Columnas

Comunicación no es transparencia

Por: Zaira Rosas

zairosas.22@gmail.com

Mariana Rodríguez sigue siendo tendencia de manera continua, a tan sólo unos días del gobierno de su marido ya se ha colocado como uno de los principales temas de la agenda mediática nacional, gracias a su dominio en las redes sociales, cada una de sus acciones se vuelve noticia.

La más reciente fue su corte de cabello, acto que realizó por empatía con un pequeño que padece leucemia y que debido a los tratamientos está perdiendo su cabello, por lo que la influencer y ahora primera dama decidió hacerse con él un cambio de imagen. Este hecho dividió a las redes sociales, no faltó quien la tachó de oportunista, pero también hubo múltiples comentarios positivos aludiendo a su heroísmo.

Sin afán de ahondar en un punto de vista específico, si nos ceñimos a los hechos, Mariana Rodríguez cuenta con más de 2 millones de seguidores en Instagram de todo el país, las acciones que realizan personajes con su nivel de influencia son sumamente imitadas y que mejor que ser un referente en causas sociales, en vez de únicamente mencionar cuestiones sobre marcas por patrocinio como lo hacen muchas otras figuras públicas.

Si bien la publicación se puede tildar de oportunismo, lo cierto es que tanto Mariana Rodríguez como Samuel García, han hecho pública gran parte de su vida, comparten instantes desde que se levantan, cenan, se enferman, discuten, se ignoran, viajan, compran, trabajan, etc. Esta estrategia les ha valido ciertas críticas pues tanta comunicación también puede hacer más visibles los errores, sin embargo, han sido más sus aciertos y de inmediato se reponen de los fallos con nuevas publicaciones de su día a día.

Las visitas a niños con cáncer, los diálogos sobre la adopción, el cuidado de los animales y demás causas sociales han sido un gran punto de partida de la ahora primera dama de Nuevo León. Sin duda su fuerte son las redes sociales y gracias a ella el actual Gobernador tiene todos los reflectores en su mandato. Con lo anterior son múltiples los seguidores fascinados con lo que interpretan como un gran trabajo y ya los visualizan como la pareja ideal para Palacio Nacional.

Mariana ha sido comparada con otras esposas de dirigentes por su belleza, se le ha criticado por errores del pasado y comentarios frívolos, pero también se le alaba actualmente por su sensibilidad y buena intención. Tanto ella como su marido son jóvenes y exitosos, el cuadro ideal que cautiva a cualquiera en el mundo digital.

Todo lo que vemos a través de las plataformas digitales de ambos son buenas intenciones, amor a Nuevo León y el compromiso con los suyos, una pareja que trabaja en conjunto para cumplir sus objetivos.

Pero no todo lo que se ve en redes sociales es el cuadro completo, difundir cada instante del día no es el equivalente de un gobierno transparente, ver a alguien con empatía no es lo mismo que resolución, no niego que sean buenas acciones ni demerito el gran ejemplo, pero no podemos perder de vista que se trata de funcionarios públicos y que lo triunfal de su comunicación no necesariamente es equiparable a un buen gobierno.

Es muy poco el tiempo que llevan al frente del gobierno, pero mucho el impacto mediático, así que no perdamos la objetividad ante su actuar y sobre todo procuremos que la comunicación de nuestros gobernantes no sobrepase nuestra criticidad. Sigamos de cerca sus promesas para verificar la intensidad de su compromiso y corroboremos que las palabras se transformen en resultados, porque las sonrisas y fotografías no bastan para cambiar a México.

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