Columnas

77 años: Tres grandes invitados (I)

Manuel Zepeda Ramos

A once días de haber tomado posesión de la rectoría de la máxima casa de estudios de Veracruz: la Universidad Veracruzana, el nuevo rector encabezó la celebración del 77 aniversario de su fundación en la espléndida sala de ensayos de la sala de conciertos ubicada en el campus de la USBI, con la presencia de un limitado número de invitados -pandemia obliga-, respetando al mínimo detalle las recomendaciones sanitarias necesarias.

El acto celebrativo, cuya organización estuvo al cuidado de la Dirección General de Difusión Cultural y enmarcado con la presencia de algunos de los grupos de música popular que tanto nos distinguen ante México y el Mundo, crearon un ambiente propicio para presenciar el primer acto público de la nueva autoridad.

El momento principal, el mensaje del rector, tuvo como referencia acertada fragmentos muy bien escogidos de los discursos de tres grandes mexicanos que han recibido el doctorado honoris causa por la Universidad Veracruzana: Carlos Fuentes -2000-, Carlos Monsiváis -2007- y Enrique Florescano -2012-; este último veracruzano para fortuna nuestra.

De Carlos Fuentes, enorme mexicano multi premiado en México y el extranjero, ganador del premio Cervantes -es el escritor más joven que lo ha recibido-, premio que se considera el preámbulo para la obtención del Nóbel -otro escritor centroamericano: Sergio Ramírez, también lo ha merecido. El prolífico novelista nicaragüense hoy se encuentra en el exilio porque Daniel Ortega, ex comandante sandinista y aspirante a perpetuarse en la presidencia de la república, desmemoriado él, quiere detener al también vice presidente de Nicaragua cuando el triunfo de la revolución sandinista, como ha detenido a varios de los aspirantes a sucederlo en las ya cercanas elecciones porque ve amenazada su reelección-; de Carlos Fuentes, decía, el nuevo rector citó para enmarcar el concepto de universidad:

“La universidad une, no separa. Conoce y reconoce. No ignora ni olvida. En ella, se dan cita no solo lo que ha sobrevivido, sino también lo que está vivo o por nacer en la cultura. Pero para que la cultura viva se requiere un espacio crítico donde se trate de entender al otro, no de derrotarlo. Para que la cultura viva son indispensables  espacios universitarios en los que prive la reflexión, la investigación y la crítica, pues estos son los valladares que debemos oponer a la intolerancia, al engaño y a la violencia. La universidad está llamada por su nombre mismo, a mediar entre las culturas, desafiando prejuicios, extendiendo nuestros límites, aumentando nuestra capacidad para dar y recibir y nuestra inteligencia para entender lo que nos es ajeno. En la universidad podemos abarcar la cultura del otro, a fin de que los otros puedan abrazar nuestra propia cultura”. Fin de la cita. Imposible no recordar la histórica asamblea de Córdoba, Argentina, de 1918 -los románticos de la época la calificaron como la conjunción de la inteligencia americana para analizar el concepto de universidad cuyos antecedentes en América Latina estaban en la universidad pontificia, en la institución educativa napoleónica, en la universidad de abogados de don Andrés Bello-. En Córdoba surgen, hace ya más de un siglo, los tres grandes ejes en donde hoy descansa la universidad: Docencia, Investigación y difusión de la cultura.

El nuevo rector también apela a fragmentos del discurso de Carlos Monsiváis para dilucidar a la universidad pública. Esto escogió:

“Muy específicamente en México, las universidades públicas cumplen desde el siglo XX funciones indispensables y esenciales. Entre ellos están el centro más destacado de producción intelectual y en momentos críticos suelen asumir la defensa de las libertades. A las universidades públicas se les debe un impulso decidido a la difusión cultural, son la representación nítida del estado laico y la razón de ser del laicismo. Preservan y enriquecen lícitamente el interés por lo nacional en materia de debates, lecturas, ediciones, críticas, tradiciones intelectuales, visiones de la historia. Representan el avance científico y cultural posible en una nación de escasos recursos. Forman a las decenas de miles de profesores que demanda la educación media y superior; reafirman la creación de criterios en las ciencias sociales y las humanidades. Representan a las clases populares y a las clases medias la posibilidad social del alcance por muy dañado que pueda estar el sueño de la universidad pública, que sigue siendo esencial y es un gran factor de equilibrio”. Hasta acá la cita. La universidad pública, según el autor de la espléndida columna periodística: por mi madre bohemios, cumple la Universidad Veracruzana con su concepto de universidad pública, que trabaja con los tres grandes pilares surgidos en la reunión de Córdoba, que es una universidad descentralizada para beneficio de las familias veracruzanas de bajos recursos y la formación profesional de sus hijos, que con casi 700 investigadores del Sistema Nacional puede coadyuvar al desarrollo de Veracruz colaborando con la pequeña y mediana empresa como lo ha hecho, así como movilizando a sus grupos artísticos, de gran prestigio nacional e internacional.

A propósito, en la celebración del 77 aniversario, me dio mucho gusto ver productos de la formación profesional de ejecutantes en las fortalezas musicales de Veracruz y su dominio del instrumento; la espléndida banda de tango con su bandoneón de casa, porque de la UV es la maestra violinista que hizo un gran esfuerzo para irse a Argentina a dominar el instrumento con buenos resultados; ver al gran Armando Mora cantando tangos como si fuera la reencarnación misma de Carlos Gardel; al mundialmente famoso Tlen Huicani, sin duda el gran formador de espléndidos músicos de arpa y jarana, que también ya triunfan allende las fronteras y que Veracruz habrá de agradecer y, al final, el orquestón que ya es la banda de Raúl Gutiérrez: Xalli Combo Caribeño. Es una banda que hoy puede pararse en cualquier escenario del Planeta.

Terminaré esta primera parte, con otra cita del inmortal Carlos Fuentes, indispensable siempre en los tiempos difíciles. Palabras más, palabras menos: “…podemos salir del tercer Mundo, si apelamos y difundimos nuestra cultura de primer Mundo”.

Categorías:Columnas, Manuel Zepeda Ramos

Tagged as: