Columnas

La Catrina más alta

Sin tacto.

Por Sergio González Levet

El alcalde de Puerto Vallarta, Jalisco, Luis Alberto Michel -llegado al poder a través de Movimiento Ciudadano- es una persona de decisiones firmes, emprendedora, echada para adelante. Por eso cuando el síndico Juan Carlos Hernández Salazar le propuso que hicieran La Catrina más alta del mundo, le compró la idea de inmediato y se encaminó a hacer realidad lo que sería una muy buena promoción adicional para ese exitoso destino turístico nacional, tal vez el tercero en el país en captación de visitantes extranjeros, sólo después de la Riviera Maya y la zona de Acapulco.

     Supo don Luis Alberto que en Ocotlán, Jalisco -a un ladito del lago de Chapala-, estaban haciendo una Catrina que se colocaría en el lugar mágico de Jamay y que mediría 17 metros, y que en Zapotlanejo pondrían otra de 18 metros, así que encargó desde hace un año a una artista vallartense, Alondra Muca, que formara un equipo de artistas locales y se dispusiera a construir una más alta.

     Para no errarle, la pidió de 23 metros, seis y cinco metros más que los de sus competidoras del mismo estado.

     Y no contentos con eso, los funcionarios municipales de Vallarta ordenaron una promoción exhaustiva para su Catrina y sus festividades, que han arrancado ya en el puerto hermoso y contemplan también desfiles, adornos de calaveras en toda la población, eventos musicales y culturales.

     Ya dije que el señor Michel es un hombre echado para adelante, así que no paró en cuestiones presupuestales y estuvo dispuesto a que el Ayuntamiento le pagara a la empresa Guinnes World Records los 23 mil dólares que cobra más o menos por incluir un récord en su libro anual, más los gastos adicionales que representa la puesta en escena.

     Todo está listo para hoy, 2 de noviembre -piensan Luis Alberto Michel, Juan Carlos Hernández Salazar y Alondra Muca-, de modo que se le adjudique a Puerto Vallarta el récord Guinnes de La Catrina más alta de Jalisco, de México, del mundo y hasta del universo.

     Peeeeeeero.

     Los misantecos, que luego no se paran mientes en eso de hacer quedar mal a los ilusos, por quinto año consecutivo se dieron a la tarea de edificar una Catrina que inauguraron el viernes pasado en la Plaza de la Concordia.

     Un artista local, Martín Rodríguez, fue el responsable de la obra monumental. La Catrina está inspirada en la representación de Diego Rivera de la calavera garbancera de José Guadalupe Posada, en su famoso mural Un domingo en La Alameda.

     La Catrina viste un traje tradicional de misanteca que se conforma por un vestido de manta, un refajo y un quechquémitl… ¡y mide 29 metros!, según nos dice el presidente municipal Javier Hernández Candanedo, que le entiende muy bien a eso de interpretar los deseos de su pueblo.

     Así que parece que los señores de Vallarta invirtieron en vano a su supuesto Record Guinnes.

     Como dice el clásico: ¡Lástima, Margarito!

sglevet@gmail.com

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