Columnas

La apuesta correcta: educación

Raúl Contreras Bustamante

 

Hace unos días, el secretario de Hacienda y Crédito Público entregó a la Cámara de Diputados el paquete económico para el año 2021. Atendiendo a lo dispuesto por la Carta Magna, el Ejecutivo federal disponía hasta el 8 de septiembre para hacer llegar el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, mismo que debe ser aprobado a más tardar el 15 de noviembre.

Según lo determina el artículo 74 de nuestra Constitución, el Presupuesto de Egresos es el documento elaborado y presentado como iniciativa exclusiva del Poder Ejecutivo federal –a través de la Secretaría de Hacienda– en el que se describe y detallan las cantidades, formas de distribución y destino de todos los recursos públicos de los cuales dispondrá el Estado mexicano para hacer frente a sus responsabilidades el año próximo.

El proyecto presentado plantea algunos diferentes y significativos cambios respecto del ejercicio pasado. En esta ocasión me referiré a un tema cuya trascendencia e impacto en la vida nacional es innegable. La educación.

La iniciativa plantea en este rubro pasar de 326 mil 282.7 millones de pesos del año 2020 a asignar 338 mil 046.9 en 2021, es decir, un aumento del 3.6%.

El Banco de México ha pronosticado que la inflación general para el próximo año será de 3.5%. De tal suerte que el presupuesto en educación –en caso de ser aprobado en los términos planteados– apenas superará el nivel inflacionario.

Sin embargo, la noticia no deja de ser positiva por diferentes razones. Una de ellas es que la educación superior verá un aumento del 4.2%, al pasar de 124 mil 858.2 millones de pesos a 130 mil 151.4 millones de pesos. Con ello, tres de las principales universidades públicas –UNAM, IPN y UAM– verán incrementados sus presupuestos para el año 2021.

Se trata, sin duda, de un reconocimiento al trabajo llevado a cabo por estas instituciones, cuyos resultados han sido reconocidos por los rankings internacionales como las mejores de nuestro país y de Iberoamérica.

Y es que dadas las condiciones económicas producidas por la pandemia de covid-19, un aumento en educación –por pequeño que sea– merece ser celebrado, pues constituye un paso adelante, ya que hoy más que nunca la educación ha de concebirse como un derecho humano y un instrumento de justicia social.

La apuesta del Proyecto de Presupuesto de Egresos es la correcta: la educación. Esperemos que los grupos parlamentarios estén a la altura del momento histórico que vivimos y traten de incrementar la asignación de recursos que se propone el presupuesto para dotar de mayor apoyo a la educación pública.

Hay que destacar que en materia educativa el camino por recorrer es largo, pues a partir del año 2019, a través de una reforma constitucional al artículo 3°, es una obligación del Estado la impartición y garantía de la educación en todos los niveles, desde preescolar hasta en nivel superior.

Es necesario comenzar a invertir recursos para el establecimiento de un fondo federal especial –que está previsto por los artículos transitorios de la reforma– para asegurar a largo plazo los recursos económicos necesarios para garantizar la obligatoriedad de los servicios educativos a nivel superior. Tratándose de educación nos encontramos ante un gigantesco reto, pues no basta con que se haya aceptado que la educación es un derecho humano para que sea una realidad plena, sino que se requiere que el Estado le proporcione viabilidad financiera necesaria.

Como Corolario, la estupenda frase del filósofo español Fernando Savater: “La educación es el primer paso para la libertad”.

(Tomado de Excélsior 19 09 20)