Columnas

Mario Vargas Llosa, una vida creativa, 85 años de vida (IV)

Travesuras de la niña mala

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

El erotismo en la literatura suele ser un tema que atrapa e interesa al lector, por supuesto que al erotismo normalmente lo antecede y acompaña el amor, claro está que no es una regla, nuestras relaciones pueden ser por pura pasión, deseos, obsesión, e incluso en los casos donde coinciden amor, pasión, deseos, estallan sensaciones inenarrables, indescriptibles, únicas e irrepetibles. Mario Vargas Llosa en su abundante obra también ha abordado el tema del amor y el erotismo, sabemos que en una novela voluminosa se pueden tratar diversidad de temas que incluyen erotismo y amor, aunque estos no sean el leitmotiv de la obra, no obstante, en la novela titulada: “Travesuras de la niña mala”, Vargas Llosa privilegia el amor, el erotismo, la pasión y los deseos como el tema central de esta maravillosa, genial, y a la vez, traumática y dramática historia.

La obra: “Travesuras de la niña mala” fue publicada en el año 2006, al ingresar a la novela el lector se encontrará con una amplia variedad de temas políticos, sociales, culturales, todo sucederá de los años 1950 a 1985 y podrá viajar por Perú, Cuba, París, Londres, Tokio, Madrid, y particularmente conocer la historia de amor del personaje Ricardo Somocurcio y la vida de “la niña mala” de la cual su nombre puede variar según las circunstancias en que viva, pero para Ricardo siempre será la niña mala que amó desde que era un niño-adolescente en Lima, Perú, hasta que ya era un hombre cincuentón que vivía en Europa.

Al vivir el personaje en distintas ciudades del mundo la novela desarrollará infinidad de temas y aparecerán muchos personajes, no obstante, Ricardo nunca desaparece porque es quien nos cuenta su historia. Ricardo conoció a Lily en el barrio de Miraflores en Lima, Perú, desde que la vio y empezó a convivir con ella se enamoró. Ricardo nació en una familia de clase media-estable, Lily por su sencilla ropa daba a denotar que su familia era muy humilde, la bella jovencita se hizo pasar ante las familias de Miraflores como chilena, Ricardo cortejó a Lily y se le declaró pero ella nunca le hizo caso, convivían, él sabía que no era mal correspondido por Lily, sin embargo, hubo una fiesta donde se descubrió que Lily no era chilena, y de aquí nos trasladaremos a París, Francia.

Ricardo desde muy joven tuvo la ilusión de vivir en París, quería conocer la ciudad donde Víctor Hugo escribió “Los Miserables”, el suelo donde vivían Sartre, Camus, Simone de Beauvoir, una vez instalado en París empezó a trabajar de traductor, Ricardo comprendía, hablaba y escribía perfectamente el francés, inglés, estando en París aprendió muy bien el ruso. En este ambiente parisino rápidamente se relacionó con sus compatriotas peruanos, al encontrarnos en la década de los años sesentas recordaremos que la revolución cubana acababa de triunfar y muchos países latinoamericanos vieron en esta revolución una esperanza de cambio.

Inspirados en la revolución de los barbudos, (Fidel, El Che, Camilo Cienfuegos), muchos jóvenes de distintos países de Latinoamérica empezaron a organizarse para realizar ahora la revolución en sus pueblos, en la historia de la novela un grupo de jóvenes peruanos viajarán a Cuba (pasaban primero por París), para recibir capacitación, entrenamientos, armas y financiamientos, y una vez organizados emprender la aventura revolucionaria socialista en el Perú. Ricardo recibió a estos jóvenes peruanos revolucionarios, increíblemente aquí se reencontrará con Lily, aquella niña que había conocido cuando tenían unos 14-15 años, Ricardo inmediatamente la conoció y empezó a salir con ella, la llevaba a los cafés parisinos, los museos, al cine, e hicieron por primera vez el amor, la experiencia sino fue la mejor, (Lily era muy estrecha), para Ricardo fue fascinante, Lily le confesó que a ella la revolución en el Perú le importaba un bledo, que aprovechó esta oportunidad para salir de su atrasado país y así poder aspirar a una mejor vida, intentaron evitar el viaje de Lily a Cuba, pero resultó imposible.

