Columnas

La corrupción somos tod@s

Héctor Herrera Argüelles

“No se hagan bolas”: Carlos Salinas

Apunta Gustavo Rivera que la corrupción no es un problema cultural y tampoco está en nuestro ADN, mucho menos es “una condición humana que debamos domar a latigazos”. Tampoco es un problema que atañe solo a los mexicanos, sino que está vinculada al sistema político y a la interacción entre ciudadanos y servidores públicos.

¿Qué vincula entonces el caso Ayotzinapa con el fraude expuesto en Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex)? La corrupción. Un problema grave, solo superado por la impunidad que, es la fase superior de la corrupción.

En el fondo, las motivaciones corruptoras son económicas. En el caso Ayotzinapa, los negocios vinculados al narcotráfico en donde participan o participaban, actores de los diferentes niveles de gobierno desde el local hasta el federal, pasando por los cuerpos de seguridad civiles y militares.

Cuando el exprocurador Jesús Murillo, ahora procesado por el caso, lanza el término de “verdad histórica”, con ello, el aparato organizado de poder quiso dejar en el mundo simbólico que, “no había de otra”. Es obvio que, una gran parte de la sociedad y en particular los familiares de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa, no se tragaron esa verdad que, al final resultó un autoengaño.

Sin embargo, el curso de la investigación no hubiera llevado a la detención del ex procurador y de un grupo de militares de alto rango sin que mediera una decisión política, que permitiera llegar a la verdad “verdadera”. Ahora se confirma que, elementos del crimen organizado y de las fuerzas del orden, asesinaron a los jóvenes y los desparecieron. El crimen de Estado fraguado desde el poder ejecutivo develó que la podredumbre humana había llegado a su límite.

En el caso de Segalmex-Liconsa- Diconsa muestra que la motivación económica motor de la corrupción tiene variables, porque el asalto a las arcas públicas resulta tan reprobable como el asesinato de los jóvenes normalistas.

¿Existe diferencia entre el asesinato y el robo de recursos destinados a la alimentación de la gente? No veo diferencias. La corrupción está ligada a la sustracción de recursos, pero también como dice el Dr. Gerardo Mixcóatl, a la ineficiencia y a la ineficacia de las políticas públicas, pero también a la designación de funcionarios públicos que, no tienen la talla ni la formación para ocupar una responsabilidad pública.

La línea transexenal corruptora está vinculada a la ineficacia, a la ineficiencia, a la falta de probidad, la deshonestidad, la vulgaridad y la ambición.

El discurso presidencial reitera que, el ánimo de su gobierno se mueve en torno de la honestidad. Seguramente ya visualizó el primer mandatario que, con el ejemplo no basta. La honestidad que ejerce y pregona no se transmite por ósmosis.

El asunto Segalmex es prueba de ello. Es el primer caso grave de corrupción reconocido y ventilado por el ejecutivo con el aliento de castigar el acto corruptor. Sin embargo, para hacer diferencia con anteriores gobiernos, no solo tendría que ventilarse el acto corruptor sino en efecto, sin ambages, castigar a los responsables.
Y es que la masa corruptora en la 4T no se mueve solo en Segalmex. Crecen los señalamientos y denuncias que provienen de la asignación y manejo de los programas de Bienestar del presidente.

Los baños de pureza del presidente no alcanzan para subsanar el patrón de corrupción preexistente basado en el asalto a las arcas públicas. La honestidad moral del primer mandatario no será suficiente hasta que de golpes mayores en la mesa.

No habría modo de justificar que el gobierno de la 4T ha sido diferente cuando los actos de corrupción se repiten y no se castigan. Sin conclusiones satisfactorias, los casos Ayotzinapa y Segalmex, podrían demoler el discurso moral del ejecutivo. Lo harían polvo.

Si combatir la inseguridad sigue siendo un hándicap para el presidente, abatir la impunidad sería modificar los cimientos en los que se ha edificado el sistema político mexicano.

El presidente predica con el ejemplo, ojalá que las conclusiones del caso Ayotzinapa y del caso Segalmex, confirmen su voluntad de construir una diferencia. Eso esperamos tod@s.

De la libreta

  • A Marcelo Ebrard ya le apodan “Chinese man” por su preferencia para pactar con China. Un tema que el gobierno de los Estados Unidos ha puesto en la mesa y que, disgusta a los americanos
  • Triste y patética la forma en que los priistas han abandonado a Murillo Karam. Hasta ahora no he escuchado a Enrique Peña salir en defensa de su ex procurador ni tampoco al senador Miguel Osorio, compadre del indiciado.
  • La Fiscalía General de la República detuvo al general Alejandro Saavedra, vinculado con la investigación del caso Ayotzinapa. Es un hecho, que el secretario de la Defensa, Luis Crescencio Sandoval, ha decidido responder a la petición de su comandante. Llegar al fondo en el caso Ayotzinapa.

@HectorHerreraAR

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