Columnas

El mundo necesita solidaridad y compromiso

Por: Zaira Rosas

zairosas.22@gmail.com

La semana pasada comenzó con noticias desgarradoras al otro lado del mundo, bastaba con ver fotografías de aviones llenos de refugiados, de análisis sobre el papel que ahora dejarían de tener las mujeres y cientos de explicaciones de qué ocurre en Afganistán. Esta semana comenzamos en medio del caos que dejó Grace, intentando levantar escombros, limpiar espacios y prevenir futuras amenazas naturales. ¿Qué tienen en común ambos temas? Momentos de crisis y angustia, aunque sus causas y dimensiones son muy distintas, ambas dependen de lo mismo para su pronta resolución: las personas.

Ante la información de los medios de comunicación es fácil compadecerse en ambos casos, sin embargo, hoy además de la información se requiere de acción. Hay múltiples problemáticas en el mundo y gran parte de ellas están relacionadas con la desigualdad. En ocasiones las distinciones son por cuestiones económicas, pero también las hay por raza, género y religión. Hoy Afganistán tiene que luchar con todas las anteriores, pero si algo ha encendido todo tipo de alertas a nivel internacional es la desigualdad de género.

Por cultura y religión las mujeres en Afganistán han visto reducidas sus oportunidades, el acceso a la educación en ese país siempre ha sido dispar, pero habían tenido grandes avances bajo la intervención de Estados Unidos. Ahora bajo el mandato del régimen Talibán de vuelta, la única esperanza está en el resto del mundo, en quienes acepten a personas refugiadas y en la presión que a nivel internacional se ejerza para procurar que se respeten los derechos de las personas.

¿Cómo podemos aportar a la resolución de un conflicto tan distante en geografía? Haciendo uso de nuestra empatía, solicitando a nuestros gobiernos que brinden refugio y siendo amables con esos refugiados. Como mexicanos hemos vivido durante años las barreras de la frontera, pero también hemos levantado muros hacia los migrantes que cruzan del sur esperando ir hacia el norte. Es momento de creer que el mundo está lleno de oportunidades y se concretan mejor cuando nos apoyamos entre todos.

Esa misma solidaridad y compromiso se necesitará también en el ámbito local, el Huracán Grace ha dejado muertos y múltiples destrozos en algunas entidades de México. Principalmente en Veracruz. Ahora viene la reconstrucción, definir responsabilidades de qué nos toca a cada uno, pero también analizar por qué llegamos a este punto de daños. La prevención siempre será necesaria, por ende, en esta etapa de análisis profundo nos toca revisar qué y quién falló.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, envió un mensaje de solidaridad a todos los damnificados, recordándoles que no están solos y he de reconocer que por primera vez en mucho tiempo vi a infinidad de funcionarios verdaderamente sumándose a labores de rescate. Para algunos esto pudo ser show de foto, pero para otros es el impulso necesario que hace que más personas se sumen y se comprometan con el cuidado de sus entornos.

Todos los ciudadanos somos responsables de nuestros espacios, ¿por qué tendríamos que esperar que alguien más cuide de ellos? Lo ocurrido en Veracruz después de Grace, es un ejemplo del trabajo conjunto. La solidaridad no requiere de títulos, requiere de seres humanos apoyando a otros a construir algo mejor. Hoy vi en sus calles a elementos de protección civil y rescate, pero también a ciudadanos que durante horas no dudaron en sacar agua de espacios públicos, limpiar sus calles y procurar desalojar las alcantarillas para prevenir otra inundación. Sin duda estos trabajos serían útiles de forma constante y ayudaría que se sumaran a los esfuerzos todos los jóvenes que han sido beneficiarios de programas sociales. Si estas acciones se replican en más ámbitos nuestro mundo sería otro. Ahora que el retorno a clases presenciales se acerca es urgente esa colaboración entre la sociedad, el gobierno y las empresas. Hoy más que nunca necesitamos de la responsabilidad social. Aportemos entre todos al bienestar que tanto soñamos y que todos merecemos.

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