Columnas

México salpica sangre

Héctor Herrera Argüelles

“La sangre de los mártires hace fecundar las buenas causas”: Felipe Ángeles

El asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora en la Sierra Tarahumara es el colapso de lo inevitable. Una muestra más de que, el Estado Mexicano es incapaz de brindar seguridad a todos sus ciudadanos.

Tiene razón el presidente cuando asegura que, es inaceptable y extraño que José Portillo alias el “Chueco”, quien ha sido señalado como el asesino de los jesuitas, y de un guía de turistas, llevara una vida normal y hasta patrocinara un equipo de beisbol con todo y sus antecedentes criminales.

Considera “ruin” que, tratándose de un delito del fuero común, todos lo cuestionen a él, y no al gobierno de la panista Maru Campos, a quien ha pedido una “amplia explicación” de lo sucedido.

Es un hecho que, un delincuente como “El Chueco” no podría andar con esa ligereza por las calles, controlando una parte del territorio de la Sierra Tarahumara sin la protección de las autoridades municipales y estatales de Chihuahua. “Todos lo conocíamos” señalan la mayoría de los testimonios. Son zonas tomadas por el crimen.

Y a todo esto, gobernador@s y president@s municipales? Les aplican la ley del plomo o la plata. Reciben dinero, si se niegan, los asesinan también. Aunque es más seguro y cómodo, tomar la plata.

Sin embargo, debe existir una salida. Queda clarísimo que, los balazos de Calderón y de Peña, no funcionaron, pero tampoco los abrazos del presidente López Obrador, están dando resultados. “Los abrazos ya no alcanzan para cubrir los balazos” dice el sacerdote jesuita, Javier Ávila.

Insiste el primer mandatario que, su estrategia no va a modificarse, sin embargo, ¿cuánto tiempo debemos esperar para que las olas amainen y los abrazos surtan efecto?

Los lazos entre el poder público y el crimen organizado se han fortalecido en los últimos años, por ello, los delincuentes actúan a sus anchas sin el freno del poder.

Sin embargo, este problema también tiene un fuerte comportamiento social, provocado por la pobreza y la pauperización generada por el modelo económico aplicado los últimos 30 años. Los jóvenes delincuentes prefieren ser reyes por un día e incluso morir prematuramente que, desfallecer en un empleo trabajando 10 horas o más, simplemente para tener lo indispensable.

El tejido social incluso ve con “buenos ojos” tener un “chacalón en la familia” por aquello de la protección y el dinero que proporciona. El poder público está infectado, pero la sociedad también.

Nos encontramos en un punto de inflexión en donde la confluencia de acciones debe imprimir un vuelco a lo que estamos mirando.

Ni balazos ni abrazos, ¿entonces?

De la libreta

  • El encontronazo de Alito con los ex presidentes del PRI, no va a tener un final feliz. Miguel Ángel Osorio y Claudia Ruiz Massieu, ya preparan su salida.
  • Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal tienen medio pie fuera de Morena. No sería sorpresivo que saltaran a Movimiento Ciudadano como sus candidatos a la presidencia y a la jefatura de gobierno de la CDMX. Ahí si habría tiro.
  • Dicen en Morena que, Horacio Duarte es el Adán Augusto para el Estado de México.
  • César Yáñez llega a la subsecretaría de Gobernación para acompañar a Adán Augusto López. Decía mi padre: Más claro ni el agua.

Twitter: @HectorHerreraAR

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