Columnas

Las olimpiadas literarias (III)

Escándalo

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

El ser humano vive bajo un solo cuerpo, sin embargo, en este cuerpo que día a día va deteriorándose existen varias personalidades, las conozcamos o no, nuestras personalidades ahí están y en muchas ocasiones el desconocimiento interior de nuestro ser nos crea problemas, porque si lo pensamos detenidamente y si nos atrevemos a ser profundos, detectaremos que poseemos un sinfín de sentimientos, pensamientos, sensaciones, deseos, que regularmente los reprimimos, no obstante, estas sensaciones tarde o temprano brotarán y nos causarán variados sentimientos que pueden ser sentimientos de culpabilidad, sentimientos de liberación, y en casos radicales pueden causar problemas emocionales, dudas, esta temática tan amplia y exquisita se encuentra abordada en la novela del escritor japonés Shusaku Endo titulada: “Escándalo”.

En la historia nos encontramos con un afamado escritor llamado Suguro, este literato tiene sesenta y cinco años de edad, ha recibido importantes reconocimientos, en Japón sus libros son muy leídos y su fama literaria llega hasta Europa. Suguro tiene una característica muy particular consistente en ser un escritor cristiano, sus novelas están influenciadas por su fe. Suguro sostiene que el pecado es el camino a la salvación e incluso algunos de sus lectores se han convertido al cristianismo al momento de leer sus novelas, Suguro afirma que ha mantenido una sana distancia de sus novelas con su fe, pero la realidad es que en ellas nunca aborda temas como el sexo, el deseo, las pasiones humanas, sus obras están enfocadas al pecado como camino a la salvación.

Al ser un hombre de edad madura Suguro sufre diversas enfermedades, aun así está muy activo escribiendo, de pronto en su vida aparecerá un periodista llamado Kobari, este personaje se entera que el reconocido escritor es un hombre que visita casas de citas, hoteles donde se realizan orgias, y empieza a investigar su vida, aunque la investigación es válida y entendible al ser un personaje público el investigado, el periodista desde un inicio muestra ser una persona vil y vulgar en su actuar porque más que buscar desnudar la doble moral del escritor, lo que busca es fama, dinero, y actuará como actúan los pseudos-periodistas, extorsionando, amenazando, calumniando, esto queda claro cuando tiene un dialogo con sus colegas sobre sus pretensiones:

“–No tomarás en serio lo que dijo esa mujer, ¿verdad?, -Kobari que confiaba en que su amigo lo respaldaría, no pudo ocultar su disgusto al replicar: – ¿Qué pretendes decir con eso? –Finalmente, te has convertido en un vil canalla, ¿no es cierto? –le espetó su amigo –¿Encuentras algún placer soñando en organizar un escándalo sin fundamento e intentando arrastrar por el fango a un escritor como Suguro? Aunque comprendo que este es el periodismo de hoy… A Kobari no le gustó lo que oía, pero la idea de que él solo pudiera lanzar una bomba que sobresaltara al público lector le producía un cosquilleo de placer indescriptible en el espinazo.”

Kobari empezará a seguir al escritor e irá a los prostíbulos y pedirá información sobre Suguro, desde un inicio queda claro que sí existe un personaje idéntico al escritor que la gente lo identifica en esos lugares, al personaje lo llaman “Sensei” y entre más empiezan a surgir mujeres que conocen al escritor la historia va poniéndose más interesante porque muchos actos son descritos de manera profunda, sin tapujos, pero lo más atrapante es que en ocasiones Kobari de lejos vigilaba a Suguro y al escritor cuando lo interrogaban si había estado en determinado lugar, él estaba seguro y podía comprobar que ese día había estado con su esposa. A partir de aquí el escritor sabrá que tiene un doble que actuaba con su nombre, al inicio no le dio importancia al tema, pero cada vez el rumor se fue regando más en los círculos literarios y periodísticos, Kobari no desistía en la búsqueda de información que pudiera comprobar la doble vida de Suguro.

