Columnas

El arzobispo, un pastor que huele a oveja

Arturo Reyes Isidoro

Me quedaron haciendo mucho ruido las imágenes que el vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, José Manuel Suazo Reyes, me compartió ya casi sobre el medio día del sábado pasado, de la visita del nuevo arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong al mercado San José de Xalapa (en realidad, Alcalde y García).

Monseñor recorrió el centro de abasto ubicado en sitio histórico de la capital de Veracruz, a unos pasos donde el 24 de noviembre de 1947 los tenientes mexicanos Ambrosio Alcalde y Antonio García fueron fusilados porque no se sometieron a los invasores norteamericanos que habían ocupado Xalapa, y frente al histórico templo de San José donde la noche del 19 de julio de 1867 fue velado el cadáver de Maximiliano de Habsburgo, luego de ser fusilado en el Cerro de las Campanas en Querétaro y de paso hacia el puerto de Veracruz para ser llevado a Austria.

Los locatarios lo recibieron con mariachis y la secretaria general de los expendedores Mónica Hernández, entre lágrimas, le agradeció su visita, así como un  niño de nombre Enrique. No era para menos. Se trataba de la máxima autoridad eclesiástica en Veracruz, amigo personal del papa Francisco, un hombre que desde que llegó a ocupar su ministerio no ha dejado de recorrer toda la demarcación bajo su autoridad religiosa y de estar en contacto lo mismo con los obispos que con todo el presbiterio.

En el mercado, a su arribo bendijo la imagen de la Virgen de Guadalupe que está en la entrada frente a la iglesia, colocada ahí por los locatarios y que a diario visten con flores, y luego recorrió todos los locales, que bendijo, así como a sus propietarios. Degustó los antojitos que ahí se expenden y le invitaron y lo llenaron de presentes. Una visita histórica, sin duda.

Pero me hicieron ruido las imágenes de su visita porque me trajeron a la memoria el mensaje de la primera misa crismal del papa Francisco, el 28 de marzo de 2013, el Jueves Santo hace nueve años, donde recordó cómo debe ser el ministerio sacerdotal, palabras que había preparado todavía como arzobispo de Buenos Aires sin pensar que pronto sería elegido Papa y que las utilizaría entonces con pequeñas modificaciones.

Entonces les pidió a los sacerdotes que “salieran” de sí mismos y que no fueran sólo “mediadores”, intermediarios entre Dios y los fieles. No deben caer en la tentación, les dijo, de convertirse en “gestores” que “no ponen en juego la propia piel ni el corazón”, pero que tampoco reciben el “agradecimiento afectuoso” que nace del corazón de los feligreses. Para él, los presbíteros deben ser “pastores con olor a oveja, pastores en medio de su rebaño” y siguiendo a Jesús han de ser “pescadores de hombres”.

Fiel al mensaje del Papa, su amigo personal además, de quien fue colaborador hasta enero pasado en la Santa Sede, Jorge Carlos, quien antes fue obispo de Papantla antes de viajar a Roma, es un misionero que predica con el ejemplo. Desde el pasado 7 de febrero cuando llegó a Xalapa, para tomar posesión como arzobispo de Xalapa al día siguiente, no ha parado un solo día ni de tener contacto personal con propios y extraños.

Digno de mención es el hecho de que al día siguiente de que asumió su nuevo cargo eclesiástico visitó la Asociación Civil Ayúdame Hermano Tengo Cáncer, A. C., dedicada al apoyo de enfermos con cáncer, de bajos recursos económicos. Ahí, ungió a varios enfermos y habló con los pacientes. Tras escucharlos, dijo que en ese lugar suceden milagros de generosidad.

En febrero viajó a la parroquia más alejada de la Arquidiócesis, la de Temimilco, en la parte serrana de Altontonga, y el 4 de marzo visitó el CEFERESO de Villa Aldama donde impuso el signo de la ceniza a 1200 reclusos que aceptaron recibirla. Antes, al pasar por el poblado Cerro de León, a orillas de la carretera lo esperaron niños, jóvenes y adultos, a quienes saludó y con quienes conversó.

Un pastor, pues, en medio de su rebaño, con olor a oveja, pescador de hombres.

Creyente de Dios que soy, hombre de mucha fe convencido de la bondad y del amor de Cristo Jesús, pecador también por supuesto, que cree en los milagros porque el Señor me los ha concedido, la llegada de monseñor Patrón Wong y su labor misionera, su trabajo incansable, me han renovado las fuerzas para continuar luchando desde mi trinchera y las esperanzas de que es posible un mundo mejor porque hay hombres buenos, en todos sentidos, como él.

Ante tanta mediocridad en el poder, tanto desencanto por las promesas incumplidas, tantas expectativas rotas, la angustia a veces al ver que las cosas no tienen signos de que van a mejorar, figuras como la Jorge Carlos nos alientan, nos reconfortan, nos fortalecen y nos invitan y motivan a seguir adelante. Dios le dé larga vida personal y todos los frutos posibles en su ministerio.

Ejemplo para políticos

No se me olvidan las recomendaciones que como dirigente estatal del PRI hacía Ángel Leodegario “Yayo” Gutiérrez Castellanos (en el gobierno de Agustín Acosta Lagunes), quien despedía a los delegados que enviaba a los distritos y municipios con la recomendación que tomaron su trabajo como un apostolado y que fueran como verdaderos misioneros de casa en casa predicando lo mejor de su partido.

Políticos como él ya no hay y prácticas como las que recomendaba también han desaparecido.

En el gobierno que se ofrecía como la esperanza de México, al menos en el estado, no con el presidente López Obrador, los gobernantes están alejados de la gente, de su rebaño, se mueven en camionetas con nivel 7 de blindaje, cuando se bajan los rodean muros humanos de guaruras y para colmo mantienen cerradas las puertas del palacio de gobierno y de sus oficinas a la población. No tienen contacto, menos comunicación, con sus representados. Viven en su comodidad alejados de la realidad real, válgase la redundancia. No huelen, pues, a oveja. No ponen en juego, como dijo el Papa, la propia piel y el corazón, y en lugar de pescadores de hombres agradecidos por obras y servicios son verdugos que encarcelan a sus enemigos políticos con acusaciones sin pruebas.

Todavía sin experiencia luego de tres años, cuánto tienen que aprender nuestros gobernantes y los políticos de su partido de las prácticas del nuevo arzobispo. Hay que pedirle a Dios que los ilumine para que vuelvan la vista y la atención a él. Hay que pedir al Señor que obre un milagro en beneficio de todos los veracruzanos.

La UX, con un gran Rector

Estuve de visita ayer en la Universidad de Xalapa (UX), en donde su rector el doctor Carlos García Méndez, prepara ya la organización de los festejos por sus primeros 30 años como una de las máximas casas de estudio privadas más importantes del estado y con un prestigio ganado por la calidad de su personal académico.

Amigo del columnista desde la juventud, compañero de muchas andanzas juveniles, merced a sus años de trabajo, hijo de la cultura del esfuerzo, el doctor García Méndez ha consolidado la UX, que ha dado muchos frutos a la vida pública de Veracruz.

Por una de las áreas que trabajo, me sorprendió gratamente conocer la labor editorial que realizan, que seguramente va a ir en ascenso.

Larga vida a la Universidad de Xalapa y que siga siendo un distintivo de la Atenas Veracruzana, como lo es también la mejor universidad pública del sureste del país, la Universidad Veracruzana, mi casa de estudios.

Categorías:Columnas, Prosa

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