Columnas

La Guerra(10)

Manuel Zepeda Ramos

«Es una guerra -invasión-, que no se puede ganar…pero tampoco se puede perder».

El domingo 24 de abril se cumplieron dos meses de la invasión rusa a Ucrania. Puedo decir sin equivocarme que un Mundo mayoritario la ha condenado y se ha horrorizado con lo que ya se considera un genocidio de grandes dimensiones que la humanidad habrá de recordar mientras la Tierra exista.

El domingo 24 de abril, decía, se vuelve significativo porque ese día que señala dos meses de tragedias terribles, un miembro fundamental de la Unión Europea y de la OTAN celebraba la segunda vuelta electoral en una nación que es considerada la madre de la democracia. Y esa segunda vuelta estuvo disputada por dos personalidades que en nada se parecen y no hay, prácticamente puntos significativos de coincidencia. Puedo decir que esa nación se jugaba, prácticamente, su futuro ante el Mundo…al lado del futuro de Europa.

Por supuesto, estoy hablando de Francia.

Los contendientes: Emmanuel Macron, joven político experimentado -partido socialista entre 2006 a 2009. La república en Marcha: movimiento político por él lazado en 2016-  y que hace cuatro años ganara su primera elección en primera vuelta con facilidad, desvinculado ahora de las fuerzas políticas tradicionales, -declaraba en agosto que «la honestidad me obliga a decirles que no soy socialista», que ahora defiende una refundación histórica de Europa y que «se opone al tradicional dualismo izquierda-derecha»- y Marina Le Pen, ultraderechista que ya fue aspirante a la presidencia de Francia hace cuatro años ante Macron y que ahora, como respuesta del pueblo francés a los vaivenes de todo tipo que la Pandemia ha producido en Francia y en todas las naciones del Mundo, le llevó a competir en una segunda vuelta ganada con un electorado lastimado en su economía y su vida cotidiana, ante el joven presidente que se convirtió en un buen y valiente embajador ante Putin para buscar terminar lo antes posible con la invasión a Ucrania. A todo esto, habrá que agregar que la señora Le Pen, además de ser ultraderechista, no escondió su amplia simpatía por Vladimir Putin.

Francia y la Unión Europea, decían los especialistas, con esta elección se estaba jugando su futuro ante el presagio de una gran conflagración que pudiera poner en aprietos al Planeta e, inclusive, a la vida misma.

Francia, no se equivocó. Emmanuel Macron ganó la segunda vuelta para bien y tranquilidad de todos. Ahora se propone ganar la tercera vuelta -así le llaman en Francia a la renovación del congreso-, en los meses cercanos para vigilar mejor el futuro inmediato de su pueblo por él imaginado. Los analistas dicen que la más aliviada con el resultado de la segunda vuelta fue Marina Le Con, ante un panorama bélico delicado y su compromiso con el presidente ruso. Agradece, sin decirlo, el poder esperar otros 4 años, cuando los escenarios cambien y el electorado así lo quiera.

Emmanuel Le Con se suma a los grandes presidentes de Francia que han ganado dos elecciones consecutivas, que significa un enorme prestigio democrático.

La intensísima invasión a Ucrania que, si bien ha consumido escasos 66 días, parece una eternidad.

Lejos queda la culebra de tanques de muchos kilómetros de largo sobre las carreteras de Ucrania, parados por falta de combustible y de bastimento que Eduardo Salazar exhibiera en un reportaje para la televisión mexicana en donde enseñaba las cajitas de cartón de bastimento -como las de Burger King, pero estas de color verde-, con fechas de caducidad muy cercanos al año de vigencia delatan, imposible de no ver, una desorganización evidente, así como problemas serios en su economía.

¿Por qué hacer una invasión que cada día que pasa exhibe más y más su improvisación e irresponsabilidad?

Los datos y cifras que la prensa de occidente da a conocer al Mundo a través de sus frecuencias de prestigio internacional, sobre bajas y destrucción, revelan datos seriamente significativos:

Han causado baja, por ejemplo, entre un 25% y un 30% del total de las fuerzas rusas desplazadas en el tiempo que ha durado la invasión, a donde se han enviado seres humanos y piezas de guerra de todo tipo.

21,800 soldados han muerto en la invasión a Ucrania, entre rusos, indios, chechenos, etc.

179 aviones de combate y de transporte de tropas y pertrechos han sido derribados.

154 helicópteros de transporte y de combate se han destruido.

69 sistemas Sam antiaéreos han sido destruidos.

1557 camiones de transporte de tropas han sido inmovilizados.

76 camiones logísticos se han inhabilitado.

408 piezas de artillería pesada y semi pesada se han destruído.

2232 blindados de tropas se han convertido en inservibles.

191 drones han sido derribados.

147 sistemas misilísticos han sido destruídos.

8 barcos, entre ellos el buque insignia de la flota rusa en el mar Negro, El Moska, cuyo hundimiento se convirtió en noticia de gran significancia.

873 tanques rusos casi todos destruidos por los morteros Javelin, en emboscadas con gran habilidad.

Son datos sorprendentes que el Mundo empieza a conocer.

Estados Unidos y naciones europeas, no dejan de ofrecer armamento y municiones para la defensa de Ucrania. Cada día son más las naciones europeas que así lo hacen. El secretario de estado  y el secretario de la defensa de Biden, viajaron hace pocas horas para entrevistarse con Zelenski en Kiev.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fue a Moscú a entrevistarse con Putin para pedirle un alto el fuego en Mariúpol para poder retirar con el auxilio de la Cruz Roja a cientos de damnificados por la guerra, hombres, mujeres y niños, algunos seriamente heridos y graves que necesitan atención médica urgente y que se encuentran refugiados en sótanos y estaciones del Metro sin posibilidades de poder salir. Putin dijo que si pero, dice la prensa internacional, que los bombardeos en Mariúpol continúan, no obstante que ya no hay nada que destruir porque Mariúpol está prácticamente borrada del mapa.

«Es una invasión que no se puede ganar…pero tampoco se puede perder».

En estos 66 días de tragedia humana que ya se acerca a los 10 millones de refugiados ucranianos en todo el Planeta, el presidente Volodímir Zerenski ha «argumentado» en algún momento: que Rusia podría quedarse con territorios adquiridos durante la guerra del 2014: El Donpas y la península de Crimea con Odessa como puerto de arribo. Pudieran ser temas de negociación que ponga fin a una invasión injusta que ofende al género humano.

Creo que no hay guerra, a lo largo de la historia, que no cuente con territorios conquistados.

Por el bien de la Humanidad y la conservación de la especie humana, por el bien de todos: empiecen a verlo.

Ya basta de barbarie y estupidez.

La vida bien vale una misa…y un arreglo.

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