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Aún no se conoce ni el 30 por ciento de lo que fue El Tajín

Especialistas coincidieron en que es la zona arqueológica que cuenta el mayor número de juegos de pelota

Xalapa, Ver., 14 de octubre de 2022.- Pese a la serie de estudios y el trabajo de especialistas sobre la zona arqueológica El Tajín, aún no conocemos ni la tercera parte de lo que fue esta ciudad, coincidieron los participantes en el conversatorio “Tajín sobre Tajín; a 30 años de la preservación del sitio”, realizado el jueves 13 de octubre en el auditorio del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana (UV).

René Ortega Guevara, arquitecto y restaurador jubilado del Instituto de Antropología; Pedro Jiménez Lara, arqueólogo y subdirector del Proyecto Tajín; Olaf Jaime Riverón, titular responsable de la zona Tajín y, vía virtual Paulo Souto Maior, docente e investigador de la Universidad de Pernambuco, en Brasil, fueron los exponentes.

Jiménez Lara indicó que desde hace tres décadas la zona fue entregada al pueblo de México con la designación de Patrimonio de la Humanidad. “En términos de conocimiento e investigación, aún no está dicha la última palabra. En esta historia incompleta incide dramáticamente la destrucción que han sufrido los sitios arqueológicos”.

Puntualizó la variedad de estudios que se hicieron, entre ellos: etnología, arquitectónico, restauración de murales, canalización de aguas, análisis cerámico, restauración de la escultura del dios Tajín, así como sobre los juegos de pelota.

“Cuando iniciamos los trabajos hallamos tres, hoy se tienen identificados 17. El juego de pelota Sur es el más importante, por el contenido iconográfico que ilustran escenas, todas distintas y que incluyen rituales de fertilidad.”

René Ortega dijo que a la llegada de los conquistadores españoles, Tajín ya se encontraba deshabitada. A partir de 1980 surgió el programa de restauración y conservación denominado Proyecto Tajín; él y sus compañeros recibieron la zona con alrededor de 15 edificios por estudiar, y a la postre entregaron más de 50 edificaciones restauradas.

Los trabajos sobre la Pirámide de los Nichos fueron minuciosos, lo derruido se levantó pieza por pieza con ayuda de maquinaria y camiones de Petróleos Mexicanos (Pemex), así como el auxilio de hombres y mujeres lugareños. Como elementos arquitectónicos básicos, los nichos son todos distintos entre sí y ello hace suponer que, en el pasado, muchos arquitectos indígenas trabajaron al mismo tiempo para otorgar a la zona sus características. Algunas de las piedras integradas a los nichos muestran un corte sorprendentemente perfecto y cada una de las piezas fue retirada durante el proceso, restaurada y devuelta cuidadosamente a su lugar.

Olaf Jaime Riverón comentó que está abierta al público una zona de 13 hectáreas, de las mil 500 que abarcaba en su época de esplendor y el actual polígono de protección se circunscribe a mil 221 hectáreas.

Jiménez Lara indicó que un detalle que llama poderosamente la atención es que bajo la escalinata de la pirámide principal también había nichos, mientras que la Gran Greca o Xicalcoliuhqui ocupa un espacio de una hectárea y contiene en sí misma dos juegos de pelota con espacio dedicado a ceremonias especiales.

Hubo una mención especial para los arqueólogos María del Carmen Rodríguez, Pedro Francisco Sánchez Nava y Mario Córdova, quienes aportaron su trabajo para delimitar la llamada “zona poligonal”.

Souto Maior rememoró su visita a Veracruz en 2018 y la satisfactoria productividad de los trabajos realizados al lado de los especialistas en la zona mencionada.

Finalmente, comentaron de la enorme responsabilidad que es mantener los ideales de la UNESCO con respecto a este patrimonio cultural. Cabe mencionar que el 14 de diciembre de 1992 este organismo inscribió a El Tajín en el listado de los sitios Patrimonio de la Humanidad.

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