Columnas

La Guerra (7)

Manuel Zepeda Ramos

Congelante.

El invierno en Europa, te hiela la sangre.

En los países del norte, se siente más.

Los inviernos en Ucrania son tremendos.

Cuando Napoleón y los nazis pasaron por ahí para invadir Rusia, se congelaron; tanto, que las dos invasiones fracasaron: no pudieron derrotarla.

El 24 de Marzo, Rusia con sus oligarcas, su ejército y su presidente, invadieron Ucrania. La indignación de occidente y luego del Mundo, fue inmediata. La destrucción que han provocado, con sus muchas muertes civiles que suman viejos, mujeres y niños, desata la ira de la Tierra. La ofensa unió a occidente y actuó de inmediato. Estados Unidos, la Unión Europea, la OTAN y el grupo de los siete, así como en su momento se congelaron Napoleón y Hitler, ahora le tocó a Rusia y a sus oligarcas con su presidente a la cabeza. Se dictó una medida severa que también congeló a Rusia, pero no de frío como a Napoleón y a los Nazis sino a sus bienes, a sus dólares en el extranjero, provocando el inicio de una paralización de la economía rusa que pudiera detener la invasión de Ucrania al no tener finanzas suficientes para mantenerla. Casas, aviones y yates de lujo, dólares en los bancos, inversiones de todo tipo, fueron confiscados.

Sin embargo, la invasión avanzaba y la destrucción horrorizaba.

Era evidente que Rusia todavía tenía fondos para hacerlo.

Rusia es el tercer país productor de petróleo y sus derivados en el Mundo. Solo están antes que Rusia, Estados Unidos y Arabia Saudita.

A principios de año, Estados Unidos producía 17.6 millones de barriles diarios, contra 12 millones de Arabia Saudita, mientras Rusia producía 11.3 millones de barriles al día. Estos tres países son gran potencia en el Mundo, productora de hidrocarburos cuya capacidad ha entrado en retroceso evidente para los próximos 20 años.

Si observamos la producción de crudo de Rusia y sus derivados como gasolina, gases licuados, queroseno, etc.; Rusia es el mayor exportador de esos productos en el Mundo. Su potencial productivo tiene que ver con muchas economías de occidente. Europa depende en gran medida del petróleo y gas de Rusia. La agencia que estudia los datos de energía de Unión Europea, Eurostat, tiene registrado al día de hoy que el 60% de las exportaciones rusas van para Europa. A China solo el 20% de su producción y Estados Unidos nada más le compra el 3% del petróleo que necesita.

En gas, que es el principal producto para la generación de electricidad y calefacción, Rusia ocupa un lugar de primer orden: Es el país con las mayores reservas del Planeta.

La Unión Europea es un gran cliente de Rusia. Estados Unidos no le compra gas. Solo en 2021, el gas que consumió la Unión Europea fue importado desde Rusia en un 40%. Esta enorme demanda, ha llevado a Rusia a construir una gran infraestructura para poder transportar su gas por todo el Viejo Mundo. Ha instalado un gasoducto que conecta directamente con Alemania: el Nord Stream. Rusia tiene otros gasoductos que le permite enviarle gas a muchos países de Europa.

Un dato importante a considerarse es el que, en el 2009, el 60% del gas ruso que iba para Europa, pasaba por Ucrania. Por ese solo hecho, el país que hoy ha sufrido la peor invasión militar en este siglo de parte del mayor productor de gas en Europa, obtenía muchos millones de dólares. Pero a partir del 2019, se redujo al 25%. El embargo económico por la invasión a Ucrania, que por supuesto incluye al gas, Rusia amenaza con cortar su envío a las naciones de Europa en grandes cantidades si ese embargo se lleva a cabo. Si el gas ruso deja de suministrarse de la noche a la mañana a las naciones europeas, se generaría un asunto grave y delicado: se quedarían sin Luz y sin calefacción en momentos en que todavía hace mucho frío, con el agravante que el conflicto bélico ha disparado los precios del petróleo y gas mas allá del 100%. Si el suministro de gas se suspende por las sanciones económicas por invadir a Ucrania, los precios se habrán de disparar más.