Ambos personajes, Suguro y Kobari, continuarán buscando información, uno busca dar con su doble y el otro buscará demostrar que el escritor es un viejo pervertido. Dentro de esta cautivante trama Suguro conocerá a una mujer llamada Naruse, (clave en la historia), esta mujer guapa, adinerada, le platicó a Suguro la historia de su relación con su finado marido y lo mejor fue que ella era lectora de sus novelas y le comentó al escritor que nunca hablaba del sexo en sus obras, que percibía la represión de esas sensaciones, literalmente Naruse le confesaba a Suguro:

No me disgustaba que Toshio me hiciera el amor, pero a menudo me sorprendía su insistencia. Me buscaba a diferentes horas y no sólo por la noche. Algunos domingos, me agarraba por detrás mientras yo trabajaba en la cocina. En invierno, sentados bajo el cubrecamas, me ponía de pronto las manos en el cabello, me empujaba contra el suelo y montaba encima de mí. Al principio, lo consideré una manifestación de su ferviente amor por mí. Sin embargo, al contemplar su rostro encima del mío, vi algo que nunca había apreciado en él. Otro rostro que no había visto jamás, absolutamente distinto de sus facciones habituales, unas facciones tiernas que aún tenían huellas de pasadas penalidades en su perfil, unas facciones que se volvían infantiles cuando sonreía. Era un rostro de ojos inyectados de sangre que despendían una mirada de crueldad, incluso grité, ¿Quién eres? ¿Quién…quien eres tú? Estaba abrumada de preocupación…no; de temor. Pero su lujuria, aunque feroz, también era de corta vida. Cuando quedaba satisfecho, la sonrisa infantil volvía a sus labios. Sin duda, cabe considerar feliz la vida que pasamos juntos.”

Como todas las novelas de Shusaku Endo la historia es larga, pero ya teniendo la trama central el lector irá disfrutando de diversas opiniones y circunstancias de los personajes, hay momentos que uno piensa que realmente el personaje perverso es un impostor de Suguro y de pronto creemos que es el propio Suguro quien en la oscuridad tiene una vida sexualmente depravada o libre según los criterios del lector. El escritor de momento es un hombre honesto, generoso, excelente esposo, respetuoso, cristiano, pero los hechos que se investigan demuestran que el Suguro oculto, ya sea el impostor o el propio personaje, es un hombre que disfruta del sadismo, el masoquismo, y para ello contrata muchachas.

En una ocasión Suguro coincidió con un reconocido escritor psicoanalista, ambos iban a impartir una conferencia sobre sus libros y Suguro aprovechó para preguntarle cómo podía explicar el tema del masoquismo, la atracción por la violencia, por los deseos incontrolables, el psicoanalista le respondió:

“–Entonces, reflexione sobre la siguiente idea; Antes de nacer, dormimos en el útero materno, ¿no es así? –En efecto. – El feto vive inerte en el líquido amniótico, escuchando únicamente el sonido de los latidos del corazón de la madre. El líquido amniótico tiene un color blanco lechoso y proporciona la temperatura ambiental adecuada para el embrión. El feto vive en ese líquido de forma espontánea, respirando por branquias como los peces; pero entonces, de pronto, un día es expulsado de su jardín del Edén. –¿Expulsado? –Sí, es extraído del útero para salir al mundo exterior. Nosotros, los adultos, nos referimos a ese momento llamándole nacimiento o parto, pero, para el feto, se trata de una salida forzada a un mundo desconocido, atemorizador, donde debe aprender a respirar en el aire en lugar de bajo del agua. Esta es la primera experiencia que nosotros, los humanos, tenemos con la muerte y el renacimiento. Y, así, el primer llanto que surge de la boca de un recién nacido no es un grito de alegría por haber llegado al mundo, como siempre hemos imaginado; se trata, más bien, de un chillido de miedo. –Es la primera vez que oigo una teoría así. –Estoy seguro de eso. En cualquier caso, el miedo que experimenta un bebé cuando deja el útero resulta extremo y queda grabado de forma indeleble en lo más profundo del corazón. Ese miedo nunca llega a extinguirse. Incluso cuando la persona ya es adulta, sigue formando parte de su mente consciente. Ese miedo guarda relación con el temor a la muerte y, al propio tiempo, también se transfiere a un profundo anhelo por regresar al estado fetal, por volver a vivir en el seno del líquido amniótico. El masoquismo sería solo una deformación de esa ansia por regresar al útero.

Podemos estar de acuerdo o no con la postura del psicoanalista, pero no podemos negar que el ser humano es un ser complejo que está compuesto de razón y también de muchas sinrazones, intentar conocerlas y afrontarlas es parte de nuestra naturaleza humana.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com

Twitter@MiguelNaranjo80

Facebook: Jose Miguel Naranjo Ramirez.