Columnas

…parole, parole, parole!

…parole, parole, parole!
-mitigó; no detuvo-
-de “misión cumplida” a “cordial y exitosa”-
-…ahí viene el lobo-



Manuel Zepeda Ramos



A la memoria de Rafael Xeloantzi,
gran ingeniero y compañero de grupo, unamita.
Lo vamos a extrañar.



Creo en el hombre; creo en la ciencia; creo en la inteligencia.

!CREO EN LA VACUNA!

¿Está claro?

En México están pasando sucesos que no debieron ser y se pudieron evitar, desde hace casi un año.

Desde que llegó el primer contagiado chino y se paseó por toda la capital de México, que visitó museos, comió en restaurantes, fue a Garibaldi, tomó ubers, se hospedó en un hotel de la avenida Juárez para después volar a Los Ángeles y allá morir nadie, absolutamente nadie, le dijo nada.

El presidente Biden, a una semana de asumir su mandato, ha cerrado los aeropuertos, a propios y extraños.

Quien vuele a cualquier ciudad de la Unión Americana, de cualquier parte del Mundo, así sea ciudadano gringo, deberá llevar certificado de no contagiado para, después de internarse, pasar cuarentena estrictamente obligada.

Los aeropuertos del país que reciben y mandan vuelos a los Estados Unidos, habrán de hacer lo mismo; ya lo acordaron. Pero los aeropuertos de la CDMX y de Cancún, hasta hoy, no tienen ni han tenido restricción alguna para los pasajeros que lleguen del extranjero: pasan, sin ningún problema, como Pedro por su casa, no obstante que Inglaterra ya lanzó el S.O.S. acerca de la alta letalidad de la nueva mutación de la COVID.

¿Cuántos pasajeros ingleses habrán entrado a estos dos concurridos aeropuertos nacionales con vuelos internacionales llegados de la Gran Bretaña periódicamente? Nadie lo sabe.

Recuerdo como si fuera ayer el segundo vuelo de Aeroméxico llegado de China con un segundo lote de respiradores, ropa y cubrebocas para nuestros heroicos médicos y mas de seis millones de pruebas de contagio, si mal no recuerdo.

¿Acaso se aplicó alguna?

¿Acaso la autoridad sanitaria le permitió al gobierno de Jalisco poder aplicarlas con pruebas compradas por el propio gobierno?

¿Ya nos olvidamos que fue saboteado, o lo que haya sido, y por ningún motivo se le permitió poder adquirir las pruebas?

La palabra prueba y su acción fue retirada del habla sanitaria en México por instrucciones del doctor López Gatel.

¡Parole, parole, parole!

A la distancia, recordamos que el sub secretario de salud, bien formado científicamente e informado, prefirió mitigar la Pandemia en lugar de detenerla. El instrumento para saberlo eran, precisamente, las pruebas para saber si hay o no contagio que permitiera separar y confinar a los enfermos que hubiera detenido el avance de más contagios.

La jefa de gobierno de la capital de la república las comenzó hacer apenas pocas semanas atrás, pasando por encima de las instrucciones del subsecretario. Algo avanzó y evitó un mayor contagio, aunque ya era tarde.

Hoy, ya andamos en 150 mil muertos y el dolor de 150 mil familias que le lloran a sus ausentes que mueren en condiciones deplorables por falta de oxígeno y de ventiladores suficientes, los mismos que alguna vez el Conacyt celebrara en los Monólogos de la Mañana nuestro invento bautizado con nombres prehispánicos. Ojalá supiéramos cuántos más tenemos.

Los números que nos hacen las universidades del otro lado de la frontera nos ponen en 300 mil muertos y, de seguir la tendencia, habremos de llegar para el verano a 600 mil mexicanos desaparecidos.

¡Parole, parole, parole!

La esperanza para el Mundo es la vacuna.

Pero en el Mundo, paradojas de la vida, ha dado vuelcos inesperados: hay escasez planetaria. La prensa del Mundo lo dice.

El de Astra Séneca, promovida por don Carlos Slim, ya se está empacando en México para ser distribuida en nuestro país y en América Latina. Ya nos dirán cuándo y cómo. Espero que no se convierta en otro resbalón.