Lily en Cuba se hizo muy amiga de un personaje cercano al hermano de Camilo Cienfuegos, algunos decían que era su amante, pasaron los meses y Lily buscó a Ricardo en París, en este nuevo reencuentro Lily ya estaba casada con Robert Arnoux, un ex embajador francés en Cuba, Lily le contará todas las peripecias vividas en Cuba, los proyectos de una revolución socialista en el continente, ahora con su nueva vida vivía con lujos, comodidades, su esposo era un hombre mucho mayor que ella, amable, noble, ella tenía mucho tiempo libre que aprovechaba para pasarla con Ricardo y aquí se dará su segundo encuentro amoroso:

Fue la segunda vez que hicimos el amor. Como la vez anterior, se dejó acariciar con total pasividad y escuchó callada, fingiendo una exagerada atención o como si oyera nada y pensara en otra cosa, las palabras intensas, atropelladas, que yo decía al oído o a la boca mientras pugnaba por separarle los labios. –Hazme venir, primero –me susurró, con un tonito que escondía una orden –. Con tu boca. Después será más fácil que entres. No te vayas a venir todavía. Me gusta sentirme irrigada. –Entra, ¡ahora! –susurró, con la misma vocecita madona.”

Los días pasaban y los jóvenes amantes disfrutaban de París, bebiendo, comiendo, paseando y haciendo el amor, de pronto Lily desapareció, Ricardo por más que la buscó no pudo encontrarla, pronto se enteró que había abandonado a su esposo Robert y se había llevado todos los ahorros que tenía Robert para su vejez. Ricardo sintió coraje, dolor, humillación, celos, intriga, pasaron varios años y Ricardo siguió viviendo en París y viajando por el mundo como traductor, estando Ricardo en Londres en una fiesta, increíblemente se vuelve a encontrar con Lily, la ya denominada niña mala ahora vivía casada con un magnate inglés llamado Mr. Richarson. Ricardo se le acercó y ella muy nerviosa le dijo que no la fuera a meter en problemas, Ricardo le dio en un papel su dirección y número de teléfono y a los dos días estaban reviviendo sus pasiones y amoríos ocultos:

 “-No te habrás olvidado de lo que me gusta, niño bueno –me susurró al oído, por fin. Y, sin esperar mi respuesta, se puso de espaldas, abriendo las piernas para hacer sitio a mi cabeza, a la vez que se cubría los ojos con el brazo derecho. Comencé a besarle la espalda, muy despacio, el culito respingado, el cuello y los hombros, y, haciéndola ladearse, los pechos y la boca. Lamiendo, sorbiendo, besando, mordisqueando su sexo pequeñito, la sentí humedecerse y vibrar. Se demoró mucho en terminar. Pero qué delicioso y exaltante era sentirla ronroneando, meciéndose, sumida en el vértigo del deseo, hasta que, por fin, un largo gemido estremeció su cuerpecito de pies a cabeza. Ven, ven. Susurró, ahogada. Entré en ella con facilidad y la apreté con tanta fuerza que salió de la inercia en que la había dejado el orgasmo.”

Las historias, vivencias y anécdotas son muchas, cualquier espíritu usurero podría pensar que Ricardo pese a los cambios y maldades de la niña mala no podía quejarse porque a él siempre le tocaba la mejor parte, pero no es así, Ricardo sufría porque estaba perdidamente enamorado de la niña mala y la quería sólo para él, la niña mala era muy clara y le decía que aunque ella sabía que él la amaba, ella nunca estaría con un hombre pobre, y así seguirá esta larga historia, la niña mala saldrá huyendo de la justicia de Inglaterra, llegará a Japón, allá se hará amante de un poderoso Gánster y hasta a aquellas tierras irá Ricardo a buscarla a la niña mala.

Hay momentos que la lectura provoca coraje, tristeza, desesperación, muchos sentimientos encontrados, pasa por nuestra mente ante ciertas actitudes pensamientos de cómo actuaríamos en determinados casos, sin embargo, en lo personal la historia también provoca sentimientos de comprensión ante la absurda, irracional y necia actitud de Ricardo, porque cuando una pasión se mete a lo más profundo de nuestra alma, la razón, el equilibro, la sensatez, créanme que pasan a segundo término, y si además de amor, en los momentos de intimidad se logran vivir y sentir instantes de pasión, entrega, instantes donde sientes su piel, la hueles, la besas, succionas su esencia, entras y sales, terminas dentro de ella, ella dentro de ti, sobre ti, encima de ti, ¿Cómo pretender ser racional ante una pasión así?

No quiero estar libre de pecado ni tirar la primera piedra.

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