Columnas

Conmemoraciones mexicanas (IV)

Centenario luctuoso de Ramón López Velarde

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

En la historia de la literatura mexicana y concretamente en el género de la poesía, existen hombres insignes que hasta el público no lector probablemente con el puro nombre podría identificarlos, dentro de estos nombres egregios nos encontramos con Manuel Acuña, Enrique González Martínez, Amado Nervo, José Gorostiza, Salvador Novo, Efraín Huerta, Octavio Paz, (la lista es mucho más amplia), empero, este breve recorrido sirve para incluir a Ramón López Velarde, uno de los poetas más importantes del siglo XX mexicano, considerado el poeta nacional por excelencia, su nombre nos remota a su emblemático poema: “Suave Patria”, poema que cumple cien años de haber sido publicado, por tales motivos nos acercaremos a este ilustre poeta a través de su libro titulado: “El son del corazón.”

Cuando López Velarde muere en 1921 (muy joven, tenía 33 años de edad), su fama era enorme y su prestigio como poeta lo adquirió por sus dos famosas obras publicadas en vida: “La sangre devota” (1916) y “Zozobra” (1919). La temprana muerte del vate marcó a la sociedad de esa época. Cocha Álvarez quien fuera muy cercana al poeta, en el libro: “El son del corazón” comparte el testimonio de su amistad con López Velarde y describe con tremendo dolor la partida del poeta zacatecano:

“¡Quién me había de decir, Dios mío, que a aquel hombre tan lleno de vida, tan cordial, tan efusivo con el que hablé aquella mañana en la avenida Madero, habría de contemplarle días después en su féretro, dormido para siempre!… En la Universidad Nacional se veló su cadáver y se le hicieron unas excequias dignas del príncipe de la lírica que había sido en México. Todos los sectores intelectuales y artísticos asistieron, en todos los rostros estaba marcado el intenso dolor por la desaparición inesperada del inmenso poeta de la Suave Patria.”

Diez años después de la muerte de Ramón López Velarde, un grupo de amigos reunieron y de alguna manera rescataron y salvaron varios poemas del vate modernista compilándolos en el libro: “El son del corazón”, estos trabajos fueron publicados originalmente en revistas literarias, algunos poemas son publicaciones inéditas póstumas, ejemplo: ¡Que adorable manía…!  En general, considero que esta obra cierra el ciclo de los dos poemarios que editó en vida López Velarde, y si en “La sangre devota” nos encontramos con el bellísimo poema: “Ofrenda romántica”, en “El son del corazón” disfrutaremos de “Suave Patria”, “Mi villa”, “Gavota”,  “El sueño de los guantes negros”, “El sueño de la inocencia”, entre otros. Ahora bien, ¿Cuáles fueron los principales temas (no únicos) que abordó en su breve pero prolífica carrera López Velarde?, desde una visión personal por la experiencia de lo leído considero que existen dos temas fundamentales, la mujer y la provincia, lo analizaremos partiendo de los propios poemas.

En algunas composiciones López Velarde se dirige a una mujer llamada Fuensanta, los estudios literarios afirman que se refiere a un amor de su juventud de su pueblo natal e incluso le ponen nombre: Josefina de los Ríos,  lo que resulta indudable es que esta mujer le inspiró a López Velarde un amor puro, profundo, sentido, y ese sentimiento hizo que escribiera el hermoso poema: “Ofrenda Romántica”.  (Transcribo solo una parte.)

Fuensanta: las finezas del Amado, las finezas más finas, han de ser para ti menguada cosa, porque el honor a ti resulta honrado.

La corona de espinas, llevándola por ti, es suave rosa que perfuma la frente del Amado.

Bella Fuensanta, tú ya sabes bien el secreto: ¡canta!

Y así, poema tras poema estamos ante el amor a la mujer, a su belleza, virtudes, resalta su anatomía, la mujer es su inspiración. Pero el amor a la mujer va relacionado con el amor a la provincia, a su pueblo, aquí López Velarde marca una diferencia con sus colegas contemporáneos, porque recordemos que el llamado “poeta nacional” fue parte del modernismo, y los modernistas se preocuparon mucho por el estilo, el lenguaje, se distanciaron de los temas locales, regionales, provinciales. Octavio Paz en su libro de ensayos: “Cuadrivio”, en el ensayo dedicado a Ramón López Velarde, sobre este punto escribió:

La provincia es uno de sus temas. O mejor dicho: es un campo magnético, al que vuelve una y otra vez, sin jamás regresar del todo. Pero no sólo lo mueven sus sentimientos; la provincia es una dimensión de su estética. La vida de las ciudades y villorrios del interior le ofrece un mundo de situaciones, seres y cosas no tocado por los poetas del modernismo.”

Uno de los ejemplos más puntuales se encuentra en el poema: “Mi villa”: del cual transcribiré algunos párrafos: “Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio.

Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía.”

Y este bello poema de “Mi villa” tiene una fuerte relación con su amada Fuensanta, con nuestro pasado, nuestros amores, nuestra infancia, nuestros recuerdos, nuestras añoranzas, porque, quién no podrá identificarse con la estrofa inicial del hermoso poema titulado: “Humildemente”: “Cuando me sobrevenga el cansancio del fin, me iré como la grulla del refrán, a mi pueblo…”

Sin duda alguna, todos los lectores nos identificamos con el poema: “Humildemente”, porque hasta el más desarraigado de sus orígenes notará y sentirá si se es un poco profundo, reflexivo, sensible, que en algún momento y más cuando se acerque el inevitable atardecer de nuestras vidas, sentiremos nostalgias, recuerdos, y en ese momento seguro evocaremos nuestras tierras, nuestra gente, y esto hace que Ramón López Velarde sea un poeta universal, un poeta moderno.

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