Columnas

Sófocles en el Mes Internacional del Teatro (II)

Filoctetes

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

Cuando escuchamos el término tragedia, normalmente estamos acostumbrados a esperar un final funesto, amargo, triste, y sí, casi siempre es así, ejemplos abundan, no obstante, Sófocles en la pieza trágica titulada: “Filoctetes”, nos deja un final esperanzador, redentor y prometedor. Como ya es de nuestro conocimiento la historia del personaje aparece en la Ilíada de Homero, narraré lo que le sucedió al protagonista para ingresar a la obra teatral. Filoctetes es uno de los tantos héroes que en la expedición original acompañaron a los griegos para ir a luchar contra los troyanos, la desgracia de este noble guerrero consistió en que cuando apenas iban rumbo a Troya; lo mordió una serpiente y la herida no lo mató pero tampoco le sanó, y esta le provocó que su tobillo se infectara, le saliera pus y expidiera un olor insoportable.

Agamenón y Menelao tanto en la Ilíada como en gran parte de la mitología griega que se ha escrito, nos los presentan como reyes impositivos, intolerantes, soberbios, engreídos, orgullosos, necios, insensibles y estas actitudes no la tienen sólo con sus enemigos, con esa misma arrogancia tratan a sus súbditos y en algunos casos a sus aliados, basta recordar que Aquiles estuvo mucho tiempo sin pelear contra los troyanos por diferencias con Agamenón. Lo anterior explica la decisión que tomaron los reyes de abandonar en una isla a Filoctetes por sus problemas de salud, quien ejecutó la orden de llevarlo a la isla y dejarlo prácticamente morir en el olvido fue Odiseo, enfatizando que Filoctetes era un personaje de abolengo ya que su padre era Rey de Tesalia, esto aclara el enorme odio que el guerrero abandonado siente por los monarcas griegos y también por Odiseo.

Con la historia antes narrada, ingresemos a conocer los temas abordados en la tragedia. Sófocles ubica los sucesos en una solitaria isla en Lemnos. Allí ha pasado diez años en el olvido Filoctetes, su tobillo infectado no ha sanado y sobrevive en las peores condiciones. Los griegos tienen esos mismos diez años luchando contra Troya, y a pesar de que han obtenido algunas victorias, todavía no pueden ingresar y conquistar la ciudad. Recordemos que en este mundo mitológico los dioses interactúan con los hombres, y los veredictos que los eternos imponen a los inmortales se cumplen sí o sí, para bien o para mal.  

Conforme vamos conociendo los hechos de esta pieza trágica nos enteramos de lo sucedido en la guerra, por su importancia señalaré algunos acontecimientos. El primero consiste en conocer la muerte del gran guerrero Aquiles, este inigualable personaje fue asesinado por la flecha de Paris, sin olvidar que Aquiles ya le había dado muerte Héctor, hermano de Paris e hijos del Rey troyano Príamo. Por la muerte de Aquiles, a Odiseo le pidieron que fuera en busca de Neoptolomeo, hijo de Aquiles, porque las divinidades habían presagiado que los griegos no podrían conquistar Troya, sin la presencia de Neoptolomeo, y algo más, el vaticinio incluye que también debían buscar o mejor dicho rescatar del inhumano abandono a Filoctetes, debido a que sólo con el arco que poseía Filoctetes ganarían la guerra que ejercían sobre Troya.

Ambas comisiones se las encargaron al sabio y astuto Odiseo, en cuanto a Neoptolomeo no hubo mayor problema, sólo fue por él y este inmediatamente quiso viajar para ver por última vez a su padre y sustituirlo en la guerra. El verdadero conflicto estriba en ir a buscar a Filoctetes, el antecedente ya lo conocemos, y aquí es cuando el genio de Odiseo entra en acción. Originalmente convence a Neoptolomeo de quien se hace acompañar para lograr su objetivo, de que, a través del engaño, la astucia, convenza a Filoctetes de que ambos son enemigos de los reyes griegos y de Odiseo, el argumento del supuesto odio se originó porque Odiseo fue el que se quedó con la armadura de su padre y así poco a poco Neoptolomeo se fue ganando la confianza de Filoctetes.

El engaño tiene el objetivo de embarcar a Filoctetes y una vez embarcado por las buenas o por las malas Odiseo lo llevaría a la presencia de los gobernantes griegos. Sin embargo, hay dos hechos que son relevantes en esta parte de la tragedia, el primero consiste en que Neoptolomeo no soportó ser un engañador y farsante, la esencia de su alma, de su ser, lo obligaban a ser un hombre directo, sincero, honorable, y aunque originalmente le hizo caso a Aquiles y engañó a Filoctetes prometiéndole llevarlo a su tierra, al final, el hijo de Aquiles no soportó ser un farsante y le habló al guerrero con la verdad, le dijo que él estaba allí porque era verdad que su padre había muerto, pero que era mentira su enemistad con Odiseo, y que la única verdad consistía en que los dioses vaticinaron que sin su reincorporación a la guerra, los griegos no podrían vencer a Troya.

Como es de esperarse Filoctetes enfureció y se sintió terriblemente humillado, burlado, aunque por la forma  tan noble en que Neoptolomeo se arrepiente y se conduce, hace que el guerrero reconozca que está ante un alma noble, sincera, digna, y que si bien cometió al inicio el error de mentir, lo hizo por el bien de su patria, de su nación, por la influencia de Odiseo, empero, que en el joven pudo más la sinceridad que el embuste, esta parte de la historia nos muestra que todo ser humano es falible y puede mentir, equivocarse, pero que una persona bien nacida, es decir, una persona que desde niño es educada con valores, principios, siempre se esforzará por ser un hombre recto, honesto, y cuando se equivoque, sabrá rectificar, corregir, y eso es un acto digno de todo humano.

A pesar del reconociendo que Filoctetes concede a Neoptolomeo, su pasado, su rencor, su odio, su terrible frustración, no le permite perdonar y reconstruir su vida en el presente. Filoctetes vive quejándose del pasado, del mal que le hicieron al abandonarlo en esa isla, su odio le nubla la razón y le evita vislumbrar que en la vida no debemos vivir quejándonos, que el día a día es una gran oportunidad para cambiar lo que aborrecemos, lo que odiamos, lo que nos daña, y que en muchas ocasiones las circunstancias nos impondrán escenarios negativos, tristes, dolorosos, pero también se presentarán escenarios favorables los cuales debemos aprovechar, y si no lo hacemos, entonces, nuestra tragedia consistirá en no haber sido personas con voluntad, carácter y firmeza para cambiar y modificar nuestras vidas, nuestras realidades.

Finalmente, Filoctetes lo comprendió así y terminó integrándose a la guerra, esto implicó dejar el pasado atrás y reconocer que la vida se construye día a día, se conquista día a día, que culpar los hechos del ayer para justificar mi incapacidad de hoy, no nos conduce a ningún sitio, o, tal vez sí, nos mantiene en el sitio de la mediocridad, de la frustración que frustra, de la amargura que amarga…

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