Columnas

Acceso a la justicia y mediación

Raúl Contreras Bustamante

La realidad actual de la impartición de justicia y solución de conflictos ha obligado a buscar un cambio de paradigma y con ello tratar de hacer realidad el objetivo fundamental de que sea pronta, eficaz y expedita.

Todos los tribunales del país —sean de carácter federal o local— se encuentran abarrotados de juicios en trámite, ahora de manera agravada por sus cierres prolongados du­rante la pandemia.

Si se hiciera una agrupación de los conflictos jurisdiccio­nales —de todas las especialidades y sin importar su carác­ter federal o estatal— encontraremos que el 40% de ellos son de índole familiar y un 30% de carácter civil. El 30% restante, son todos los demás juicios de diversas materias. Lo anterior implica que la impartición de justicia en el país se encuentra congestionada por conflictos entre familiares, examigos, vecinos y exsocios.

Ante esta realidad, resulta indispensable modificar la en­señanza y aprendizaje del derecho, así como las diversas formas de gestionar y resolver los conflictos.

La Constitución ya establece —en su artículo 17— la con­veniencia de utilizar mecanismos alternativos para resolver controversias y la obligación de las autoridades de privi­legiar la solución de los conflictos sobre los formalismos procedimentales, siempre que no se afecte la igualdad entre las partes, el debido proceso u otros derechos.

Dentro de este contexto, la Fundación UNAM y la Facultad de Derecho llevaron a cabo el conversatorio Acceso a la justi­cia y mediación como un esfuerzo de colaboración conjunta entre ambas instituciones.

El conversatorio propició un diálogo muy interesante, mode­rado por don Dionisio Meade, presidente del Consejo Directi­vo de Fundación UNAM, con las opiniones de los expertos Othón Pérez Fernández Del CastilloAna Martha Alvarado Riquelme Carlos Correa Rojo.

El doctor Pérez Fernández destacó la trascendencia y con­veniencia de acudir a la media­ción, porque en este proceso nadie pierde; la comunicación es constante y en ello no se analiza la culpabilidad, porque no se buscan culpables, sino soluciones.

En su oportunidad la maestra Ana Martha Alvarado Riquelme, directora general del Centro de Justicia Alter­nativa de la Ciudad de México, mencionó la necesidad de cambiar la percepción que se tiene de la relación entre la justicia alternativa y la impartición de justicia tradicional formal, pues ambas van de la mano.

Egresada de la primera generación de la especialización en Mediación y medios alternativos de solución de conflic­tos, impartida en el Posgrado de la Facultad de Derecho, Alvarado Riquelme destacó que la mediación es un medio de acceso a la justicia efectivo y cercano a los grupos so­ciales menos favorecidos; y que tiene como características: la voluntariedad, confidencialidad, imparcialidad, neutra­lidad, economía, buena fe y flexibilidad de sus procesos.

Por su parte, el doctor Carlos Correa, catedrático distin­guido y notario público, celebró y reconoció la labor lleva­da a cabo por la Facultad de Derecho al crear desde hace varios años dicha especialización —de la cual es también egresado— e invitó a los jóvenes estudiantes a reconocer las bondades de la mediación para evitar los conflictos fa­miliares y reconstruir el tejido social.

Las instituciones educativas deben contribuir a crear una nueva cultura de paz, en la que se incorpore la formación de abogados con espíritu negociador, mediador y concilia­dor en el ejercicio del derecho. Hoy más que nunca no sólo necesario, sino hasta imprescindible.

Como Corolario, la frase del doctor Othón Pérez Fernández del Castillo: “Prevenir, manejar, transformar y solucionar el conflicto: La labor del mediador”.

(Excélsior 28 05 22)

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