Columnas

El día que se cayó la línea dorada

Héctor Herrera

“Somos nuestro propio demonio, y hacemos de este mundo, nuestro propio infierno”: Oscar Wilde

Gabriel Regino, quien fuera Secretario de Seguridad Pública durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador en el gobierno de la Ciudad de México, está convencido de que la investigación en torno a la tragedia de la llamada Línea Dorada está inmersa en un proceso de “manipulación política selectiva y arbitraria”.

Regino, quien es defensor de Enrique Horcasitas, ex director del Proyecto Metro, y responsable de la construcción de la Línea 12, sostiene que hay responsabilidad compartida en el hecho de que un tramo de la Línea Dorada haya colapsado.

Marcelo Ebrard, Miguel Mancera y Claudia Sheinbaum son “responsables” en diferentes momentos por lo sucedido el 3 de mayo del 2021. 

La Linea 12 fue inaugurada el 30 de octubre del 2012 después de obtener diversas certificaciones. La suspensión de su servicio fue en marzo de 2014, 15 meses después de su entrada en operación. Sin embargo, en su momento, no se mencionaron las “fallas de construcción”, pero ya se sabía que la línea requería de trabajos de mantenimiento entre ellos la “perfilación los rieles”.  

Sin embargo, aquí entra la parte “pasional” de la historia. Durante la administración de Miguel Ángel Mancera, el director del Metro, Joel Ortega Cuevas, dio la instrucción de “reducir la velocidad del tren en las curvas del área elevada”, con ello, el ingeniero Ortega y Mancera provocaron el “desgaste de las vías”. 

La decisión provino de una “venganza política” de Mancera y Ortega contra Marcelo Ebrard. Joel Ortega quería vengarse de Marcelo tras su “despido” como Secretario de Seguridad Pública de la CDMX tras la muerte de 12 personas en la discoteca News Divine. Meses después, Ortega fue coordinador de campaña de Mancera, y ya, como gobierno, decidieron dinamitar la “obra cumbre de Marcelo”, saboteándola. Ortega pidió a Mancera ser director del Metro de forma expresa, en la petición llevaba la intención.

Ante las “fallas de la línea”, y tras su revisión, el gobierno de Mancera decidió cambiar por rieles más pesados, y el balasto, lo que se tradujo en una “sobrecarga” del área elevada de la línea. La decisión produjo en la línea,“fatiga por distorsión”. 

El 29 de noviembre de 2015, Mancera reinauguró la obra y afirmó que el tramo elevado ya “era seguro”. Sin embargo, el 19 de septiembre de 2017, sobrevino el sismo de 7.1 grados que sacudió la capital del país, y como consecuencia, el tramo Tezonco Olivos de la línea dorada, resultó uno de los más afectados.

Desde entonces, vecinos y usuarios denunciaron constantemente, las vibraciones y malas condiciones de la zona Tezonco Olivos. El argumento constante para trabajadores y operadores del sistema fue: “no hay dinero para mantenimiento”. Joel Ortega dejó el Metro y Jorge Gaviño siguió recibiendo las mismas quejas.

Ya con Claudia Sheinbaum como jefa de gobierno, los reportes continuaron y la respuesta siguió siendo la misma. “No hay dinero para el mantenimiento”. En diciembre del 2019, la Secretaría de Obras contrató a una empresa para que filmara con drones el tramo Tezonco Olivos que, meses después colapsaría y el reporte fue contundente. “Separación de vigas, fracturas visibles y falta de mantenimiento” entre otras observaciones.

A pesar de que Florencia Serranía, ex directora del Metro, prácticamente recibía a diario el mismo reporte de fallas de la Línea Dorada, no hubo mantenimiento ni operativo ni correctivo. Se quedó con el argumento de Mancera: “la Línea 12 ya es segura”.

Los conductores lo alertaron, una y otra vez. Las fracturas por sobrecarga y los sismos pasaron la factura. Desde el centro operativo, el día que se cayó la línea dorada, la frase se repitió entre los operadores, una y otra vez: “se cayó el Moni”.

El Moni en esa noche aciaga, era el conductor del tren que cayó al vacío tras el quiebre de la línea dorada. Una caída que dejó una estela de dolor, 26 personas fallecidas, y casi un centenar de heridos, algunos de ellos con secuelas.

De la libreta  

  • La diputada tamaulipeca, Úrsula Patricia Salazar, a quien intentan desaforar por el presunto delito de cohecho, rechaza las acusaciones. Y asegura que es una perseguida política del gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
  • El Rector de la UNAM, Enrique Graue, a la altura del debate y de los señalamientos reiterados del presidente López Obrador en torno a la máxima casa de estudios, a pregunta expresa, respondió: el presidente “es un egresado y tiene todo el derecho de manifestar sus puntos de vista”.
  • Una más de Alejandro Moreno, flamante presidente del PRI: “A los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre”.

@HectorHerreraAR

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