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Mensaje a los abuelos y los adultos mayores

«En la vejez seguirán dando fruto» (Sal 92, 15)

Escribo especialmente conmovido por la presencia y el testimonio de los abuelos y de las abuelas, así como de los adultos mayores, en las comunidades cristianas donde me he hecho presente para celebrar y compartir la fe con todos ustedes.

Alcanzo a sentir el cariño con el que reciben a su arzobispo y también reconozco el deseo con la que aguardan la visita del pastor para recibir una palabra de aliento y esperanza en estos tiempos turbulentos que estamos pasando. Pero puedo asegurarles que además de lo que ustedes reciben, por la gracia de Dios, yo mismo soy bendecido y ungido en la alegría, al constatar su entusiasmo y fervor para buscar a Dios.

Me llena de esperanza ver la delicadeza, el cariño y la paciencia de los abuelos que acompañan a las familias, y especialmente a los niños, cuando se encuentran en el proceso de iniciación cristiana, cuando reciben los sacramentos y cuando participan en los diversos itinerarios de fe.

Los abuelos forjan la ilusión en los pequeños y son un respaldo moral y espiritual para los padres en la educación de los niños y de los jóvenes. Por esto, no hay que dejar de valorar su presencia y aportación en nuestras familias, agradeciendo su trayectoria y dedicación, cuyos frutos han llegado a los más jóvenes de la familia.

Constatando y agradeciendo esta contribución de los abuelos el Papa Francisco señala en su mensaje para esta segunda Jornada mundial de los abuelos y los mayores: «La ancianidad no es un tiempo inútil en el que nos hacemos a un lado, abandonando los remos en la barca, sino que es una estación para seguir dando frutos». De ahí la cita bíblica que inspira este mensaje: «En la vejez seguirán dando fruto» (Sal 92, 15).

Las experiencias dolorosas que pudieran haberse presentado en algunas familias no deben ser obstáculo para abrazarlos e integrarlos a la dinámica familiar, reconociendo todo el bien que pueden hacer a las nuevas generaciones. Por eso, como dice el Papa Francisco en este mismo mensaje: «iBendita la casa que cuida a un anciano! iBendita la familia que honra a sus abuelos»! «Envejecer no es una condena, es una bendición».

Por medio de los abuelos, las abuelas, los ancianos y ancianas podemos fortalecer y cuidar los vínculos que nos unen esencialmente a la familia y a las generaciones anteriores, teniendo presente los desafíos de la mentalidad actual que intenta romper los vínculos para renunciar a la familia, a la tradición y a los valores con los que hemos sido formados.

Desde el año pasado el Papa Francisco ha pedido que se lleve a cabo la Jornada mundial de los abuelos y los mayores el domingo anterior de la fiesta litúrgica de San Joaquín y Santa Ana. Este año corresponde el próximo domingo 24 de julio.

Por eso, quisiera invitar a las familias y a las comunidades cristianas para que este domingo 24 celebremos a nuestro abuelos, abuelas y adultos mayores. De la misma manera invito a todos los sacerdotes y religiosas para que en las eucaristías dominicales hagan oración por los abuelos y los adultos mayores, promoviendo al mismo tiempo otras actividades para llevar a cabo esta Jornada. Tengan presente que se concede la indulgencia plenaria, con las consabidas condiciones ( confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre), a los abuelos, a los ancianos y a los fieles que participen en las celebraciones en sus parroquias este domingo.

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ha promovido este evento facilitando un kit con instrucciones y materiales que pueden ser utilizados para la realización de esta segunda Jornada mundial. Los pueden consultar en este link.

https://drive.google.com/drive/folders/lqQOPqEDGCqx14uMft4aKtQqMWpxwpPea

Dios permita que de esta forma sigamos celebrando y promoviendo a la familia y nos comprometamos a valorar más a los abuelos y a los ancianos, acercándonos a las realidades de dolor y soledad que muchos de nuestros hermanos están viviendo, teniendo muy presente, como dice el Papa Francisco que: «Tener alguien a quien esperar puede cambiar el sentido de los días de quien ya no aguarda nada bueno del futuro».

Agradezco todo lo que podamos hacer por las familias, los abuelos, las abuelas y los adultos mayores. Que los papás de la Santísima Virgen María y abuelos de nuestro Señor Jesucristo, San Joaquín y Santa Ana, mantengan unidas a nuestras familias y fortalezcan a nuestros abuelos.

«Con María, todos discípulos y misioneros de Jesucristo».

Xalapa de la Inmaculada, Ver., 22 de julio de 2022

+ Mons. Jorge Carlos Patrón Wong

Arzobispo de Xalapa

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