Columnas

Propaganda de Guerra: La batalla que gana Ucrania

Juan Carlos Domínguez Verónica

Desde principios del siglo pasado, la propaganda de guerra ha sido abordada por múltiples estudios, pudiendo definirla como un discurso de persuasión, con un alto contenido ideológico y político, cuya intención es la obtención y mantenimiento del poder, a través de un mensaje con una amplia dimensión psicológica, toda vez que permite inocular colectivamente una idea moralmente aceptada a favor de los intereses y objetivos de quien lo formula, mientras mina la legitimidad del enemigo.

Considerando lo anterior, no puede omitirse mencionar los 10 principios elementales de la propaganda que lord Arthur Ponsonby identifica y que a nuestra consideración moldean en gran medida su dimensión psicológica.

1. “Nosotros no queremos la guerra”.

2. “El enemigo es el único responsable de la guerra”

3.“El enemigo es un ser execrable”

4. “Pretendemos nobles fines”

5. “El enemigo comete atrocidades voluntariamente. Lo nuestro son errores involuntarios”

6. “El enemigo utiliza armas no autorizadas”

7. “Nosotros sufrimos pocas pérdidas. Las del enemigo son enormes”

8. “Los artistas e intelectuales apoyan nuestra causa”

9. “Nuestra causa tiene un carácter sagrado, divino, o sublime”

10. “Los que ponen en duda la propaganda de guerra son unos traidores”

Actualmente, el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania ha generado un gran interés en la forma en que la comunicación se ha convertido en una más de las arenas de lucha, siendo hasta ahora la única posible batalla que Ucrania está ganando, a través de su Presidente Volodymyr Zelensky, quien ha demostrado su capacidad para dominar la narrativa, por encima de los presidentes de Rusia Vladimir Putin y de Estados Unidos Joe Biden.

Contrario a todo pronóstico, en el que se pensaría que serian los mandatarios de las dos superpotencias, quienes liderarían los aspectos comunicacionales de este conflicto, ha sido Zelensky quien ha logrado introducir en las masas -globales- un mensaje que no solo se alinea casi a la perfección con la mayoría de los elementos que Ponsoby señala, sino que vas más allá, al evitar el uso exclusivo de medios tradicionales y con esto prescindir de una narrativa unidireccional, optando por el uso de otros canales como las redes sociales, las cuales le han permitido introducir el dialogo social en su narrativa, al humanizar y acercar su mensaje al mundo, como cualquier otro individuo más.

Lo anterior, le ha permitido a Zelensky que sus breves pero poderosas intervenciones pongan contra las cuerdas la legitimación que presume tener Rusia para invadirlo y la falta de compromiso real de Estados Unidos por apoyarlos.

Mientras tanto Rusia y Estados Unidos parecen no comprender esta situación y mantienen una dinámica de comunicación política-bélica obsoleta, en la que ya nadie cree.