Columnas

El virus y la crisis climática

Héctor Herrera Argüelles

 

“La vida es muy simple, pero insistimos en hacerla complicada”:

Confucio

 

La ciencia asociada al estudio del cambio climático tiene más de 150 años de desarrollo, y es una de las áreas de investigación con mayor despliegue en todo el planeta. La expansión antropogénica, la invasión de áreas naturales y la sobreutilización de combustibles fósiles, son algunas de las causas que, han roto el equilibrio entre la actividad del homo sapiens y el entorno natural.

La ruptura ha provocado que los fenómenos naturales pierdan toda proporción estimada. Se presentan tormentas, inundaciones, olas de frío y calor extremas impulsadas por el calentamiento global.

La reciente ola gélida en el sur de los Estados Unidos, y en el norte de México, así como las nevadas en el Desierto del Sahara, son claros ejemplos de que el cambio climático no es una ficción, y es un problema que sigue siendo alimentado por las industrias globales de transporte y energía que, sostienen el uso de combustibles fósiles para su operación, como lo hacen Estados Unidos, China, Rusia e India, por ejemplo.

Muestra de ello, es que empresas como Saudí Aramco, Gazprom, Exxon Mobil, RosNeft, British Petroleum y Royal Dutch Shell, entre otras, destinan alrededor de 200 millones de dólares al año para el mantenimiento de “lobbying” que controle, retrase o impida, el desarrollo de políticas climáticas de obligado cumplimiento.

El cambio climático no es sólo un problema medio ambiental, se ha convertido en un conflicto de carácter social, político y económico que está afectando derechos fundamentales, entre ellos, el derecho a la salud, el derecho a una vida digna y a un medio ambiente sano.

Hasta el momento, la comunidad científica ha identificado tres formas en las que el cambio climático pone en riesgo el derecho humano a la salud.

1) Se refiere a un incremento en las tasas de mortalidad y morbilidad como consecuencia de eventos naturales extremos. Durante el verano del 2003, una ola de calor produjo la muerte de más de 22 mil personas en Gran Bretaña, Gales, Francia, Italia y Portugal.

2) La segunda forma ocurre de manera indirecta a través de la alteración de los ecosistemas que, a su vez, provocan modificaciones en la distribución de organismos transmisores de enfermedades y la aparición de virus como es el caso del SAR-COV2.

3) Tiene que ver con la desnutrición a causa de las alteraciones en la producción agropecuaria, con las lesiones corporales provocadas por los desplazamientos forzados y los fenómenos hidrometeorológicos extremos por la falta de atención médica derivada de los daños a la infraestructura hospitalaria.

Hay quienes aseguran que el virus tomó por sorpresa al planeta, la aseveración no es correcta. Desde la última pandemia provocada por el AH1N1 hace 10 años, la comunidad científica esperaba un nuevo virus más agresivo y letal, y así apareció el virus y el Covid 19.

Durante ese periodo, la mayoría de los gobiernos, entre ellos México, dejaron de invertir en ciencia y tecnología, y los “grupos negacionistas” contribuyeron a producir un “estado de emergencia climática global” que es donde nos encontramos.

La creciente evidencia científica indica que el SARCOV2 es producto del desequilibrio natural. En su afán de seguir impulsando un desarrollo basado en la ganancia se ha desestimado la variable del desarrollo sostenible.

El desequilibrio natural seguirá complicando el comportamiento medioambiental con sus obvias consecuencias en el entorno político, social y económico. Los efectos del calentamiento global inciden en la salud y el bienestar de la gente.

Si no damos vuelta a la manivela, y modificamos el modelo económico por uno sostenible seguiremos sufriendo las consecuencias. Los efectos adversos del cambio climático atentan contra derechos consustanciales como son el derecho a la salud, a una vida digna, a un medio ambiente sano, pero también al derecho a la información y a la participación.

El cambio climático no va a provocar una crisis, la crisis ya está encima, y lo peor es que no queremos verlo. Este es un debate y una discusión que no puede esperar.

De la libreta

  • Hay un pésimo manejo de la comunicación en la Secretaría de Salud. ¿Por qué esconder la gravedad del estado de salud del Subsecretario López Gatell? De hecho, el subsecretario ha sido enfático en la necesidad de ser transparente con el manejo de la información durante la pandemia. No se entiende entonces, ni el ocultamiento ni las contradicciones.
  • Mal y de malas en la CNDH. Siguen las renuncias, ahora de la encargada de la Quinta Visitaduría, Elizabeth Lara, cercana al sacerdote Alejandro Solalinde, y además en ciernes, la revisión por parte de una instancia internacional de la situación y el nombramiento de Rosario Piedra Ibarra.
  • Inexplicable e inadmisible la presencia del extraño que se coló hasta las narices del Presidente López Obrador. ¿Una señal o un mensaje? En todo caso, preocupante.

@HectorHerreraAR

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