Columnas

Cuarto centenario del natalicio de Moliére. (II) 

“EL médico a la fuerza.”

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

La ironía es una forma disimulada e indirecta de hacer determinadas críticas. El lector interesado fácilmente comprende los motivos de fondo utilizados en este género literario. En la historia del pensamiento occidental, posiblemente Sócrates sea de los primeros grandes irónicos, porque siendo un sabio asumía no saber lo que sabía y empezaba con su método mayéutico a desnudar la ignorancia de los que sí se consideraban sabios sin serlo. En el terreno literario, la burla, el sarcasmo, el humor, tienen un largo historial. En el caso particular de Moliére, este gran dramaturgo francés desarrolló a plenitud la comedia irónica, ejemplos abundan en sus piezas teatrales. En esta ocasión analizaremos la obra titulada: “El médico a la fuerza.” 

La comedia se compone de tres actos con sus diversas escenas. Moliére utiliza un lenguaje coloquial como lo habla la vox populi, y aunque desde que empezamos a leer nos encontramos con una temática humorística, burlesca, luego luego se percibe que el autor está abordando temas que en su momento ya representaban una enorme crítica a esa sociedad machista, elitista, interesada, y que hoy día siguen siendo cuestionamientos vigentes. El primer ejemplo lo encuentro en la escena que abre la obra donde Sganarelle golpea a su mujer llamada Martina, quien incluso intenta defenderse, oponerse, empero, al final, físicamente termina vencida y cediendo a los caprichos y violencia del marido, sobre todo porque se siente atada y limitada por tener cuatros niños pequeños que mantener.

Después de la anterior escena aparece el personaje llamado Roberto, su única intervención en toda la obra consiste en intentar defender a Martina. No obstante, ella se ofende y rechaza el apoyo del señor Roberto, le dice que no sea un “metiche”, que no debe entrometerse en su matrimonio, y que si su marido le pega es porque ella lo consiente, lo permite, lo tolera…el señor Roberto ofrece disculpas y reconoce que ha cometido un grave error, que jamás debió meterse e intentar resolver problemas maritales. Así es como este personaje desaparece por completo de todas las demás escenas.

Martina defiende ante los demás a su marido por patán y gañán que este sea, pero en su interior siente rabia por el trato que Sganarelle le da; es por eso que está planeando cómo vengarse de las golpizas que recibe. De pronto, mientras reflexiona sobre su futura venganza, Martina se encuentra con Valerio y Lucas, quienes andan, por órdenes del señor Geronte, buscando a un médico que logre salvar la vida de Lucinda, hija de Geronte. Esta bella mujer está enferma, su malestar ha causado mucha rareza porque ningún médico ha podido remediar su padecimiento, el mal consiste en que se ha quedado muda.  

Jacqueline, quien es la nodriza en la casa del señor Geronte, le dice a su amo que no habrá médico que pueda sanar a su hija, porque su enfermedad estriba en no querer casarse con quien él quiere imponerle, que ella se encuentra enamorada de Leandro, y el único remedio a su malestar es otorgarle la libertad de elegir a su futuro esposo: 

Jacqueline. – ¡Ya lo creo! Queréis darle un hombre al que no ama. ¿Por qué no escogéis al señor Leandro, que conmueve su corazón? Entonces hubiera obedecido sin rechistar, y apuesto cualquier cosa a que él la tomaría, tal como es, si quieres dársela. Geronte. –El tal Leandro no es el que le conviene: no tiene fortuna como el otro. Jacqueline. –En fin, he oído siempre decir que, en el matrimonio, como en otras cosas, la dicha prescinde de la riqueza. Los padres y las madres tienen la costumbre de preguntar siempre: ¿Cuánto tiene él? ¿Cuánto tiene ella?”  

Por supuesto que Jacqueline fue callada, tratada como mujer imprudente y lengualarga, mismo caso que don Roberto en la escena anteriormente comentada. Una vez que Valerio y Lucas le platicaron a Martina la enfermedad de la hija del señor Geronte, esta mujer astutamente vio la posibilidad de vengarse de su marido Sganarelle, inventando que este es un gran médico, solo que se encuentra un poco “chiflado” y no le gusta ejercer su profesión, pero que en tiempos no muy lejanos cuando ejerció la medicina salvó a más de una de la muerte, explicándole a Valerio y Lucas que la única manera de que Sganarelle entre en cordura y reconozca que es un gran médico es poniéndole una paliza, cosa que los dos personajes hacen, y a Sganarelle, aun con toda la confusión, no le quedó de otra más que aceptar que es un reconocido médico y con esta fama fue llevado a la casa de Lucinda.

El ahora médico a la fuerza Sganarelle se entrevistó con Geronte, quien le pidió hiciera todo lo posible por sanar a su hija, diciéndole que le pagaría lo que fuera necesario pero que la salvara. Posteriormente Sganarelle analiza y diagnostica a Lucinda, y así, poco a poco, todos los protagonistas se van relacionando. Ejemplo de ello es que Sganarelle desde que vio a Jacqueline la empezó a toquetear, puntualizando que Jacqueline es esposa de Lucas y él está muy molesto por los atrevimientos del supuestamente afamado doctor. La trama llega a su punto cumbre cuando Leandro se entrevista con Sganarelle y le confiesa que Lucinda se está haciendo pasar por enferma debido a que su padre la quiere casar a la fuerza y ellos se aman… 

En la parte final de la obra Lucinda decide recupera la voz, que en sí nunca perdió, y su padre se pone feliz creyendo que el milagro lo ha hecho el médico, sin embargo, su hija utiliza la voz para manifestarle lo siguiente: Lucinda. – Sí, padre mío, he recobrado el habla; mas la he recobrado para deciros que no tendré nunca otro esposo que Leandro y que intentareis inútilmente entregarme a Horacio.  Geronte. –Pero… Lucinda. –Nada será capaz de quebrantar la resolución que he tomado…es una cosa a la que estoy decidida…no hay poder paternal que pueda obligarme a casarme en contra de mi voluntad…mi corazón no podrá someterse a esta tiranía…”

La historia está cerca de su final. Les adelanto que Sganarelle ayudará a esta pareja a escapar para que consumen su genuino amor y este hecho provocará que el médico a la fuerza sea condenado a muerte… A pesar de la ironía y la burla, Moliére en esta magistral comedia está abordando temas que fueron males de su tiempo y siguen siendo males de los nuestros. Verdad es que hoy día ya no te obligan directamente a casarte con alguien, pero son tantos los prejuicios sociales, la enajenación por estupideces como el apellido, las riquezas, el concepto impuesto de belleza, etc., que nos hemos convertido en seres alienados y consciente o inconscientemente nuestras decisiones y elecciones las hacemos influenciados por todos esos prejuicios. La forma ha cambiado pero el fondo no, somos amantes a la fuerza y muchas veces no nos damos cuenta… 

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