Columnas

Trigésimo aniversario luctuoso de Graham Greene (II)

Un caso acabado

 

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

 

Graham Greene

Es indudable que los hombres necesitamos motivos para vivir, los conceptos pueden variar según la educación y las circunstancias donde hayamos nacido, crecido, etc. no obstante, existen conceptos, emociones, sentimientos, que son del hombre universal como el amor, la fe, la vocación, la familia, y un sinfín de sensaciones y móviles que hacen la vida posible y llevadera, porque sin caer en categorizaciones dogmáticas me atrevo afirmar que difícilmente un hombre podría vivir sin razones, motivos, deseos, aspiraciones, vivir sin razones es caer en un tremendo vacio que nos puede llevar a una vida permanentemente infeliz o en muchas casos al suicidio, un hombre sin fe es un ser inconcebible, luego entonces, ¿La fe es la esencia del hombre? ¿Cómo catalogaremos la fe? Un hombre no creyente en Dios, la religión, la salvación, ¿Es un hombre acabado?  

Las interrogantes antes planteadas se intentarán responder desde una visión personal partiendo del análisis de la novela de Graham Greene titulada: “Un caso acabado”. Esta novela es una de las obras más importantes del autor inglés, y aunque es una novela un poco larga con varios personajes en escena, no queda la menor duda que analizando al personaje central llamado Querry, podremos comprender el leimotiv de la obra.

Cuando iniciamos la lectura de la novela: “El extranjero” de Albert Camus, la primera expresión del personaje es imborrable: “Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé.” Si seguimos leyendo a Camus nos encontraremos con su famoso ensayo titulado: “El mito de Sísifo”, el cual parte con el siguiente cuestionamiento que Camus buscará responder en ese largo y valioso estudio: “No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida equivale a responder a la cuestión fundamental de la filosofía.”

En “El extranjero” estamos ante un personaje que no le da ningún valor a la vida, la muerte de su madre no le provoca sentimiento alguno, y no es que el personaje sea malo, inhumano e insensible, no, sólo que para él la vida no tiene ningún sentido, luego entonces, la muerte que nos lleva a la nada no le preocupa ni le provoca miedo, angustia, emociones, nada. Camus responderá desde su visión al problema fundamental planteado hasta aquí, pero bien podría el lector preguntarse: ¿Qué tiene que ver Graham Greene y su personaje Querry con Albert Camus y su personaje creado en “El extranjero” llamado Meursault?  

Querry es un arquitecto famoso, reconocido en todo el mundo civilizado, ha hecho iglesias y bellas construcciones en Inglaterra, Estados Unidos, no hay persona con un mínimo nivel de cultura que no reconozca el nombre de Querry. Este merecido reconocimiento le trajo a Querry éxito en todos los aspectos de su vida incluyendo la admiración de las mujeres, se percibe que siendo un hombre aproximadamente de sesenta años de edad, Querry puede sentirse feliz y satisfecho porque tiene una vida exitosa en todo lo que hace.

La novela se desarrolla en tierras africanas, Querry decidió dejar en el olvido su prestigio y se fue a vivir a un pequeño pueblo en el Congo. Allí siendo aparentemente un total desconocido llegó a vivir a una leprosería, sí, como lo escucha, dejó su vida de notoriedad y opulencia y ahora vivía tranquilamente ayudando a construir sencillos hospitales donde se curaban los enfermos de lepra. Partiendo de esta nueva realidad del personaje empezamos a conocer la historia de Querry, no es un hombre amargado, grosero, mucho menos prepotente, su pasado de gloria ni lo menciona porque no le interesa, su único propósito es estar tranquilo y ver si puede encontrar en el dolor, en la pobreza, en la sencillez absoluta algunas certezas.

Querry convive principalmente con el Doctor de la leprosería llamado Colín, los dos dialogan sobre la fe partiendo que ambos son ateos, Querry cree que un hombre inteligente puede vivir sin Dios, además, en las clínicas y centros religiosos donde pasan mayor tiempo sólo ven dolor, miserias, angustias, es por ello que Querry afirma que si Dios existiera debería estar arrepentido y avergonzado de haber creado un mundo tan imperfecto lleno de dolor.

Querry y Colín eran ateos, pero jamás inhumanos, ser creyente no es sinónimo de amor al prójimo y mucho menos ateo es símbolo de frialdad e insensibilidad, los dos vivían para hacer el bien, cuidaban a los leprosos, se esforzaban para construir pequeños espacios donde pudieran vivir, y mucha acciones humanitarias. Pronto en la historia aparece un personaje llamado Rycker, quien es un empresario casado con una bella joven y conoce la historia del gran Querry. Luego, luego, la noticia se sale de control y hasta en Europa se enteran que el gran arquitecto Querry vive en un pequeño pueblo africano cuidando leprosos, esto provocará que la poca paz y tranquilidad que disfrutaba Querry desaparezca y llegó a entrevistarlo un periodista que era leído en todo el mundo, los periódicos y revistas hablaban casi de un nuevo santo, de un hombre que dejó toda la grandeza por hacer el bien, en la entrevista el periodista apellidado Parkinson le preguntaba lo siguiente:

“¿Usted considera que el amor a Dios o el amor a la humanidad es su principal fuerza motora, Querry? ¿Cuál es, a su juicio, el porvenir del cristianismo? ¿Ha influido el sermón de la montaña en su decisión de consagrar su vida a los leprosos? ¿Cree en la eficacia de la oración?”

Los curas y las personas cercanas a Querry creían que era un enviado, un personaje especial, un hombre divino, Querry siempre les aclaraba que no, que él no creía en Dios, ni hacia las cosas por fama, notoriedad, ni siquiera por amor, que se sentía un caso acabado y vino a este pequeño pueblo en busca de reencontrarse con él mismo, encontrar una razón para su vida, un motivo, que si bien disfrutó de su trabajo, sus éxitos, al final, comprendió que su vida era vacía, que tal vez, se alejo del arte, de un propósito más profundo que el dinero, la prosperidad, las mujeres y el éxito, por ello cuando el padre superior dialogando con Querry le comentó que él creía que en este pueblo estaba empezando a recuperar su fe, Querry le contestó: “Oh no, no es eso. Solamente una razón para vivir.

El padre le respondió a Querry: “Todos analizamos demasiados motivos. Recuerde lo que dijo Pascal: que un hombre que empieza a buscar a Dios ya lo ha encontrado. Eso mismo puede ser cierto en el amor: cuando lo buscamos, quizá ya lo hemos encontrado.”

Querry había encontrado en la fraternidad real, desinteresada, la tranquilidad. En una vida modesta, sencilla, encontró paz y motivos para seguir viviendo, sin embargo, esto no termina aquí, porque Querry de ser visto como un santo, (cosa que a él no le interesaba), será acusado injustamente de adulterio y el ofendido es el empresario Rycker, y al igual que Meursault personaje de “El extranjero”, Querry enfrentará la posible muerte sin ningún miedo, temor, angustia, desesperación, porque si seguía viviendo ya había encontrado motivos para hacerlo y si moría lo haría sonriendo.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com

Twitter@MiguelNaranjo80

Facebook: Jose Miguel Naranjo Ramirez.