Columnas

¿Quién se va morir, tú o yo?

Héctor Herrera Argüelles

 

Puede que no controles los hechos, pero puedes decidir no dejarte derrotar por ellos, Maya Angelau

 

Suena extraño escuchar al director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, decir al gobierno y al pueblo de México que, tome “en serio” el combarte contra el COVID-19. Creo que nadie en su sano juicio está “jugando” a combatir el virus, tal vez, exista un exceso de ignorancia y descrédito, pero no más que el deseo y la intención de que la pandemia ceda.

También me parece de una profunda ignorancia e incluso mala fe, culpar al presidente, al secretario de Salud o al subsecretario del ramo, de ser los responsables de la muerte de más de 106 mil mexicanos por complicaciones asociadas al virus.

Pero, en efecto, ¿por qué México ha registrado un alto número de contagios y de decesos por COVID-19? A nueve meses del inicio de la pandemia, creo que estos son algunos de los factores que ha impactado en la agresividad del virus.

  1. La ignorancia y el descrédito. Es decir, a estas alturas de la sindemia, un buen número de personas sigue dudando de la existencia del virus. Creen que es un complot del gobierno para mantenerlos encerrados o que es una forma de controlar a la sociedad. Sin embargo, el ejemplo más claro de esta vertiente, saltó en un noticiero. Durante una entrevista, una persona relativamente joven que caminaba por la calle de Madero en la CDMX acompañada de una mujer mayor, al ser cuestionada por no utilizar el cubrebocas, en primera instancia, respondió aventando el micrófono de la reportera, pero su segunda reacción fue una respuesta temible: ¿Quién se va a morir, tú o yo? Esta es solo una historia de muchas. La gente da crédito al virus cuando se contagia o cuando fallece algún familiar.
  2. La atención tardía. Desde el inicio de la pandemia y con el argumento de que es preferible transitar la enfermedad en casa que acudir a los centros hospitalarios por el riesgo de que se agrave el cuadro, un alto porcentaje de los enfermos por Covid han perdido la vida por buscar atención médico-hospitalaria de forma tardía. Se ha descubierto conforme ha avanzado la pandemia que el virus es capaz de deshabilitar los sistemas respiratorio y metabólico en menos de 72 horas. Cuando el paciente busca la atención, ya es tarde para lograr la recuperación. Conozco varios casos de adolescentes y adultos jóvenes quienes han fallecido en estas circunstancias.
  3. La reciente encuesta de Salud y Nutrición ha confirmado lo que las autoridades sanitarias venían manejando desde el inicio de la pandemia que, enfermedades como obesidad, hipertensión y diabetes, entre otras han empujado al alza el índice de letalidad. Las enfermedades debilitan el sistema inmunitario que el virus aprovecha para “apoderarse” del individuo. Dos de cada 10 personas que han padecido el virus, pierden la vida.
  4. El abandono del sistema de salud durante los últimos 30 años ha debilitado la atención hospitalaria particularmente las áreas de cuidados intensivos, situación que el gobierno ha intentado revertir con la reconversión hospitalaria exprés que ha mostrado fallas propias de una situación inédita en la que se necesita personal de salud calificado para operar los equipos de UCI. Son probables las fallas humanas combinadas con el cansancio y la saturación de los centros hospitalarias.

La ignota situación obliga a una responsabilidad personal y compartida, y ante la ausencia de una vacuna, así como de un tratamiento médico específico, la norma básica de combate contra el virus sigue siendo la higiene personal, el distanciamiento social y el confinamiento, no hay más. Las fiestas, las reuniones y las concentraciones sociales no ayudan a evitar los contagios.

Hay quienes piden medidas más enérgicas para frenar el virus como imponer multas, detener a las personas y hasta chicotearlas como ha sucedido en la India. Esto solo alimentaría el discurso de quienes critican el “autoritarismo del régimen”.

Culpar a personas específicas o demandarlas en esta coyuntura inédita se traduce en un abuso y en un acto de mala fe, porque contener una pandemia es en efecto, responsabilidad de todos: autoridades y sociedad.

No hay receta ni estrategia efectiva cuando alguien decide no usar la mascarilla o dispone acudir a fiestas, reuniones y concentraciones, ni mucho menos cuando se voltea y responde: Quién se va a morir, ¿Tú o yo?

De la libreta

  • Estados como Durango, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila, Guanajuato y Aguascalientes que han sido particularmente críticos con el gobierno federal, deberían estar más preocupados por sus acciones ante la pandemia. Sus niveles de hospitalización siguen creciendo de forma preocupante.
  • Más allá de los datos y de los otros datos, es de agradecerse un informe de gobierno sobrio y austero alejado del besamanos imperial.

hherrera001@yahoo.com.mx

@HectorHerreraAR