Columnas

A quién le dan pan que llore

Arturo Reyes Isidoro

 

Publiqué el miércoles que las vacunas antiCovid-19 estaban siendo usadas en la guerra electoral como granadas lacrimógenas entre el gobierno federal con su partido Morena y la oposición, para tratar de sacarles provecho electoral.

Hice una alegoría con las manifestaciones como la del domingo en la Ciudad de México, con motivo del Día Internacional de la Mujer, cuando la policía arrojó granadas de humo contra ellas y de pronto apareció una muchacha grandota, a la que bautizaron enseguida como “La Reinota” y ya está convertida en una heroína en el mundo de las redes sociales, quien recogió una antes de que estallara y con toda su fuerza la relanzó contra los uniformados, a los que les estalló, entre los vítores de sus compañeras.

Esto es, que, según mi punto de vista, el gobierno las está usando para tratar de ganar adeptos y con ellos votos, y opositores tratando de revertir la intención. Expuse que información falsa sobre fechas, puntos de vacunación y calendarios por apellido los estaba utilizando alguien o algunos, haciéndola circular en las redes sociales, según yo, para tratar de dañar la imagen oficial y restarles votos a los morenos.

Al final expuse que hasta parecía ya una moda irse a vacunar, aunque me faltó precisar que por los efectos mediáticos que está teniendo la medida, ya que algo que, según creo, podía ser visto como una acción preventiva de salud más, estaba teniendo una gran resonancia prácticamente en todos los medios y se convirtió, y está convertida, en la nota del día y encabeza titulares en los medios impresos y digitales y las entradas de noticieros de radio y televisión. Todo un alboroto, pues.

(Pienso que, en el futuro, cuando la Inteligencia Artificial esté mucho más avanzada y nuestros descendientes nietos, bisnietos, tataranietos y los que sigan ya no vivan los problemas sanitarios de hoy, cuando vayan a los archivos, se van a sorprender que una vacuna, su aplicación, haya borrado de los medios de entonces todos los problemas que se vivían como los de inseguridad, pobreza y desempleo, por ejemplo.)

(Me hace pensar en ese futuro, Blade runner, una novela de ciencia ficción, futurista, para mí, de Philip K. Dick, que tiene como subtítulo: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Al inicio de la obra, los protagonistas, Rick Deckard y su esposa Iran, una mañana cuando todavía no se levantan tienen una ligera disputa por el ajuste de la alarma automática del “climatizador del ánimo”, y llega un momento en el que, ante un reclamo de ella, él le hace un reproche por dinero que gasta“en cualquier cosa que te llame la atención”. Entonces le dice: “En lugar de ahorrar para que podamos comprarnos una oveja de verdad que sustituya a la falsa eléctrica que tenemos en la azotea. Un simple animal eléctrico” –una guerra nuclear habría matado a casi todos los animales).

Pero vuelvo al tema de la vacuna antiCovid-19.

De veras que su aplicación es un arma electoral. En la columna anterior sobre el tema comenté la picardía que caracteriza al veracruzano, y ya ni se diga a los jarochos, para ingeniárselas y sacarle provecho a cualquier hecho o circunstancia. Ayer, nuevamente, se puso de manifiesto cuando en su propia cancha y ante su público, Podemos, el partido de Paco Garrido, apareció por la banda izquierda y le metió un ¡goool! a Morena, de Manuel Huerta y Cuitláhuac García.

Resulta que, inquieto como es, Antonio “Toño” del Río Argudín, candidato a diputado local por el distrito XIV del puerto, de pronto apareció en las instalaciones del DIF Matamoros, que administra el ayuntamiento ¡de Fernando Yunes Márquez!, con uno de los militantes de su partido quien llevaba una caja de cartón llena de pan (conchas, canillas, volcanes, ojos de pancha, chilindrinas, huaraches, etcétera) para repartirlo entre quienes hacían cola desde la noche anterior esperando ser vacunados; además, con café y productos de sanitización.

Cuando se dio cuenta un “servidor de la nación” lo increpó y lo instó a retirarse, pero el esférico ya había perforado su portería.

¿Regalar pan es un acto de propaganda política? Si bien es cierto que Mateo dejó escrito en el Evangelio que no solo de pan vive el hombre, también hay un refrán muy popular que dice que a quién le dan pan que llore.

Revierto el sentido de otro dicho: para uno que no duerme, otro que madruga. Y Toño del Río dio un madruguete ayer y logró un objetivo mediático: llamó la atención, ya que lo acusaron de hacer propaganda política porque portaba un cubrebocas y una gorra con el logotipo de Morena. Alcanzó titulares en los medios digitales y a Paco Garrido lo entrevistaron en varios noticieros de la radio en el puerto. Hicieron ruido, pues; en Veracruz supieron que existen y que están en pie de guerra y que, incluso, se atreven a ir a jalarle los bigotes al tigre moreno. Desde palacio de gobierno le reactivaron a Paco misiles mediáticos.

Es la guerra electoral. La vacuna y su aplicación, sí, son algo bueno. Y los más listos tratan de sacarle provecho electoral, es ahora o nunca, no hay mañana después del 6 de junio.

Me quedé pensando que lo sucedido ayer tendrá un efecto duradero, incluso positivo, eso creo, porque a partir de este sábado cuando vacunen en Xalapa, para que no les den otro madruguete, los de Morena nos van a recibir en los módulos de vacunación no solo con café y pan y sanitizantes, sino tal vez con mesa de sándwiches, bocadillos, refrescos o, ya de perdis, con los lonches de dos (o tres) pambazos, un boing, una naranja y dos plátanos, como los que repartía el PRI en sus mejores y más prósperos tiempos.

Bien dicen que la competencia es buena. En una de esas, el electorado vota por quién mejores alimentos y bebidas les ofrezca durante el periodo de vacunación. Y cuidado, porque en Xalapa el PAN está cargado (eso dicen) y hasta nos puede llevar servicio a la carta.

Miscelánea de fin de semana

En la capital del Estado, el partido Unidad Ciudadana empieza a tener más presencia mediática. Se advierte que aplican una estrategia y que irán apretando el acelerador. Su secretario general, Francisco Toriz, el motor, no para y cada vez más está cerca de los chicos de la prensa… Mientras, quien no baja la guardia es el diputado local Bingen Rementería, quien no se da por vencido en la diputa que sostiene con Miguel Ángel Yunes Márquez por la alcaldía del puerto de Veracruz, Se ha reintegrado de nuevo a su curul en el Congreso local… Adolfo Mota Hernández –según varios testimonios– fue el más movido en la reunión de negociadores de la alianza PAN-PRI-PRD el lunes pasado en el puerto jarocho. Saludó a todos, de los tres partidos, y todos lo saludaron muy bien. Tiene oficio político, sin duda… Ya está a todo lo que da la guerra de Morena contra el priismo. Está ventilando públicamente todos los casos de sus militantes que tienen alguna denuncia en su contra. Y ni para que nieguen que muchos tienen una cola muy larga que les pisen. Los morenos van con todo. Es la guerra electoral. Priista, si sabes que tienes algunos pecadillos, ampárate o escóndete hasta después del 6 de junio.

Categorías:Columnas, Prosa

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