Columnas

Sacar los fierros de la lumbre

-mantel limpio y nuevo menú-

Manuel Zepeda Ramos.

¿Tiene derecho Morena a buscar el triunfo el 6 de junio?

Por supuesto. Demostrado está que hoy recorremos un claro camino democrático: la alternancia del poder lo atestigua.

¿La oposición tiene derecho a buscar el triunfo el 6 de junio?

Por supuesto. Es el camino que la ciudadanía ha elegido en la construcción de un México mejor.

¡Están las condiciones listas para intentarlo?

Veamos:

Innegable que el Mundo ya cambió.

El libre mercado se pasea por la Tierra todos los días y a toda hora; el acuerdo comercial avalado con la firma presidencial es sinónimo de seriedad y cumplimiento; la protección del medio ambiente obligación es para heredarle un planeta mejor a nuestros hijos.

Todos los días, desde los Monólogos de la Mañana, hay pronunciamientos en donde los socios comerciales del capital internacional que tanto ha costado convencer y que deberían seguir o tener ganas de venir, son tratados de una manera no ortodoxa, por decir lo menos.

Todos los días, los empresarios mexicanos son maltratados porque representan lo peor de la nación, sin recordar una sola vez que son los que generan los empleos y que, ante la Pandemia, chisme mundial es, no recibieron apoyo alguno del gobierno austero y ahorrativo, fuera de los 25 mil pesos multicitados que apenas sirvieron para nada. No obstante la negación solidaria, no obstante la desaparición de un millón de empresas por insolvencia, muchos lograron sobrevivir y están apuntalando con gran esfuerzo a sus trabajadores. Rumores de tormenta empiezan a surgir en torno a la fuga de capitales, al tiempo que los informes del Banco Mundial apuntan a un endeudamiento en miles de millones de dólares, en tan solo 30 meses, ya superior al endeudamiento del sexenio pasado.

La prensa mexicana de hoy registra inconformidades del sector privado estadounidense en torno al T-MEC. Es preocupante. No olvidemos que hay un convenio firmado, muy serio, avalado por los poderes legislativos de los socios signantes y que, de no resolverse, habrán de ser ventilados en tribunales internacionales en donde este gobierno ya ha tenido reveses de muchos miles de millones de dólares. Llevamos las de perder.

Parece ser que ya no hay dinero del cual disponer -“problema de caja”, dijo alguna vez un presidente que quiso “administrar la abundancia”-, lo que complica las cosas.

El 90% y un poco más del presupuesto, que surge de los impuestos, es para financiar la salud, la seguridad, la educación y las obras de infraestructura. Sin embargo, los que saben dicen que de cada 100 pesos, hoy se destinan 30 a PEMEX, 3 a salud y 2 a agua potable y alcantarillado, entre otros muchos rubros. 7 de cada 10 becas de pensiones para mayores y jóvenes que deberían llegar a sus destinatarios, el INEGI corrige y dice que en realidad son 2.5 personas y hogares. El dinero que quedó en caja del sexenio anterior, más de 350 mil millones de pesos, ya no está.

Son muchos los fierros en la lumbre, innecesarios, dice este viejo observador.

Él debe de gobernar para todos, no para su partido. Él debe buscar el beneficio de toda la sociedad, no sólo regalarle dinero a quien ya no tuvo y lo merece, que viene del pago de impuestos de todos los mexicanos, pero llega incompleto. Él debe de buscar el auxilio de la sociedad empresarial mexicana en lugar de pelearse con ella. En lugar de insultarla.

Nunca mete el Clutch; ahora menos: ya se le rompió.

Si llegara a ganar las elecciones, lo que quiere decir que conservaría la mayoría en San Lázaro, llevaría al pleno su plan de nuevos impuestos cuyos seguidores ni se imaginan: aumento al ISR, imposición del IVA a alimentos y medicinas, grabar las herencias para que les dejemos a los hijos un problema y no un bien, un nuevo impuesto al patrimonio que ya usted posee y que los municipios aumenten el predial para que se rasquen solos a costa de los propietarios.

Les urge contar con dinero que ya no hay para las grandes obras que parece que nunca habrán de terminar. El Trenecito de la península costará 30% más de lo que se presupuestó.

Hoy la emprendió en contra del INE -atentado a la democracia, dijo, lo que le hicieron a su partido-, por el solo hecho de hacer valer la ley y la constitución. Estar en el poder no es violar el régimen de derecho que es lo que han hecho muchos candidatos del partido en el poder. La gran ventaja de esto y que afirma que al INE le asiste la razón, es que fue una decisión del pleno en donde están consejeros de Morena y que votaron a favor de la sanción.

La polarización cotidiana debe terminar.

Una senadora brillante dijo ayer que el antídoto de la polarización es el diálogo -que hoy no hay, digo yo-, pero que tal vez valga la pena intentar por el bien del futuro nacional ante un personaje que se siente orgulloso de su necedad.

Faltan un poco más de 60 días para las elecciones. El lugar común diría que están a la vuelta de la esquina. Serán las elecciones más numerosas de la historia. Las noticias del interior son alentadoras en cuanto a que habrá una nueva correlación de fuerzas en San Lázaro, para bien de los mexicanos y los que vienen.

Al tiempo, decirles que recomiendo no salir en estas vacaciones. Sería una gran imprudencia porque seguro se habrán de repetir las escenas de diciembre y enero. No sigan el ejemplo de quien no usa cubrebocas -ahora con invitado presidente también imprudente, que es ya una gran irresponsabilidad de Estado- como el que tiene hoy sembrado a Brasil en una mortandad interminable.

Por todo lo dicho y porque sé que el mantel limpio se habrá de manchar, irremediablemente, de mole por supina imprudencia:

¡6 de junio no se olvida!

Categorías:Columnas, Manuel Zepeda Ramos

Tagged as: