Columnas

Conmemoraciones Mexicanas (I)

El nacimiento del Imperio Azteca. ¿1321 o 1325?

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

En mayo del presente año el Gobierno de la República mexicana celebró un evento para conmemorar los 700 años de la fundación de la ciudad de México-Tenochtitlan, centro del Imperio Azteca. Las autoridades oficiales sostienen que la fundación se llevó acabo en 1321, esto ha provocado un interesante debate académico porque los principales historiadores, arqueólogos y antropólogos del país afirman que este hecho sucedió en 1325, de hecho, la mayoría de expertos apuntan que sus bases se encuentran en los códices y aun así tampoco esa fecha puede ser absolutamente confiable, pero que existe unanimidad que es la fecha de la fundación, todo esto provocó declaraciones, descalificaciones, el periódico “El País” de España publicó un artículo titulado: “La provocación histórica de López Obrador sobre la fundación de Tenochtitlan”, donde literalmente recoge las inconformidades de los expertos, citaré algunos ejemplos:

Es un deseo de querer empatar esas fechas para que coincidan en 2021”, dijo hace unos meses el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, fundador del proyecto arqueológico Templo Mayor, y quien declinó participar en los eventos de conmemoración como forma de protesta. “Yo prefiero la historia científica”, dijo el historiador Alfredo López Austin. “Los arqueólogos somos científicos, no sastres que hagamos fechas a medida”, dijo el arqueólogo Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor, y quien retomó para el debate los estudios de la historiadora norteamericana Elizabeth Boone, experta en fuentes coloniales donde se encuentran algunas de las menciones a la fundación.”·

El debate y los argumentos presentados por los académicos han limitado la imposición de 1321 como el año de la fundación, sin embargo, toda esta polémica debe servirnos para acercarnos al mundo precolombino y conocer particularmente a los grandes personajes del reinado azteca y uno de ellos es un personaje que posee gran fama como gobernante y como poeta, me refiero a Nezahualcóyotl (1402-1472), quien fue Rey de Texcoco y es considerado uno de los mejores gobernantes de su época, hombre sabio, justo gobernante, creador de instituciones, promulgó leyes, ordenanzas, realizó grandes proyectos arquitectónicos en Texcoco y la ciudad de México, el crítico literario José Luis Martínez en su estudio sobre la vida y obra de Netzahualcóyotl apuntó: “Ya reconquistado y pacificado su señorío, aún permanece Netzahualcóyotl en la ciudad de México donde, hacia 1430, dirige obras civiles muy importantes, como el bosque de Chapultepec, cuyos ahuehuetes es fama que él sembró, y la introducción del agua a la ciudad por medio de una atarjea. Al año siguientes es proclamado solemnemente señor de Tezcoco.”

El libro: “Netzahualcóyotl” de José Luis Martínez se publicó en 1972, año en que se recordaban los 500 años de la muerte del poeta. En la obra nos encontramos con estudios preliminares sobre su vida, obra, un detallado estudio de la época en que nació, narran el reinado de su padre, una vez muerto éste conoceremos los años de exilio de Netzahualcóyotl, guerras, enfrentamientos, angustias, y al final, el retorno a su tierra y al reino que le pertenecía, sin olvidar que estamos ante un hombre que desde muy joven cultivó la poesía y escribió cantos que se conservan y precisamente en este libro José Luis Martínez realiza una selección de su obra y nos presenta el pensamiento directamente del poeta.

En la poesía de Netzahualcóyotl conoceremos una amplia variedad temática e incluso algunos temas son verdaderas innovaciones para su época, ejemplos, el tema de Dios como ser creador y también fue muy innovador la búsqueda del Dios desconocido, es tan fuerte la búsqueda y referencia al Dios desconocido que algunos especialistas han querido ver una visión precristiana, no obstante, en varios de los cantos donde el poeta se dirige al Dios todopoderoso lo hace reclamándole su crueldad por el sufrimiento del hombre, el poeta se cuestiona sobre el sentido de la vida, discurre sobre la inevitable muerte, y considera que el mundo está lleno de dolor, sufrimientos y angustias, por todo ello afirma que: “El Dador de la vida nos enloquece”. Y Netzahualcóyotl va más allá, en la búsqueda de ese Dios desconocido, lo confronta, lo interroga: “¿Eres tú verdadero (tienes raíz)? Sólo quien todas las cosas domina, el Dador de la vida. ¿Es esto verdad? ¿Acaso no lo es, como dicen? ¡Que nuestros corazones no tengan tormento! Todo lo que es verdadero, (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz), El Dador de la vida sólo se muestra arbitrario.”

Cuando estamos inmersos en la cultura precolombina mucho se discute sobre los sacrificios humanos, los aztecas lo practicaron, el propio Netzahualcóyotl aunque existen datos de que él estaba en contra, las circunstancias lo orillaron a respetar este bárbaro culto, empero, en sus cantos estamos ante un poeta que vive y se desgarra ante el sentimiento trágico de la vida encarnado en la muerte, no estamos ante un vate pesimista, derrotista, cruel, bárbaro, su sentimiento de angustia es por el vacío que le causaba pensar en la muerte, en lo inexplicable de la ausencia,  por eso en su poema: “Como una pintura nos iremos borrando…” escribió: “¡Oh, tú con flores pintas las cosas, Dador de la vida: con cantos tú las metes en tinte, las matizas de colores: a todo lo que ha de vivir en la tierra! Como una pintura nos iremos borrando, como una flor hemos de secarnos sobre la tierra. ¡Iremos desapareciendo: nadie ha de quedar!”

Como en sus desesperados cantos al Dios desconocido el poeta nunca encontró respuestas, empezó a componer cantos para la vida, lo único real que tenemos, lo único temporal que poseemos. El poeta de Texcoco comprendió que el Dios desconocido jamás le respondería y lo mejor era y es vivir la vida hasta donde podamos de manera equilibrada, tranquila, con orden, armonía, paz, aceptar que el sentimiento trágico es insoslayable, pero mientras la tragedia que finaliza con todo no nos llegue, tenemos que andar, caminar, avanzar, vivir, soñar, amar, por eso Netzahualcóyotl escribió este bello poema titulado: “Comienza ya…”

“Comienza ya, canta ya entre flores de primavera, príncipe chichimeca, el de Acolhuacan. Deléitate, alégrate, huya tu hastío, no estés triste… ¿Vendremos otra vez a pasar por la tierra?”

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