Columnas

El “transitorio” en el arroz

-el dodger que llevamos dentro-

Manuel Zepeda Ramos

Temporada perenne y sexenal de béisbol en nuestro país.

Si vemos en google, dodger quiere decir gandul, lacónicamente dicho. Búsquelo.

Los que seguimos al gran equipo californiano del inmortal Tom Lasorda gracias al Toro Valenzuela, sabemos que los Dodgers nacieron en Brooklyn en la última parte del siglo XIX. En aquel tiempo, eran los esquivadores -esquivar= evitar, rehusar, rehuir, eludir; desdeñarse, excusarse; hacer cualquier movimiento para evitar algo o a alguien…también en google-, así llamados porque cruzar la calle para llegar al estadio con tanto tráfico de tranvías en Brooklyn, era jugarse la vida: esquivar o la muerte.

Gandul o esquivador en la definición de dodger, la presencia de México en la llamada Cumbre de Líderes, conferencia virtual organizada por la Casa Blanca con la participación de 40 dirigentes del Mundo -nótese donde nos ubican-, naciones clave para entender el problema de la sobrevivencia humana en el Planeta en el Día Mundial de la Tierra y actuar en consecuencia, resultó ser altamente significativa. Joe Biden, Xi Jinping, Vladimir Putin, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Boris Johnson…-40 líderes mundiales, pues-, en un día de enorme trascendencia para la raza humana.

Pero resultó que el “macaneador” oficial en rectas de 110 km por hora y que vive en Palacio Nacional, fue el único de los líderes que significó el uso de energías surgidas del petróleo en el futuro, contrario al resto de sus colegas. Además, recomendó al vecino hacer suyo y financiar el proyecto Sembrando Vida de resultados impresentables en nuestro país que ya se mide por millones de lo que usted quiera, para que se desarrolle en tres países de Centro América y, después de tres años, hacerse merecedor cada “sembrador” de un permiso laboral para que, con el tiempo ¡por qué no! hacerse acreedor de una doble nacionalidad en el país vecino, todavía el más poderoso de la tierra.

Fuimos la burla en todo el Planeta, inscrita ya en la historia de la humanidad y que habrá de ser recordada dentro de 500 años.

Xiye Bastida, de 19 años, nacida en San Pedro Tultepec, en el estado de México a decenas de kilómetros de Palacio Nacional, que padeció en su tierra de origen desde sus primeros años de vida sequías, incendios e inundaciones, indígena otomí que tuvo que emigrar a los Estados Unidos como los paisanos que hoy sostienen la economía nacional con el envió de divisas a sus familiares Xiye, digo, es hoy destacada activista en el vecino país por la defensa de la tierra, que participó destacadamente en esta cumbre mundial por la vida.

Con todo respeto a la investidura presidencial, Xiye le ganó la foto y la presencia nacional con un discurso coherente y de vanguardia, significativo e inteligente lleno de sencillez y claridad: “La era de los combustibles fósiles, ya se acabó”, dijo Xiye.

Por si algo faltara, hace pocas horas fuimos testigos de otra propuesta avasalladora del partido en el poder, violatoria del precepto constitucional y con ayuno infinito de pudor.

Sin ninguna atribución constitucional, el senado de la república primero y la cámara de diputados después prolongaron la presidencia en la SCJN del ministro presidente Saldívar por dos años más.

Dos legisladores, el senador Delgado Rannauro por Movimiento Ciudadano y el diputado Muñoz Ledo por Morena, señalaron valientemente el atropello. “Ejercicio opaco y producto de un contubernio”, dijo el primero. El segundo, que estuvo por muchos minutos en la tribuna respondiendo preguntas de los diputados, dijo que “estamos llegando a lo que unos llaman bifurcación de la historia: no hay retorno. O nos vamos a la democracia o nos vamos al autoritarismo”. Cuando a este último le reclamaron su exceso de presencia en la tribuna, la presidenta de la asamblea respondió: “París bien vale una misa”, frase atribuida a Enrique de Borbón, el pretendiente protestante al reino de Francia que eligió convertirse al catolicismo  para poder reinar como Enrique IV.

Mientras pasaba todo esto, un candidato a gobernador de Morena tocaba, evidentemente, la intersección de los glúteos y la mama derecha de una candidata a la alcaldía, también de Morena, que justificó sin vergüenza el atentado y un diputado federal -por supuesto que de Morena-, violaba flagrantemente a un menor de edad en un hotel de la CDMX, práctica consuetudinaria del legislador impresentable.

Por eso:

¡6 de junio no se olvida!

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