Columnas

Vivencia anecdótica entre democracia y autocracia

Por Francisco Berlín Valenzuela* 

     

El ilustre maestro Carlos S. Fayt, catedrático excepcional y ministro por más de 30 años en la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, fallecido hace seis años, elaboró generosamente el prólogo de mi libro “Derecho Electoral: Instrumento Normativo de la Democracia”. En una conversación telefónica sostenida con él, para invitarlo a participar en un diálogo sobre “El Porvenir de la Democracia en América Latina”, que se daría con motivo de la inauguración de una caseta telefónica internacional en un local del distrito electoral 16 de la Ciudad de México, en el que participaba yo como candidato a diputado federal, me dió una inolvidable lección política para hacerme comprender lo que es vivir en un país democrático y en un país autocrático.

      Sucedió que cuando le pregunté al Maestro, a mediados de 1985, si había recibido un paquete de 15 libros, en los que se publicaba el prólogo escrito por él a la obra mencionada, sorprendido me preguntó que cuándo se los había enviado, porque aún no le habían llegado, a lo que le contesté que lo había hecho alrededor de un año antes, a través de la compañía de aviación “Aerolíneas Argentina”. 

     Su espontánea respuesta me hizo sentir cierta ingenuidad política, al hacerme notar que comprendía muy bien que por el hecho de ser yo habitante de un país donde se practicaba la democracia regularmente, no alcanzaba a entender el destino que habían sufrido los libros, los cuáles al llegar al aeropuerto de su país gobernado por una junta militar autoritaria, que ejercía el poder sin respeto al estado de derecho, los derechos humanos y a las libertades ciudadanas, lo más seguro era que las obras, que trataban de la política como teoría y como acción, de los procesos electorales, los partidos políticos y la democracia, habían sido mandados a la hoguera para ser incinerados por los aduaneros que los recibieron, ya que su temática estaba prohibida por la Junta gobernante debido a su contenido supuestamente contaminante para el pueblo.

     Tuve que aceptar, que ciertamente había yo pasado por alto las reflexiones profundas que el maestro Carlos Fayt, había formulado en el prólogo de mi libro, por lo que transcribo algunas reflexiones del politólogo argentino, en el sentido que “el Poder se caracteriza por su sujeción al ordenamiento jurídico. Esto hace de él un poder jurídico. Su establecimiento y existencia, su actividad funcional y los órganos por intermedio de los cuáles concreta sus esferas de decisión, acción y sanción, se encuentran determinados por el Derecho…..La clave de la situación del Poder en las estructuras del Estado actual residen en la multiplicidad de los partidos y concepciones sobre el orden social, que caracteriza a la democracia, y la idea de partido único o de ningún partido, al servicio de una sola concepción del orden social, que distingue a las autocracias. En las democracias el Poder tiende a ser un instrumento al servicio del pueblo. En las autocracias, el pueblo se convierte en un instrumento al servicio del Poder. En las primeras no existe clausura de la voluntad popular. En las segundas esa voluntad debe moverse dentro de los límites impuestos por la ideología oficial del régimen. El sistema del poder distribuido propio de la democracia, exige una técnica gubernamental compleja, con áreas de actividad funcional coordinadas sobre la base de una pluralidad de órganos recíprocamente controlados. El poder concentrado, inherente a las autocracias, facilita la técnica gubernamental servida por una burocracia gigantesca. Asegura la hegemonía del grupo gobernante. Opera siempre a puertas cerradas.….La democracia pluralista occidental ofrece cauces a la vida política. La autocracia carece de vida politica. La cobertura ideológica justifica la tiranía, permite violar la conciencia humana y concebir al hombre como medio para la realización de los fines prefijados por la burocracia politica…..”

     Son notables sus reflexiones sobre la situación prevaleciente en América Latina en esa época de la década de los ochenta, acerca de la configuración del poder, a la que considera “enferma de inestabilidad politica, en la que las constituciones no pasan de ser un catálogo de propósitos incumplidos en países, la mayoría de ellos, retrasados económica, política y culturalmente. En general, presentan el aspecto de tierras y de pueblos dominados por un dominante armado, con la dictadura militar como forma regular de gobierno, con el apoyo de grupos minoritarios y feudalizantes……” Agrega el maestro Carlos S. Fayt un párrafo que parece tener una sorprendente actualidad, al sostener que “las fuerzas regulares de los ejércitos permanentes, transformadas en partidos políticos de hecho, incluso divididas en fracciones, se convierten en árbitros del poder público y político. Carentes de una sólida opinión pública, florece un caudillismo exuberante”.

      Estas son tan sólo algunas reflexiones y comentarios, que formulo en los complejos y complicados tiempos que la nación mexicana está viviendo, con el propósito de hacer un poco de luz, que permitan iluminar el sendero de las generaciones actuales para encontrar un futuro más estable y pacífico, sin ningún tipo de violencia, donde se respeten su derecho a vivir una existencia, en que prevalezcan todas las libertades.

*Autor de obras sobre Derecho Electoral, Parlamentario y Jurídicas. Profr. Universitario. Fundador de El Colegio de Veracruz y la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia, en Xalapa. Veracruz.

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