Mientras, las instrucciones para la aplicación de las vacunas cambian de un día para otro. Ya les tocó recibirlas a los servidores de la nación, esas brigadas morenistas que desde hace meses andan por todo el país y de quienes los sectores informados los catalogan ya como los vigilantes directos de las próximas elecciones al servicio del partido en el poder.

La idea de la semana pasada, acerca de que la vacuna china cansino era para nosotros los viejitos en riesgo y comórbidos, está en receso. Es un vacuna que todavía está en prueba, en la fase tres y, por lo tanto, no ha sido autorizada para su debida aplicación.

¿Desorden?

Por supuesto: de todos lados. de quienes las fabrican y de quienes las reciben y distribuyen. El caos terrenal nos atrapó por su tamaño.

Hace unas horas, Él habló por teléfono con el señor Putin, de Rusia. Le pidió su vacuna Sputnik…y que se la da. Millones de ellas para dentro de dos meses. El canciller, ahora sustituyó la frase “misión cumplida, por “cordial y exitosa”. Otra más.

¡Parole, parole, parole!

Al más puro estilo de la casa, abren nuevos hoyos y el caos se multiplica.

Los viejos, ahora, estaremos esperando a la vacuna rusa, que está peor que la china cansino -que ya no usaremos-, porque la rusa todavía no tiene autorización de la OMS. “alegre va María”, alguna vez dijeron en el festival de la OTI, que le valió el primer premio.

Pero ahora, a los maestros de Campeche -Él quiere (voy derecho y no me quito), abrir las escuelas de aquel estado para clases presenciales en la única entidad federativa que conserva semáforo verde-, ¡ya los están vacunando! ¿Y la prioridad de los médicos heroicos? Buena pregunta que habrá que hacérsela…ya no sé. ¿Cómo no pensar mal en esta gran tragedia de las equivocaciones, tan bien señalada por Elena Poniatowska hace pocos días en referencia a su gran amigo que todo lo transforma, TODO, en acción electoral? Dejar a los médicos sin las poquísimas vacunas que llegan con cuenta gotas para inmunizar a los servidores y ahora a los maestros: ¿Tal vez Laida va a perder y tendrán que movilizar a los educadores por todo el estado para que el voto útil se intente en la desesperada? Las cosas buenas, parecerían ser malas.

¡Parole, parole, parole!

La aparición del libro muy exitoso de la doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del laboratorio de genética molecular de la UNAM, doctora en Ciencias Médicas por la Universidad de Harvard:

“Un Daño Irreparable: La criminal gestión de la Pandemia en México” -así se llama y ya esta en todos lados en donde usted se puede imaginar: ya lo mandan sus lectores por watsap-, viene a poner en predicamento a la errada política aplicada por México en el combate a la Pandemia, con pelos y señales, de quien sabe y mucho, en este asunto de las infecciones virales. Hugo López Gatel sale muy mal librado en este grandísimo asunto por el que está pasando nuestro país y el Mundo, al grado de que ya debe ir pensando en abandonar su encomienda -pasarse a retirar, mañana mismo si es necesario: un día es muy importante para que todo se componga-.

Lo último.

Ayer, Él anunció que está infectado por COVID y que se recluye a sus habitaciones a pasar la cuarentena.

Grave.

De inmediato se supo en todo el país.

Deseo con toda el alma que al primer mexicano hoy en funciones, elegido por los ciudadanos y en el ejercicio de su encomienda, le vaya muy bien. Que se cure pronto. Él es nuestro representante ante el Mundo que juró ante la constitución serlo. Espero su pronta recuperación. Habrá de tener todos los cuidados necesarios de médicos muy calificados, que los hay en México.

También observé muchas opiniones encontradas, inmediatas, del suceso; producto de la gran polarización que hoy vivimos en México.

No es sano.

Son sabias las palabras de Elena Poniatowska: los Monólogos de la Mañana ya deben de cesar.

¡Parole, parole, parole!

Junio no se olvida; menos si es 6 y cae en domingo.

Categorías:Columnas, Manuel Zepeda Ramos

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