Columnas

Por una democracia progresista

Corolario.

Raúl Contreras Bustamante

El prolongado mandato presidencial de Porfirio Díaz y la falta de elementos democráticos terminarían detonando la Revolución Mexicana. Este movimiento se incubaría a partir de las lacerantes injusticias sociales que flagelaban a millones de mexicanos, llevando al pueblo a luchar por conquistar sus derechos y dignidad.

El ideario revolucionario fue el proyecto que le dio forma y sentido al México contemporáneo. Por ello, es necesario reflexionar si las aspiraciones de aquel movimiento se han cumplido o se trata de asignaturas pendientes.

Esta semana, en el aula magna Jacinto Pallares de la Facultad de Derecho tuvo lugar la presentación del libro Por una democracia progresista, de la autoría del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien es uno de los máximos referentes de nuestra democracia e infatigable luchador social.

El libro es una propuesta intelectual motivadora, en la que el ingeniero Cárdenas nos ofrece un conjunto de reflexiones e ideas sobre el futuro más cercano de nuestro país y hacía dónde deberíamos caminar y progresar con la finalidad de alcanzar los objetivos estructurales planteados desde la Revolución Mexicana y que siguen pendientes de concretarse.

Se trató de un conversatorio fraterno de diálogo y análisis que contó con la presencia del doctor Leonardo Lomelí Vanegas, secretario general de la UNAM y la doctora Ruth Zavaleta Salgado, catedrática de la Facultad de Derecho y expresidenta de la Cámara de Diputados.

Como comentarista de la obra, el doctor Leonardo Lomelí hizo alusión a que desde una perspectiva pedagógica, el libro se puede ver como un manual especializado de historia de México, ya que revisa y estudia a detalle los momentos, personajes, pronunciamientos y escritos que le dieron forma a la Revolución Mexicana.

Por su parte, la doctora Ruth Zavaleta recordó que nos encontramos viviendo momentos políticos muy intensos y que la historia democrática mexicana le debe un lugar especial a la figura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quien ha sido un pilar para su construcción, consolidación y defensa.

Ante un auditorio pletórico de jóvenes estudiantes, el ingeniero Cárdenas recordó que hace 65 años realizó su examen de grado como ingeniero civil y les manifestó su entusiasmo de estar de nuevo en Ciudad Universitaria para presentar su última obra.

Destacó que su nuevo trabajo “contiene en su última parte, una propuesta de cómo resolver los principales problemas que hoy tiene nuestro país”, apuntando que no considera tener la verdad absoluta, pero que juzga necesario debatir nuestro presente, con la finalidad de construir un mejor porvenir.

Cuauhtémoc Cárdenas enfatizó la necesidad de aspirar a un futuro de progreso y bienestar permanente para México y sus ciudadanos. Y frente a este objetivo, el mayor reto consiste en fortalecer y encauzar una “democracia progresista”; una forma de gobierno que tenga que encargarse de asegurar un piso mínimo de condiciones de desarrollo, en el que todos los mexicanos tengamos la posibilidad de llevar a cabo los proyectos de vida que deseamos.

Y es que la democracia supone y requiere un esfuerzo permanente por parte de la ciudadanía que permita seguir de cerca los cambios que todos los días la sociedad presenta, los cuales impactan en la manera de entender, vivir y exigir nuestros derechos.

La democracia es —en ese sentido— una lucha permanente por los derechos de todas y todos; sin olvidar que el fortalecimiento de la misma debe reconocer uno de sus más fuertes pilares en la educación, pues sólo educando a la ciudadanía habremos de alejarnos de la tentación de la tiranía.

Como Corolario, la frase de Francisco I. Madero: “Un buen gobierno solamente puede existir cuando hay buenos ciudadanos”.

(Excélsior 22 10 22)

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