El caso de Alemania, es complicado. Es la nación europea que más consume gas de Rusia. Y otros países tampoco son la excepción.

¿Hay alternativas?

Siempre hay. Rusia debería construir mas gasoductos para suministrar gas a los países que no están inmersos en el conflicto generado por la invasión; Asia por ejemplo. Nada más que los gasoductos no se construyen por arte de magia. Lleva tiempo y mucho control de calidad en su construcción…y mucho dinero que empieza a escasearle.

Otra alternativa sería transformar el gas en licuado para que pueda ser transportado a otros continentes por mar y tierra. Estados Unidos puede hacerlo por su gran producción. En 2021 se convirtió,  ante la previsión de la llegada de un posible conflicto con Rusia, en el principal proveedor de gas natural licuado de la Unión Europea y el Reino Unido -26%-, al lado de Qatar -24%- y al final Rusia con el 20%. Ya en las goteras de la guerra, Estados Unidos llegó a exportar la mitad de gas licuado al Viejo Mundo.

¿Y las otras fuentes de energía -sol, viento, agua-, que tan buena acogida han tenido en los acuerdos de parís?

Habría que contemplarlas, pero todavía no ha llegado el momento ante la existencia de crudo y gas en el subsuelo, cuyo desapego implica todavía algunos años de explotación.

Otra alternativa, para mal, serían las fuentes de energía del carbón para centrales eléctricas, pero son altamente contaminantes. Sería adelantar el suicidio de la Tierra.

¿Y el petróleo?

Hay proveedores para al menos 20 años.

Pero explotar el petróleo significa aumentar la producción y con ello aumentar el precio.

No olvidar que Arabia Saudita es el segundo productor de petróleo sobre la Tierra y también de la OPEP que equivale al 60% del crudo que hoy anda en el mercado cotidiano jugando un papel protagónico importante en el control de la producción y el precio.

¿Y América Latina?

Brasil y México, los principales productores. Venezuela, que parece darle Estados Unidos una nueva oportunidad en medio del conflicto con Rusia: Maduro acaba de afirmar que ha vuelto otra vez a la producción de 100 mil barriles diarios, con un 7.5% de crecimiento económico, pero su credibilidad es dudosa. Los especialistas dicen que anda en 800 mil, pero es poco probable que se aumente la producción. Además, sus procesos de refinación requieren de una renovación muy grande de equipo cuyas refacciones tendría que adquirirlas. Ecuador, Colombia y Argentina son también productores, pero de muy baja producción.

Un petróleo en las nubes hace que todo suba, porque es el padre de toda esta tragedia que trajo consigo la Pandemia y acabó de completar la invasión de Ucrania. La paradoja es que América Latina exporta petróleo pero importa más gasolinas. Las energías limpias apenas están en desarrollo y debemos tenerle mucha fe y confianza porque es el futuro de las energías en el Mundo. Incrementar la extracción de más barriles desataría, ya lo dije, un proceso inflacionario que provocaría una gran crisis económica, principalmente en los países pobres. Si sube el petróleo, se acaba llevando de corbata al precio de la gasolina. A Chile y Perú, que no producen crudo puede complicársele.

Las sanciones del petróleo y sus derivados a Rusia y sus oligarcas vienen resultando ahora un gran problema. Hoy, la interdependencia es muy grande entre los países de la tierra.

Hay que apostar por las energías limpias: agua, sol y viento. Es la solución al mediato plazo que ya es corto, mientras se terminan las pocas reservas de crudo y el gas que habrán de durar algunos años.

Definitivamente, hay que acabar con la invasión a Ucrania, reconstruirla entre todos los que habitamos el Planeta en un gran esfuerzo solidario y velar por el futuro de la humanidad.

«Que se olvide la odiosa venganza, que se olvide por siempre el rencor», dice a la letra el maravilloso himno a Chiapas que el Mundo debiera adoptar.

¡Son tiempos de caminar juntos!

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