la crítica es el único motor de cambio y progreso, sin la crítica seriamos sociedades pasivas, permisivas, con poco espíritu de lucha, rebeldía, esta interesante postura y temática se encuentra brillantemente planteada en el libro de Mario Benedetti titulado: “Letras de emergencia”, publicado en 1974.

El propio escritor en el prólogo de la obra literalmente explica el origen y conformación del libro: “Todos estos textos fueron escritos entre 1968 y 1973, años particularmente removedores en el proceso político uruguayo. Fue precisamente en 1968 cuando Pacheco Areco inició una etapa regresiva y antipopular que asestó un golpe de gracia al Uruguay liberal. El golpe de desgracia, en cambio, se lo propinó en 1973 su sucesor Juan María Bordaberry, al disolver las cámaras y declarar ilícita la Convención Nacional de Trabajadores.

En este lapso tuvo lugar una encarnizada lucha contra la guerrilla; rápidamente esta lucha se transformó en guerra contra el pueblo. La clase dominante aventó sus últimos escrúpulos y se lanzó a la defensa de sus privilegios. La violenta represión trajo mordazas, trajo prisiones, trajo muertes. Estudiantes, obreros, y luchadores sociales fueron víctimas de vejaciones y torturas, en un increíble nivel de desprecio por la persona humana. Era difícil permanecer, ya no indiferente sino inactivo, ante tanta conmoción.”

Mario Benedetti reconoce que empezó a escribir este tipo de obras después de haber realizado una fuerte autocrítica y eliminado los prejuicios que tenía, regularmente los escritores de la vertiente literaria mantienen una rígida barrera en cuanto a incluir la temática esencialmente política en sus obras, aclarando que no evaden o eliminan el tema, sólo que habitualmente cuando realizan una fuerte crítica de la realidad política y social utilizan simbolismos, metáforas, ficciones, recreaciones, y esto hace que la obra sea conocida y penetrante sólo para un sector literario, especializado, reducido, exquisito, por la importancia de lo planteado me permitiré explicar unos ejemplos.

Cuando usted lee: “El tambor de hojalata” del escritor alemán Günter Grass, en la casa de la familia de Oscar Matzerath, (Personaje central), al momento que se encuentran cenando claramente se distinguen en la sala las imágenes de Beethoven y de Hitler, y la historia continua como si eso fuera algo intrascendente, no obstante, el propio Günter Grass nos enseña que uno de los mensajes centrales de esta magistral obra es describir, criticar y reconocer que el pueblo alemán conscientemente y voluntariamente le otorgó el poder a uno de los dictadores más crueles de la historia como lo fue Hitler, reconociéndolo en su momento como un gran héroe y guía, el paso de los años les enseñó todo lo contrario, pero en ese sólo acto descrito por la novela se encuentra simbólicamente lo afirmado y criticado por Günter Grass.

Cualquier lector podría pensar que al ser las novelas, aun las históricas, producto de la ficción, siempre existirá el simbolismo y la crítica política indirecta, pero no es así, un ejemplo de tantos lo podemos encontrar en la novela de Rene Avilés Fabila titulada: “El gran solitario de palacio”, donde el escritor a través de un personaje aparentemente ficticio, crítica y desnuda puntualmente los hechos sangrientos del movimiento estudiantil del 68 en México, he querido señalar estos ejemplos, porque nos muestran dos formas distintas de presentarnos literariamente una problemática, teniendo ambas obras un objetivo central que es criticar las dictaduras y hacernos sociedades informadas, criticas, abiertas y civilizadas.

En cuanto a la obra: “Letras de emergencia” de Benedetti, el escritor uruguayo ya sea en un cuento, un verso, un discurso, estaba directamente denunciando los abusos que vivía en ese momento el pueblo uruguayo, en el libro se encontrarán con una sección titulada: “Versos para cantar”, donde Benedetti compone bellos versos críticos cantados por la extraordinaria artista argentina Nacha Guevara con música compuesta por Alberto Favero, para que conozcan su contenido compartiré bellas estrofas de versos que son claramente dedicados a las ilegales, antidemocráticas, autoritarias e intolerantes autoridades uruguayas de esos tiempos:

Del verso: “Pobre señor”, transcribo solamente estas dos estrofas:

Pobre señor presidente

Ya no hay nadie que lo aguante

Nunca hubo aquí gobernante

Con menos dedos de frente

Pobre jerarca aprendiz

Tan terco ensoberbecido

Tan solo y desentendido

De la gente y del país.”

 

Del verso: “Las palabras”, cito estas cuatro bellísimas estrofas:

No me gaste las palabras

No me cambie el significado

Mire que lo que yo quiero

Lo tengo bastante claro

Si usted habla de progreso

Nada más que por hablar

Mire que todos sabemos

Que adelante no es atrás

Si habla de paz pero tiene

Costumbre de torturar

Mire que hay para ese vicio

Una cura radical.

No me ensucie las palabras

No les quite su sabor

Y límpiese bien la boca

Si dice revolución.

Lo antes narrado es parte de los versos que integran las letras de emergencia de Mario Benedetti, un hombre crítico, revolucionario, comprometido con su tiempo, y quien todavía tiene mucho para guiarnos y enseñarnos en los nuestros.

 

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